Una buena pieza

Eficiente, innovadora y con una excelente relación entre su calidad y el retorno de su inversión. Así es la máquina-herramienta española, el producto de una filosofía –la de la eficacia con inteligencia– y del esfuerzo inversor en I+D+i de las empresas del sector, que ya mueven al año más de 400 millones de euros.

“Las palabras clave son ‘alto rendimiento’. Hasta ahora de lo que se hablaba era de soluciones tecnológicas más rápidas, de la alta velocidad”, explica Roberto Altzerreka, director de innovación del Instituto de máquina-herramienta, situado en Gipuzkoa. “Actualmente hablamos de estrategias de mecanizado que nos permiten ir más rápido. Si, por ejemplo, se consigue fabricar una pieza en menos atadas –lo que se traduce en menos pasos– se gana en velocidad”, explica Altzerreka.

El director de innovación del Instituto apunta otras iniciativas que se están planteando entre los fabricantes para mejorar la eficiencia productiva de sus máquinas. Dado que en esta institución la principal actividad es la formación de los profesionales, todos los temas que tratan sus responsables son realidades que ya se están imponiendo en el mercado

Mayor eficiencia

Dentro de esta nuevas fórmulas, Altzerreka comenta que se están instalando en la mentalidad del sector, por ejemplo, plantear la variación en el orden de producción de las piezas de tal manera que todo el proceso resulte más eficiente, junto con el desarrollo de capacidades de las máquinas que no tienen tanto que ver con su velocidad, sino con la forma en que efectúan su trabajo.

De estos nuevos conceptos que se centran más en el “cómo” que en el “en cuánto tiempo” se puede encontrar un ejemplo muy esclarecedor entre las máquinas que realizan lijados. Se las está dotando de mejores materiales y técnicas para poder tratar las piezas con una mayor retirada de material en cada pasada sin que por ello se resienta la calidad, de tal modo que con un menor número de movimientos –lo que ahorra tiempo– se consigue el mismo resultado.

“No sólo es necesario fabricar máquinas”, analiza Roberto Altzerreka, “sino que además tienen que estar adaptadas a las necesidades concretas de cada cliente. Es decir, que se trata de ofrecer un conjunto que incluya una serie de estrategias de producción”.

Innovaciones

En similares términos se expresa Koldo Arandia, presidente de Asociación Española de Fabricantes de Máquina-Herramienta (AFM), aunque al preguntarle acerca de las tendencias más innovadoras en el sector amplía las inquietudes a otros ámbitos: “Estamos trabajando en la Máquina-Herramienta del futuro cuyas principales innovaciones vienen dadas por la ecología: integrando desde la fase de diseño aquellos factores que maximizando el rendimiento minimicen el impacto sobre el medio ambiente; la eficiencia: incorporando diferentes procesos para que la pieza pueda ser terminada con el mínimo de operaciones; y la productividad: mejorando las estrategias de mecanizado, velocidades, herramientas, refrigerantes, etc.”.

Unas innovaciones que si bien, como explica el presidente de AFM, no se introducirán automáticamente –porque es un sector de alto contenido tecnológico en el que se integran las capacidades de diversas disciplinas como la electrónica, la mecánica, la hidráulica, etc.– sí es cierto que están progresando con paso firme.

Así al menos se desprende de los datos que se manejan en el sector, proporcionados por AFM: España es el tercer mayor exportador de la UE, por delante del Reino Unido y Francia, y sólo detrás de Alemania e Italia. La exportación representa una media de entre el 55 y el 60% de la facturación de las empresas fabricantes en nuestro país.

Y ya que la exportación tiene la marcha del sector español en sus manos es lógico atender a la coyuntura internacional para determinar qué signo tendrá el futuro inmediato. “El año 2006 ha sido favorable en el ámbito internacional, en el que hemos aprovechado adecuadamente el fuerte tirón de la demanda. Hemos sostenido y acrecentado ligeramente nuestra presencia en el área europea y en la zona NAFTA, con notables crecimientos en el entorno asiático, especialmente en China e India”. Son palabras de Koldo Arandia, quien en un ejercicio de prospectiva inmediata añade que “para 2007, atendiendo a la tipología de la entrada de pedidos que hemos cosechado en los últimos meses, se espera que los buenos resultados en los mercados internacionales se mantengan”.

Imagen exterior

¿Qué es lo que hace que la máquina autóctonatenga tan buena consideración fuera de nuestras fronteras? ¿La tecnología, las estrategias de las que hablan los profesionales o un compendio de todo ello?

“La clave para lograr esta posición es, en primer lugar, su gran capacidad de adaptación a las necesidades concretas de cada cliente, sector y aplicación”, precisa Arandia; una cuestión que Roberto Altzerreka también mencionaba como primordial. Tal y como explican en la Asociación, se está imprimiendo un gran esfuerzo en dotar de una alta flexibilidad a las máquinas para personalizarlas y adaptarlas a las distintas aplicaciones que exigen los diferentes sectores que las adquieren, como es el caso de la automoción, aeronáutica, energía eólica, ferrocarril, etc. Arandia añade como ventaja, además, la amplia oferta de las empresas nacionales, que conforman una gama compuesta por más de dos millares de modelos.

La segunda gran baza de la marca made in Spain es la avanzada tecnología asociada a ella. Según los datos de la AFM, a la I+D+i en las empresas españolas dedicadas a la máquina-herramienta se destina un 6% de la facturación anual, lo que ha convertido a la innovación española en este sector en una de las más prolíficas.

Si a estas ventajas se añade el hecho de que la máquina española es especialmente competitiva en precio –con un excelente retorno de la inversión en relación a la calidad y la tecnología implicadas en los aparatos– se puede explicar por qué su principal destino en la exportación (60%) está formado por países con una elevada exigencia tecnológica, como Alemania, Estados Unidos, Francia, Italia o Reino Unido.