Un día con IDM

Un colegio, un edificio de consultas médicas, una sucursal bancaria, una oficina o una torre de control son algunos buenos ejemplos de edificios preindustrializados. Logismarket visita las instalaciones de una de las empresas que los fabrica, IDM, una firma en la que se autodefinen como ‘creadores de espacios’.

Hospital de Montepríncipe en Madrid

Si hubiera que explicarle a un niño a qué se dedica IDM lo más fácil sería contarle que en esta empresa se fabrican enormes piezas, como las de un rompecabezas, con las que luego se montan edificios. Lo del rompecabezas es una metáfora, pero lo de los edificios es literal. Las casetas prefabricadas destinadas a las obras –lo que en IDM denominan “producto básico”– también forman parte del catálogo de esta firma madrileña; pero su envite al mercado es mucho más decidido, porque se han inclinado por diseñar, fabricar e instalar auténticos edificios que pueden asignarse a muy diversos usos.

9.00: En la pantalla
Hace una hora que uno de los diseñadores de la empresa está trabajando en un nuevo proyecto que presentarán en breve. Se trata de una oficina. “Hay clientes que lo tienen muy claro y llegan con su propia idea de cómo quieren su edificio, pero otros precisan orientación y prefieren que se les proponga un diseño”, explica Guillermo Martínez, director general de IDM.

En cualquier caso, sea o no con diseño previo, una de las máximas que se respetan en la empresa es la rapidez y el cumplimiento de los plazos; un factor en el que los clientes insisten mucho. “En varias semanas podemos tener construido un edificio completo de 500 m2”, comenta Guillermo Martínez.

Diseño

El caso que ilustra el director general de la empresa es el del Hospital Montepríncipe (Madrid), una institución privada que optó por aprovechar un espacio libre del que disponía en sus instalaciones para levantar un edificio de IDM y utilizarlo para consultas. Con ello, el hospital se ahorró la espera que habría supuesto una obra convencional y, por lo tanto, el coste de oportunidad de no poder ofrecer sus servicios durante un año.

Rapidez no significa precipitación, ni tampoco ofrecer una solución que sea un parche, ya que estas construcciones se desarrollan con el objetivo de perdurar en el tiempo. Por eso, Martínez aclara que “los materiales de la construcción preindustrializada pueden tener la misma calidad que los que se usan en la edificación tradicional”. Así lo están entendiendo también algunos de los profesionales que más tienen que decir y que son prescriptores de soluciones constructivas, incluidas las de este tipo: los arquitectos.

11.00: Técnica flexible
Precisamente un grupo de arquitectos fue el que tomó la decisión de erigir con esta técnica un exclusivo colegio británico situado en el madrileño barrio de La Moraleja. El diseño de dos plantas de 600 m2 sobre pilares ha permitido que bajo el edificio se pueda alojar parte del patio de recreo del recinto.

Colegio de Madrid

A pesar de que pueda sorprender, la técnica empleada por IDM es muy flexible y es posible alzar hasta tres o cuatro plantas en vertical. Sumado al hecho de que el precio de una construcción de este tipo puede resultar hasta un 20% más barata que la de un edificio convencional (es un porcentaje que varía en función de las calidades finales), parece lógico que esta clase de obra se plantee cada vez más en el mercado español. Un mercado más bien virgen, que va muy por detrás del europeo, en donde estas soluciones se utilizan bastante desde hace años.

13.00: Análisis de componentes
El diseño que se le presenta al cliente ya tiene en cuenta una propuesta de solución constructiva y la estética que se le dará. Si se firma la conformidad con el proyecto comienza un periodo de intenso trabajo. En ese tiempo es imprescindible determinar cómo se acometerá la realización del producto, es decir, la elaboración de los componentes necesarios.

Uno de los trabajos más complicados es, precisamente, el que se hace primero: el análisis de los componentes. De ello se encargan los ingenieros y arquitectos de IDM. Consiste en determinar cómo se va a efectuar la estructura planteada, teniendo en cuenta no solo las limitaciones del transporte, sino también del montaje final, así como cuestiones referidas a la calidad y seguridad del producto final. El resultado es delimitar las medidas, formas y construcción de los módulos que integran la instalación.

15.00: Fabricar un edificio
En las dos plantas que, en la actualidad, IDM tiene en funcionamiento se emprenden trabajos muy distintos, si bien complementarios. En la instalación de Ciudad Real se va a fabricar el producto estándar, mientras que en la de Madrid se desarrollarán y elaborarán las obras a medida.

Bastidores

Aunque siempre se tiende a incorporar y aprovechar formas básicas basadas en el estándar de IDM, la manera de trabajar en la fabricación es distinta. Según Guillermo Martínez: “La solución a medida requiere procesos menos automatizados y también es necesario que el personal implicado sea más heterogéneo en cuanto a la realización de trabajos. Tenemos fontaneros, carpinteros, electricistas, etc.”.

En la fábrica de Madrid se cuenta con todas las máquinas precisas para la transformación de metales, así como para la elaboración de paneles y las labores de pintado, de tal modo que tienen capacidad para producir la mayor parte de las piezas utilizadas en cada bloque constructivo. La otra mitad está compuesta por elementos que deben ser comprados y ensamblados; por ejemplo falsos techos, vidrios y ventanas, canalizaciones, etc.

Fabricando un edificio

El proceso de construcción consiste en levantar una estructura metálica (un armazón) compuesta por un bastidor superior y otro inferior unidos por perfiles. A ese esqueleto se le unen montantes y refuerzos, que son los que sujetan posteriormente los cerramientos. Los paneles, casi siempre, se compran a proveedores pero también se fabrican algunos en la planta de IDM. Además de estos paneles, en ocasiones se emplean hormigones aligerados en los cerramientos y forjados.

El montaje de un edificio preindustrializado no es sencillo, porque todo debe encajar a la hora de montarlo en el destino final del cliente. Y eso incluye no solo la estructura de las distintas partes –para lo que se usan guías y anclajes–, sino también las instalaciones, desde las de agua a las eléctricas. “El cableado, por ejemplo, se hace de tal forma que luego se une la instalación eléctrica de un módulo con la del contiguo. Se deja casi acabado, para que en obra haya que hacer el trabajo mínimo indispensable”, comenta el director general de IDM.

17.00: Camino a su destino
Una vez se terminan de fabricar y montar los módulos, el siguiente paso es enviarlos a su ubicación final y montarlos para conformar el edificio. Para ello, se construyen los módulos teniendo en cuenta las medidas estándar de los vehículos de transporte. En concreto, en cada unidad constructiva se utilizan medidas de 2,5 a 3 m de ancho y un largo máximo de 12 m. El objetivo es optimizar el transporte y sus costes.

Cuando los bloques llegan a su destino, los montadores ensamblan las piezas y efectúan el acabado final en la propia obra. Es necesario hacer uso de una grúa que extraiga y posicione cada uno de los módulos del edificio en la ubicación que le corresponde. Gracias a la fabricación en serie y a que prácticamente todo va preparado desde la planta de IDM, el tiempo de montaje resulta muy corto en el lugar de ubicación y los residuos generados en la obra se reducen al mínimo.

Transporte de edificios

El servicio que presta IDM no termina en esa fase. Al contrario. Pese a que los elementos que conforman un bloque preindustrializado pueden durar décadas, es preciso hacer alguna que otra labor de mantenimiento en el futuro, como en cualquier edificio convencional. Por eso cuentan con un servicio posventa que además de atender a los clientes en los siguientes dos años a la construcción (que es lo que dura su garantía), estudian cualquier requerimiento, como pueda ser una mejora o ampliación de la instalación e incluso –y esto sí que marca una gran diferencia con un edificio de tradicional–, desmontarlo y trasladarlo a otra ubicación.

  • Para saber más:

El desafío
Guillermo Martínez, director general de IDM

“Nos centramos en ofrecer valor añadido”

¿Qué balance hace del ejercicio 2007?
En 2007 dimos pasos importantes. Hemos tenido un crecimiento del 20% con respecto al año anterior, hasta llegar a una facturación de 8,5 millones de euros. También, en el mismo ejercicio, pusimos en marcha nuestra nueva planta de fabricación de Ciudad Real, que ha empezado a operar a principios de 2008.

¿Cómo se presenta el panorama este año, con un más que probable parón en la construcción?
Ese sector nos ha ayudado mucho a crecer estos años pasados. Ahora esperamos un descenso de la demanda en el producto básico (casetas, sobre todo), porque está muy ligado a esa actividad. Pero estamos observando que en el caso de las soluciones a medida el comportamiento es el contrario.

¿Y cómo destacan frente a la competencia?
Nuestro sector no tiene muchas barreras de entrada, por eso nos hemos centrado en ofrecer valor añadido; principalmente, en buscar y ofrecer soluciones rápidas y flexibles a cualquier proyecto, siempre dirigidas a la calidad y al servicio posventa, porque ahí es donde se puede conseguir un mayor rendimiento del know-how. Además, estamos invirtiendo en I+D para innovar en nuevos materiales, procesos y aplicaciones de nuestros módulos. Queremos ser los primeros en llegar a partes del mercado en las que aún no se haya utilizado un producto como el nuestro.

Edificio de oficinas de IDM

Trece años de pilares sólidos
La historia de IDM se remonta a 1995, cuando un grupo de profesionales –provenientes de la que, en ese momento, era la empresa líder del sector–decidieron iniciar una aventura en solitario tras una larga experiencia en el mercado. 13 años después de su constitución, IDM está formada por un grupo de empresas: Eurobox, dedicada al alquiler de módulos; IDM Madrid, que cuenta con un centro de producción, e IDM Ciudad Real, en donde recientemente ha comenzado su actividad la segunda planta de fabricación del grupo. En la actualidad, las tres firmas emplean a 75 personas, y la facturación consolidada fue de 8,5 millones de euros en 2007. De cara a este año, la compañía prevé que se incremente notablemente su ritmo de crecimiento.