Recetas para contaminar menos

Algunas empresas han empezado a poner fin al secular retraso medioambiental que ha vivido la industria española. Son firmas pioneras que, frente a las imposiciones del Protocolo de Kioto, están adoptado sistemas que reducen la contaminación. Logismarket le presenta varias de las soluciones más avanzadas del mercado.

Las inversiones de las empresas españolas en adquisición de equipos y tecnologías más limpias con el fin de reducir su impacto ambiental comienza, tímidamente, a tenerse en cuenta como una partida esencial para la competitividad y no sólo como elemento a cumplir según los parámetros que marca la legislación medioambiental. El hecho de que ésta cada vez sea más estricta y abarque más ámbitos no ha influido mucho en el cambio de mentalidad, si se tienen en cuenta las partidas económicas que se asignan con este propósito, ya que, según los últimos datos de la Fundación Entorno, organización privada y sin ánimo de lucro dedicada a promover el liderazgo empresarial en la creación de valor sostenible, las sociedades españolas sólo invierten 30.000 euros al año en la protección del medio ambiente.

Sin embargo, desde la propia Fundación Entorno se indica que empieza a percibirse un cambio de mentalidad en la inversión medio ambiental, sobre todo en el inicio del ciclo de vida de los productos. Es decir, frente a una postura empresarial hasta la fecha de aplicar medidas correctivas comienza a generarse un planteamiento preventivo y, en general, está creciendo el compromiso de la empresa española. Pero, todavía, el 70% de las compañías reconoce que el motivo que le lleva a acometer iniciativas medioambientales es la legislación, seguido de la mejora de la imagen y las exigencias del mercado.

Límites de contaminación
Un total de 5.500 firmas están afectadas por la Ley de Prevención y Control Integrados de la Contaminación, que entrará en vigor en octubre de 2007 y que en la práctica es un registro que controla el impacto ambiental de las industrias. Cada sector deberá ajustarse a unos límites contaminantes que no se podrán superar y que obligan a que las empresas adopten tecnologías limpias. En la Fundación Entorno se calcula que la reconversión de la industria española supondrá una inversión de entre 855 millones de euros y 2.000 millones para acometer los cambios necesarios con el objetivo de asegurar el control de los impactos ambientales de las industrias sobre el aire, el agua y el suelo. Las sanciones pueden llegar hasta los dos millones de euros o incluso acarrear el cierre.

Las papeleras toman medidas
Hasta la fecha los sectores más activos que han ido suscribiendo acuerdos con el Ministerio de Medio Ambiente para implantar estas medidas son el cementero, el papelero y el del cloro y sosa. Cada comunidad autónoma ha organizado una ventanilla única ambiental para facilitar todos los trámites de este tipo de permisos a las empresas. Por otro lado, el crecimiento del interés es patente en la demanda por parte de las compañías de desarrollo de proyectos de investigación y tecnológicos. Un hecho de relevancia es el crecimiento del número de sociedades acogidas a sistemas de gestión ambiental, lo que indica una mayor sensibilización de los empresarios.

Las medidas relacionadas con el medio ambiente empiezan a ser vistas ya en la industria como un factor de competitividad para las propias firmas. Uno de los avances más estimulantes es el uso de las denominadas instalaciones energéticas de cogeneración, que consisten en equipos técnicos que permiten aprovechar el vapor que se crea durante un proceso productivo para generar electricidad que pueda aprovecharse con el fin de alimentar la propia maquinaria. Las fábricas de pasta y papel representan uno de los sectores en cuyo proceso se genera mucho vapor. Con la finalidad de su aprovechamiento, las papeleras vascas, donde se concentra gran parte del sector, han suscrito un acuerdo con el Gobierno Vasco. Las 12 papeleras integradas en la asociación Cluster del Papel de Euskadi iniciarán este año un análisis de su situación energética para reducir emisiones de CO2 y optimizar las instalaciones de cogeneración en un mercado que se ve amenazado por el alto precio de la energía.

Transformar residuos industriales
“Existe un compromiso de las empresas por el medio ambiente y hay, desde luego, un interés económico. Los que antes lleguen a incorporar etiquetas verdes a sus productos tendrán mejores resultados económicos y estarán mejor vistos y situados para competir”, afirma Pedro Carnicer, director de fundición de Inasmet-Tecnalia, quien destaca que progresivamente adquiere mayor protagonismo el ecodiseño: el desarrollo de piezas y materiales que desde el momento de su concepción están pensados para su reciclaje. “Por ahora en calidad y ecodiseño el sector que más impulsa es la automoción”, analiza Pedro Carnicer.

Inasmet-Tecnalia es una corporación tecnológica dedicada a la I+D y está desarrollando múltiples proyectos de investigación. Veamos algunos. Destacan, por ejemplo, lograr que el hidrógeno sea una fuente energética; la puesta en marcha de una metodología orientada al mercado para pymes en tecnologías limpias e innovadoras; la sustitución del plomo en las soldaduras de circuitos electrónicos; el desengrase en seco de piezas mediante plasma frío o los tratamientos para las aguas residuales.

Un área que adquiere cada vez más preponderancia es la recuperación de materiales y energía a partir de residuos industriales para dar lugar a nuevas materias primas y su tratamiento y eliminación. “Hay que valorar los residuos a través de su reutilización, bien interna en el propio proceso industrial o en otra industria”, explica Carnicer. En el caso de la industria de fundición las arenas generadas son uno de sus residuos más aprovechables y ya están empezando a ser reutilizadas por la industria cementera.