Precisión a 500 botes por minuto

La empresa Agro Sevilla, en su planta de La Roda de Andalucía (Sevilla), necesitaba un equipo capaz de pesar por minuto hasta 500 botes de vidrio de medidas especiales (de 156 ml, estrechos y alargados) y llenos de aceitunas. La solución ha corrido a cargo de la compañía Mettler Toledo, especialista en sistemas de precisión.

Vender más y sobre todo exportar grandes cantidades y a diferentes países implica renovarse y actualizar las líneas de producción. Ésta es la política que permanentemente defiende Agro Sevilla, el primer productor, envasador y exportador mundial de aceitunas, y uno de los principales exportadores de aceite de oliva de España. El grupo integra la producción de 5.500 agricultores, que supone anualmente entre 35.000 y 45.000 t.
Una de sus cuatro fábricas, la que se encuentra en La Roda de Andalucía (Sevilla), se dedica a la transformación y envasado de 80.000 t al año de olivas para la exportación. La firma cuenta con 350 empleados.

El grupo cada vez vende a más países y tiene que ser capaz de cubrir las exigencias y especificaciones de cada uno de sus clientes. Todos los pedidos son distintos, porque dependiendo del punto de destino cambian las etiquetas, los embalajes e incluso los formatos de los envases. Un requisito era asumir estas peculiaridades y que las líneas de producción se fueran ajustando a las solicitudes del momento. Por ese motivo, en la fábrica de La Roda dieron comienzo las necesarias modificaciones y ampliaciones.

El desafío de los pedidos
En cuanto Agro Sevilla recibe el pedido de un cliente se pone en marcha toda la maquinaria. El primer paso es arrancar la producción de forma que sea posible suministrarlo en el plazo de 30 ó 45 días.

Las aceitunas se comercializan en dos tipos de envase: en lata y en botes de vidrio, que a su vez pueden ser de hasta casi 20 tamaños distintos. El nuevo reto surgió cuando sus clientes comenzaron a emitir sus pedidos, pero solicitando un tipo de bote diferente. Esta modalidad es el formato 5 Cyl, un tarro muy estrecho y alargado con una capacidad para 156 ml, que precisamente por su estrechez es inestable y difícil de pesar en modo dinámico y rápido.

Aquí se encontraba el quid de la cuestión. Era necesario responder a la demanda de los clientes de exportación de forma ágil. Para ello había que adaptar las líneas de producción al nuevo formato solicitado, principalmente, en el área de pesaje, a fin de poder comprobar velozmente la cantidad contenida en cada unidad, sin que estos botes de vidrio tan estrechos se cayeran y en consecuencia se rompieran afectando a los demás.

El papel del especialista
La multinacional Mettler Toledo se ha especializado en equipos de precisión para uso profesional y es a esta compañía a la que Agro Sevilla acudió para dar respuesta a esta nueva necesidad. En las instalaciones de La Roda ya disponía de varios equipos de pesaje Garvens de esta multinacional instalados en las líneas de producción.

Pesar cada uno de los nuevos botes de vidrio rellenos ya de olivas no iba a ser tan sencillo. La complejidad estaba en conseguir separar los recipientes, pasarlos a través del detector de metales, pesarlos y volver a juntarlos sin que se rompieran. La existencia de un envase roto habría supuesto el rechazo de ese lote completo, ante el temor de que hubiera cristales en el interior de los botes.

La solución propuesta por Mettler Toledo fue la de integrar en la línea de producción una pesadora dinámica de alta velocidad Shark S3, en combinación con un detector de metales Safeline Signature II de alta sensibilidad de detección. Tras la implantación, la línea de envasado ya tenía la capacidad de trabajar con formatos muy esbeltos a una velocidad de producción de 500 botes por minuto.

La pesadora Shark S3, según fuentes de Mettler Toledo, se ha diseñado especialmente para líneas de producción de conservas. Desde la compañía además aseguran que aporta múltiples ventajas como velocidad, estanqueidad y fiabilidad al final de la cadena, lo que supone certificar la calidad en cuanto a la coincidencia del peso del alimento con el que se indica en el envase.

En cuanto al detector de metales es una muestra del interés de Agro Sevilla por garantizar que en sus envases no se ha introducido ningún cuerpo extraño durante el proceso de producción. En el sector de la alimentación cada vez se están utilizando más este tipo de sistemas con el objetivo de asegurar la calidad de lo que se comercializa.

En el punto crítico
Tal como explican desde Mettler Toledo, “uno de los puntos más críticos estaba situado en el transportador de entrada de los botes hacia el detector de metales”. Para solventar el problema la empresa decidió, apuntan desde el departamento de marketing, “la instalación de un tornillo visinfín que los separa unos 5 cm”. Por otro lado, tras el pesaje unitario de cada envase puede suceder que la cifra no sea la oportuna. Con el fin de resolver este rechazo de los botes que no alcanzan el peso de consigna y que necesitan ser expulsados de la línea de producción, se desarrolló una solución a medida. Consiste en unos “dedos” que empujan suavemente los botes no válidos hacia un transportador de charnelas. Éste, que discurre paralelamente y en sentido contrario al del transportador principal, los desvía hasta un punto en el cual son rellenados con más aceitunas para volver a entrar en la línea de envasado, repitiéndose así el ciclo.