Peligro a buen recaudo

<em/>Los envases para mercancías peligrosas pasan diversos tests antes de ser homologados.” title=”homologa_bidones23″ width=”220″ height=”300″ class=”size-medium wp-image-1050″ /><p class=Los envases para mercancías peligrosas pasan diversos tests antes de ser homologados.

La manipulación de mercancías peligrosas plantea un desafío tanto para las empresas que las fabrican como para las que las utilizan y las transportan. Ninguno de los implicados se libra de su riesgo. Fabricantes y firmas se esfuerzan por minimizarlo con la ayuda de envases adecuados para el transporte de este tipo de productos.

Dadas las consecuencias que tendría una incorrecta manipulación o una inadecuada conservación de esta clase de productos, desde hace muchos años se cuenta con una exigente legislación que prevé este tipo de cuestiones y estipula las sanciones que se aplican cuando no se respetan.

“Una de las tendencias que observamos –comenta Jordi Ocaña, product manager de Embamat– es que hay empresas que no utilizan envases específicos para materiales peligrosos hasta que reciben una inspección y se les sanciona”. Las multas son cuantiosas. Por ejemplo, según consta en el baremo sancionador de la Ley de Ordenación de Transportes Terrestres, si una sustancia considerada peligrosa se transporta en un envase que no esté homologado, que presente fuga o desperfectos o bien que no cumpla los requisitos técnicos necesarios, la sanción para el infractor puede suponer un desembolso de 2.000 euros.

Aparte de la multa, las consecuencias morales, de imagen y económicas para una empresa podrían resultar desastrosas si por negligencia se produce un accidente que ocasione lesiones a personas o desperfectos en los bienes. Por eso cada vez más los implicados en la manipulación de materiales peligrosos se preocupan por usar envases homologados y adecuados y, como apuntan en el sector, también están aumentando las inspecciones y controles por parte de las autoridades.

CAUTIVOS O COMBINADOS
En el mercado es posible encontrar, principalmente, dos tipos de soluciones. Los envases cautivos contienen la sustancia en cuestión y se envían tal cual, sin necesidad de otro embalaje (aunque pueden llevarlo, así como también distintos complementos como los precintos). Este es el caso de los bidones de metal de más de 25 l. El otro grupo, los envases combinados, consta a su vez de dos elementos: el contenedor del material, como puede ser un bote, bidón, garrafa o bolsa, y un embalaje externo: caja de cartón, madera o plástico. “Si el material es de alta peligrosidad (ácidos o productos inflamables, entre otros), se suele transportar en envases combinados y en poca cantidad”, analiza Jordi Ocaña.

El elemento de combinación es también muy variado. Veamos un caso práctico. El fabricante Imto comercializa un envase de metal de 5 l con tapa a presión, y algunos de sus clientes se sirven de bandejas de cartón sobre las que disponen dos unidades y posteriormente retractila todo el conjunto.

No sólo, en gran medida, las cantidades determinan si se debe utilizar un envase cautivo o uno combinado, sino, también, el material empleado. Juan Carlos Alonso, director general de Imto, comenta que “el plástico se usa cuando se manejan pequeñas cantidades. En nuestro caso estamos hablando de 25 l o menos, mientras que los envases metálicos los utilizamos para volúmenes inferiores a 230 l”.

El producto contenido también es importante a la hora de decidir el tipo de envase. Alonso explica que “el metal resulta ideal para albergar productos inflamables, como las pinturas, porque el propio material del contenedor no lo es. Sin embargo, para determinados compuestos inflamables también se emplea el plástico. Por consiguiente, depende de la sustancia en concreto”.

HOMOLOGACIÓN
Aunque según el material que se deba contener se usa un tipo de producto u otro, eso no significa que esta clase de envases sea especialmente diferente a los normales. “Más que en los materiales utilizados para fabricarlos, lo que distingue a estos productos es su homologación en laboratorios acreditados”, precisa Jordi Ocaña. Por lo tanto, según Ocaña, cada vez más fabricantes de envases los homologan, y la oferta de estos productos ha crecido considerablemente.

Quizás por esa circunstancia –si bien en lo que se refiere a las características específicas de seguridad no se encuentran muchas novedades a corto plazo–, aquí sí se observa una tendencia común a todo el sector del envase y el embalaje: el ahorro de materiales. Para ello, tal y como ocurre con otros artículos, como el film, en los envases para mercancías peligrosas se está consiguiendo fabricar contenedores de menor espesor pero que son capaces de cumplir igualmente con las características y ensayos de homologación. Por ejemplo, Imto presentará en breve un bidón fabricado con un 25% menos de espesor de chapa que los actuales, sin que ello merme su capacidad de resistencia en los ensayos.

CUMPLIR CON LAS NORMAS
La legislación española ha adoptado varios acuerdos internacionales que cubren el transporte de sustancias peligrosas: ADR si es por carretera; instrucciones técnicas de OACI (avión); RID (ferrocarril) y código IMDG (barco). Estos códigos contienen en sus textos las características mínimas que deben cumplir los envases para contener mercancías peligrosas, o hacen referencia a las recomendaciones del comité de expertos de la ONU sobre la materia. Las características se especifican dependiendo del tipo de envase y embalaje de que se trate (bidones, cajas, etc.), el material (plástico, aluminio, acero…) y, en ocasiones, de la clase de apertura que tengan (tapa fija o tapa móvil, etc.).
Pruebas obligatorias
En los documentos también se incluye (o se hace referencia, según el caso) la descripción de los ensayos que se deben efectuar en los envases para poder homologarlos. Por ejemplo, el ADR especifica que se ha de realizar una prueba de estanqueidad sobre la mayoría de contenedores que contengan líquidos, para lo que se eligen tres muestras con los respiraderos taponados y se someten a una inmersión de cinco minutos bajo el agua, mientras se les aplica una determinada presión interna mediante aire sin que se produzcan fugas.

NOVEDAD EN EL ACERO PLEGABLE

Nefab ha desarrollado estos contenedores plegables para asientos de vehículos.

Nefab ha desarrollado estos contenedores plegables para asientos de vehículos.


Utilizar un embalaje a la medida del producto que se quiere transportar es una inversión con evidentes beneficios: un mejor uso del espacio y mayor seguridad, fundamentalmente. Nefab desarrolla soluciones específicas para productos determinados, para lo que dispone de tres centros de diseño con 40 ingenieros. En ellos se crean embalajes a medida como los contenedores de acero plegables para el transporte de los asientos de diversos vehículos. La solución de Nefab consiste en un armazón de acero con soportes acoplados que permiten sostener con seguridad los asientos (o alguna parte de ellos, como el cojín), conformando un bloque de producto fácilmente transportable y con una densidad de unidades óptima (se aprovecha al máximo el espacio). El armazón y los soportes se pliegan una vez finalizado el transporte, por lo que además del envío, también se optimiza el retorno de contenedores y se consigue un doble ahorro.