Naves ganaderas y agrícolas

Polígono Industrial

De un tiempo a esta parte, en los polígonos industriales de nuestras ciudades se comienza a ver cierta intencionalidad estética en sus edificaciones. Las naves, en sus zonas de oficinas, públicas o de exposición, tanto el técnico que las diseña como el cliente dejan su mayor o menor impronta estética y espacial.

Pero esto sólo se ve en áreas urbanas, y lo que está claro es que fuera de la ciudad, en nuestros campos, las naves agrícolas y ganaderas, tan abundantes y extendidas por casi todo el país son, sin duda alguna, las hermanas feas de la arquitectura moderna. En ningún momento se ha tenido en cuenta por parte de nadie, y nadie incluye autoridades, clientes y técnicos, que las fincas agrícolas y el campo en general son un entorno amable y bello en sí mismos, y que por tanto, las edificaciones que allí se lleven a cabo deberían tenerlo en cuenta.

Sabemos que el uso de una nave ganadera o agrícola tiene una función muy determinada y también sabemos que, espacialmente, las necesidades son muy claras. El propietario nos dirá dimensiones y necesidades según usos y nosotros actuaremos en consecuencia. El paso siguiente, y aquí interviene el que concede la licencia, el que redacta, el que dirige el proyecto y la obra, es convencer al cliente para que la nueva edificación, situada en la mayoría de los casos en mitad de ninguna parte, resulte lo más agradable posible para el entorno. Bien adaptándose al  ambiente que la contiene o bien, si fuera el caso, con la intencionalidad estética que el autor le quiera dar por la razón que fuere (como es el caso de muchas bodegas).

Y es cuestión educacional y de paciencia por parte de todos los que intervenimos. ¿No estamos todavía convenciendo a clientes que se hacen viviendas en pequeños y no tan pequeños pueblos, de que el salón es una pieza para usar a diario? Ellos siguen acostumbrados a una gran cocina de la que no se sale más que para ir al baño o a dormir. ¿No estamos convenciendo a esos mismos clientes que un baño en el dormitorio es muy útil y muy cómodo? ¿No intentamos convencerlos de que estéticamente es más bonita una fachada que otra, que este acabado exterior se integra en el entorno mejor que ese otro acabado?, ¿o acerca de qué suelo es preferible? Mi pregunta, objeto de este análisis, es si alguna vez  hemos hecho alguna de estas preguntas a nuestro cliente a la hora de diseñar y construir una nave agrícola o ganadera. Estoy seguro que en el 90% o más de los casos nos hemos puesto en contacto con la empresa que hará la nave y hemos tirado por el camino en medio, sin preocuparnos de que nuestra pieza esté en el campo castellano, extremeño, o en la montaña asturiana o cántabra. Y lo que es claro, es que cada uno de ellos tiene sus peculiaridades, y que deberían ser determinantes para todo lo que allí se construya. Desde aquí, un llamamiento a ingenieros y arquitectos para que, de ahora en adelante, estas edificaciones aisladas y perdidas puedan pasar a formar parte del contenido de cualquier revista, compartiendo protagonismo con un museo o una vivienda. Si no llega a tanto, lo agradeceremos en nuestros desplazamientos en coche.

Ricardo Rojo Parra

 

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