Materias primas

De momento la compraventa on-line de materias primas es muy reducida. Sin embargo, los expertos creen que el primer paso es manejar con soltura las diferentes webs informativas que existen. Lugares donde se pueden consultar precios y cotizaciones con sólo un sencillo clic.

A la hora de comprar materias primas como el acero –o cualquiera destinada a la metalurgia– resultan necesarias una serie de certificaciones internacionales que aseguren la calidad absoluta del producto antes de realizar una inversión de esa envergadura. Los criterios de compra para estos materiales, según Francisco Rosalía Bálsamo, ingeniero técnico industrial y responsable del máster Negociación, Compra y Subasta de Materias Primas y Commodities, de Cepade (Universidad Politécnica de Madrid), pasan por “conocer estrictamente al proveedor, la planta de fabricación, el producto y sus sistemas de calidad. El tipo de artículo del que estamos hablando no permite fallos y, debido a la complejidad de las materias primas, la transacción sólo se hace por medio de representantes. Si una empresa automovilística compra una pieza defectuosa –y el volumen de la compra es por toneladas– el error puede costar caro”, señala Francisco Rosalía.

La London Metal Exchange, un centro de referencia mundial de comercio de metales no ferruginosos con una facturación anual superior a los 3.000 billones de dólares, cuenta en la Red con una ambiciosa web, rica en información y vínculos a mil páginas de asociaciones y entidades informativas. Pero su site (www.lme.co.uk) es principalmente un punto de contacto e información. Sus brokers comercian como lo haría cualquier Bolsa del mundo: telefónicamente y con horario de oficina.

Cotizaciones en el ordenador
Pero aunque la materialización de las millonarias transacciones de hierro, cobalto, aluminio, acero… se sigue haciendo mediante los proveedores de confianza del comprador y las subastas on-line no sean de momento el lugar para comprar toneladas de zinc, la Red sí ha mejorado el modelo de negocio. La información es, como en tantos otros mercados, una ventaja competitiva. A base de clics, y sin levantar el teléfono para llamar al otro extremo del mundo, se pueden cotejar los precios y ofertas de cualquier fabricante.

Otro punto vital que sí posibilita Internet es saber dónde está la mercancía, una vez comprada, y cuándo llegará al destino deseado. “No disponemos de cifras de la actividad del mercado de materias primas en Internet porque hasta el momento está muy poco desarrollado. En la Federación Española de Comercio Electrónico y Marketing Directo (FECEMD) no hay ninguna empresa de este tipo”, señala Luis Miguel Oyaga Vidaurreta, director de la organización. Según el responsable de esta entidad, el volumen de negocio de estas transacciones no es razón para que el comercio on-line no arranque y señala que empresas como Telefónica o el BBVA sí compran o venden a través de la Red productos por las mismas cuantías. Como ejemplo cita antenas, centralitas de comunicación o artículos de facturas millonarias. No obstante, Luis Miguel Oyaga también reconoce que él, como responsable de ventas, no compraría 2.000 t de acero mensuales en Internet al primer vendedor que apareciese. “Sin duda, lo que sí haría es plantearme cómo podría mi empresa conseguir una oferta mejor usando la tecnología”. Y una vez establecida una plataforma tecnológica, el responsable de FECEMD estudiaría qué interacción semejante al e-commerce podría realizar en la Red.