Martín Varsavsky: “Mantengo una lucha constante contra los monopolios”

Emprendedor de profesión y de espíritu, Martín Varsavsky disfruta con nuevos proyectos que requieren energía e imaginación. En 20 años ha creado siete compañías, algunas tan conocidas como Jazztel o Ya.com. Cada vez que lanza una nueva empresa, se convierte en noticia. En esta entrevista descubrimos porqué.


Su perfil es el del emprendedor que se dedica a emprender. En España, no es muy común: al emprendedor que le sale bien un proyecto se queda el resto de su vida en la empresa que le dio el éxito.
Exacto. Esto es como lo de la gallina de los huevos de oro, a mi lo que me interesa es poner los huevos, no tener un huevo. Mi creatividad me impulsa a desarrollar nuevas ideas frecuentemente, armar empresas y emprender; no tener una cosa que me siga toda la vida o administrar grandes compañías. Por ejemplo, no me gustaría estar dirigiendo Jazztel [empresa que Varsavsky fundó], con lo grande que es; me parece genial que exista y que sea tan grande ahora y que venda tanto, pero a mi me gusta empezar cosas nuevas como Fon ahora o como Ya.com, en su día. Mi especialidad es tener ideas originales y transformarlas en empresas.

De hecho, hace poco, en un medio nacional, reconocía que no es un buen gestor…
No soy un buen gestor de empresas grandes, soy buen gestor de proyectos pequeños que comienzan y que requieren mucha creatividad y energía. Pero no es mi estilo dirigir una empresa grande y burocrática.

¿Tiene planteado algún ciclo para ir desarrollando esos proyectos: gestación de la idea, maduración, financiación?
No tengo ningún plan. Como decía John Lennon: la vida es lo que te ocurre mientras estás haciendo otros planes. No es que tenga un plan, pero si uno mira mi carrera, se puede ver una especie de patrón de periodos de intensa actividad en los que creo empresas, seguidos de etapas de… de no hacer nada, básicamente [ríe], o de enseñar, ya que también enseño en el Instituto de Empresa de Madrid desde hace diez años, o de escribir; he sido periodista desde los 20 años y ahora soy bloguero (escritor de blogs). Cultivo mis actividades sin ánimo de lucro, como la Fundación Martín Varsavsky, y mantengo mi labor con fines mercantiles que es ser empresario. Ésta última muy intensamente; por ejemplo entre 1990 y 1995 fundé Viatel, entre 1997 y 2001 creé Jazztel y Ya.com; y en el periodo 2000-2002 puse en marcha EinsteiNet, que fue la única empresa que me fue mal. Después he estado dedicado a actividades sin fines de lucro desde 2002 hasta 2005, que he creado Fon.

Menudo revuelo está armando con esta nueva empresa. Cada vez que hace o dice algo, tiene ese efecto. ¿Es una estrategia o es que el emprendedor cuenta, por naturaleza, con un aguijón que remueve el mercado?
Mis actividades le tocan las narices a mucha gente, porque si hay algo que se ve en lo que hago es esta constante lucha contra los monopolios. En Viatel peleé contra el oligopolio de las llamadas internacionales, inventando el callback [un sistema para llamar al extranjero desde cualquier país a través de las tarifas de Estados Unidos] y aquello trascendió a todos los periódicos del mundo; porque Viatel era la primera competencia que se hacía a Telefónica en España, a France Telecom en Francia, a NTT en Japón… Y lo mismo pasó con Jazztel contra Telefónica y EinsteiNet contra Microsoft, aunque en esta última perdimos [ríe], después sucedió con Ya.com frente a Terra. Y ahora Fon es una lucha para romper el oligopolio de los móviles.

Martín es inquieto, siempre está haciendo cosas. En el transcurso de esta respuesta lee una noticia aparecida en ese momento en la agencia de comunicación Bloomberg que le excita inmediatamente:
¡Mientras hablamos acaba de aparecer una noticia en Bloomberg que es increíble! Dice que Orange, SFR y Bouygues, que son las tres operadoras de telefonía móvil en Francia, han sido multadas por el Consejo de la Competencia francés, con una sanción récord de 534 millones ¡de euros!, por hacer lo que digo que Vodafone, Amena y Movistar hacen. Espero que les ocurra lo mismo a ellos también. Y no soy el único que piensa que los móviles son un oligopolio que se aprovecha del consumidor. La idea de crear Fon, de montar una gran red Wi-Fi global es para tener mucho más ancho de banda y para que usted pague la conexión en su casa y tenga Internet y telefonía móvil en cualquier parte, sin tener que pagar el timo del 3G (móviles de tercera generación).

El objetivo de Fon es crear una comunidad Wi-Fi, aprovechando las conexiones de Internet privadas y los routers inalámbricos de sus usuarios para crear una malla a la que se puedan conectar los miembros que compartan su conexión y clientes de pago a tarifas reducidas. Con este planteamiento, ¿dónde queda la tecnología móvil de tercera generación?
El 3G servirá para ofrecer una tarifa plana de voz en móvil a 20 euros. Para los datos es una mala tecnología, tiene enorme latencia y poco ancho de banda. Para mí, el futuro del 3G se halla en que se usará todo su ancho de banda para la voz, no para todo lo que están tratando de vendernos.

En el caso de Fon, en varios foros de Internet se comenta que para que eso ocurra no hace falta un intermediario como su empresa.
Sí, pero eso tiene varios problemas. Uno, la carencia de seguridad y, dos, la falta de predictibilidad. Fon es un sistema organizado, global, con contraseñas y si se va a Dublín, por ejemplo, sabe que puede ir al centro de la ciudad, donde está el primer fonero de allí y conectarse a Internet a través de su router Wi-Fi. Andar buscando conexiones Wi-Fi abiertas es como salir a pescar, si tienes suerte te puedes conectar y si no, no.

¿Cómo ve entonces la conexión móvil a Internet?
El futuro es la fibra óptica conectada a microceldas como las del Wi-Fi o un poquito más grandes, con mucho ancho de banda [el modelo Fon]. Veo un mundo de fibra óptica que te lleva a tener conexiones de 100 MB en cada microcelda (cada punto de conexión, por así decir).

Para eso ¿hace falta ilusionar a la gente y animarla a compartir su conexión?
Me parece que crear un planeta Wi-Fi, lo que llamo en inglés unaWi-Fi Nation (porque en este idioma el concepto de nación es un grupo de gente que tiene algo en común), me hace mucha ilusión como fonero.

En este caso es software, pero ha desarrollado otros proyectos que han sido más físicos, como los lofts con los que empezó al comienzo de su carrera en Nueva York.
Y sigo con ello. Hay mucha gente que dice que yo monto empresas y luego las vendo y eso no es así. Esa compañía, Urban Capital, la primera que monté en mi vida, en el año 1985, todavía la tengo. Sigo disponiendo de 11.000 m2 en Tribeca (Nueva York). Así que no he vendido todas las empresas que he creado.

Y si ahora tuviera que entrar en el mundo industrial, ¿dónde ve oportunidades?
Es muy difícil, porque “Industria” engloba muchas cosas. Además, el que yo haga algo no quiere decir que sea una buena idea.

Pero ha apostado por las energías renovables, con un parque eólico…
Es un tema muy importante. Me gusta la idea de vivir una vida carbón-neutral, una vida en la que genero una energía renovable que supera mi nivel de emisión de contaminación al planeta. Me metí por razones económicas e ideológicas, como en  casi todo lo que me embarco. Pero realmente mi actividad principal y mi pasión es Internet.

¿Ve falta de chispa en el tejido empresarial español?
He escrito un artículo en mi blog que se titula: No inventado aquí vs inventado aquí, en el que hablo de lo que sucede en España. En Estados Unidos el prejuicio que había cuando viví allí era Not invented here (No inventado aquí) y si no era así a la gente no le gustaba. Y en España, el prejuicio es Invented here; si está inventado aquí, a la gente no le gusta.

Habla con pasión constantemente, sobre todo de su empresa. Parece que todo lo que crea le divierte bastante. Para tener éxito, ¿hace falta divertirse o es que el éxito es muy divertido?
[Risas]. Primero hace falta divertirse con lo que haces porque cuando empiezas no sabes que vas a tener éxito y si lo tienes, es aún más divertido.