Los contenedores renuevan sus formas

<em/>Los contenedores marítimos pueden embarcarse en tren o en camión hasta el destino final.” title=”tai0069h” width=”300″ height=”200″ class=”size-medium wp-image-1054″ /><p class=Los contenedores marítimos pueden embarcarse en tren o en camión hasta el destino final.

Hablar de contenedores es acercarse a dos mundos muy distintos. El de los más grandes, los reyes del comercio internacional, que se trasladan en barco, tren o camión. Y el de los medianos y pequeños, que almacenan y transportan mercancías dentro de un centro logístico, en una fábrica o en la industria.

La variedad existente en el mercado de contenedores es tan amplia que se hace casi imposible realizar una enumeración completamente acertada. Los hay de todos los tamaños y materiales. Cada uno se ha diseñado en exclusiva para cumplir una función, que además evoluciona con las necesidades que van surgiendo y con los requerimientos del cliente.

El objetivo final de cualquiera de ellos es almacenar o transportar mercancías. Lo que determina su diseño es el contenido (alimentos, pieles, tuercas, muebles, volantes, cajas, materiales peligrosos, líquidos, prendas colgadas, papel y cartón, mercancía para reciclar…); el volumen previsto en su interior y el lugar en el que van a ser depositados (en una estantería, en un barco, sobre el suelo, etc.). Por tanto, los hay de plástico, de metal, abiertos por la parte superior o por sus laterales, plegables, basculantes o volteables, apilables, de malla, refrigerados, isotermos, para graneles y líquidos… Y desde los más pequeños como las cubetas de plástico para unidades mínimas (arandelas, por ejemplo) hasta los imponentes contenedores marítimos de 45’ de longitud, empleados para la importación y exportación de toda clase de mercancías.

Investigación sin pausa
La existencia de esta extensa variedad se debe lógicamente a que las mercancías que se han de almacenar y transportar también son prácticamente ilimitadas. Actualmente, se ha creado un tipo de contenedor para casi cualquier uso y los proveedores los fabrican en cadena ya que la mayoría se ha convertido en productos estándar del mercado. Pero, además, es habitual la producción a medida no sólo porque surgen nuevos productos con otros requerimientos, que implican diseños más novedosos, sino porque hay que optimizar el espacio disponible donde se almacenan los contenedores, ahorrar costes… Con lo cual los departamentos de I+D siempre están buscando fórmulas y diseños distintos que rentabilicen los negocios.

Para el responsable de Lain Contenedores, Manuel Lorente, el papel que desempeña la investigación y el desarrollo en su compañía “es realmente importante debido a las nuevas necesidades que van surgiendo y porque uno de los objetivos es, en la medida de lo posible, abarcar la máxima variedad de contenedores metálicos”. Y es que precisamente esta firma fabrica un completo abanico (cestos apilables y de malla, abatibles, rodantes, dumpers, tolvas y diseñados especialmente para transportar y almacenar neumáticos, bidones y prenda colgada, entre otros) al igual que jaulas para el reciclaje.

Innovación constante
Wanzl Equipamiento Comercial es una compañía que fabrica carros y contenedores para el mercado nacional e internacional. La empresa dispone de un departamento de I+D “en el cual día a día se investiga y se desarrollan nuevos productos, a la vez que se mejoran los existentes, siempre con el fin de dar la máxima calidad y servicio a los clientes”, subraya David López, delegado comercial de Wanzl. Y además reafirma el hecho de que en este sector es muy usual la presentación de soluciones personalizadas.

<em/>Los carros KT3 de Wanzl pueden dotarse de herramientas de gestión para el picking.” title=”kt3-akku-scanner0058_” width=”231″ height=”299″ class=”size-medium wp-image-1055″ /><p class=Los carros KT3 de Wanzl pueden dotarse de herramientas de gestión para el picking.

Duro es otro fabricante de contenedores para el almacenaje, el transporte y la distribución. Tal como describe Juan Rodríguez, gerente de la compañía, “con 30 años de experiencia en el sector, contamos con una amplia gama de productos estándar, pero también producimos a medida porque cada vez más las empresas nos solicitan unidades específicas para sus necesidades, manipulaciones y almacenes automáticos”. A lo que añade: “Por otro lado, existe mucha demanda de artículos destinados a la higiene, al medio ambiente y al reciclaje”.

Héctor Adalid, responsable de Hevac Ambient Group, sociedad especializada en contenedores especiales, basculantes y cangilones, destaca la relevancia de la implicación del cliente a la hora de trabajar a la medida. “La venta de unidades personalizadas resulta mejor cuando éste se implica y explica con detalle sus exigencias para que demos con la solución más adecuada”, constata Adalid.

Clientes infinitos
Los usuarios de esta gran familia de contenedores también forman parte de una lista casi infinita. Desde Lain Contenedores, Manuel Lorente apunta que la mayoría de sus clientes son empresas de reciclaje, logística y automoción. Por otro lado, Juan Rodríguez, de Duro, señala, que “vendemos contenedores a todo tipo de empresas y sectores dedicados a la metalurgia, mobiliario, transporte, servicios, alimentación, etc.”. El segmento farmacéutico y el eléctrico también pertenecen a la lista de clientes. Así lo afirma el delegado comercial de Wanzl Equipamiento Comercial, David López. A su parte, Héctor Adalid, de Hevac Ambient Group, anota los sectores de la construcción, el industrial o el químico a esta larga enumeración.

Pese a ser un campo verdaderamente amplio, el conjunto de contenedores se podría dividir en dos ramas principales. Aquellos de un tamaño pequeño y mediano, que normalmente se emplean para el almacenaje en silos automáticos, plataformas logísticas, almacenes convencionales, fábricas, industrias, etc. Y los de gran envergadura utilizados para el transporte en barco, tren y camión. A este segundo grupo también podrían sumarse los ULD (United Load Containers), las unidades de carga exclusivas para los aviones.

Tendencias
Los fabricantes de los contenedores de pequeño y mediano tamaño son los que mejor conocen cuáles son las tendencias del sector en este terreno. Según Manuel Lorente, de Lain Contenedores, en la variedad metálica “se buscan aquellos en los que se gane agilidad y capacidad. Del mismo modo triunfan los de fácil manejo. No obstante, las exigencias las marca cada cliente según sus necesidades y nosotros nos adaptamos a ellas”.

Incluso, David López, de Wanzl Equipamiento Comercial, especifica que hay que ajustarse fundamentalmente “a los requisitos organizativos en cuanto al picking, reposición, seguridad, etc. de los almacenes y centros logísticos”. Esta compañía, en concreto, se ha especializado en carros y David López comenta que “incluso ofertamos la personalización máxima teniendo presente el funcionamiento y la manejabilidad por parte del personal”. Otro aspecto interesante es que además se les puede dotar de las herramientas que faciliten la conectividad con los sistemas de gestión de los que disponga el cliente.

Héctor Adalid se suma a estas opiniones en lo referente a la adaptabilidad de las soluciones. Pero además agrega que “el cliente tiene que sentirse bien asistido. Es decir, hay que proveer un soporte técnico y como proveedor resulta esencial saber qué le conviene más a cada uno”. Y al igual que en cualquier área de actividad, incide Adalid, “es indispensable dar un buen precio y un breve plazo de entrega de los pedidos”.

A nivel general, Adalid indica que “el sector está creciendo, por lo que la fase de maduración aún está lejos. El parón general de la economía y, en particular, el del sector de la construcción afectará en gran medida a este crecimiento, aunque sea de forma coyuntural. En todo caso no deja de proyectar una cierta incertidumbre. Sin embargo, por su naturaleza, nuestro campo de actividad tiene un largo recorrido por delante”.

Los reyes del mar
Al contrario de lo que ocurre con los hermanos pequeños y mayores de esta gran familia de contenedores, los diseñados para el mundo marítimo, terrestre y aéreo no están envueltos por el mismo aire investigador. A no ser que se trate de utilidades especiales, no se fabrican a medida sino que existen unos estándares establecidos. Hay que tener presente que en este caso quien manda es el medio de transporte y las unidades de carga se adaptan a él.

Así, en relación a las unidades marítimas, según su longitud pueden ser de 20’ (6,05 m) o de 40’ (12,19 m). Lo que nunca varía son las medidas interiores en anchura (2,43 m) y altura (2,59 m). Si bien también existen los high-cube, con una altura superior a los 3 m y 40’ ó 45’ de largo.

Un experto en contenedores marítimos es Héctor Rodríguez, gerente de la compañía Cabsa Containers, dedicada a su compra, venta y alquiler y a la realización de modificaciones bajo petición. Según sus palabras, de toda la lista de modalidades diversas de esta categoría, las más solicitadas son el open top y el flat rack. El primero es aquel en el que el techo del contenedor se ha sustituido por un toldo rígido, con el fin de que la carga pueda introducirse por la parte superior. Normalmente, se emplea para transportar mercancía pesada, equipos especiales, maquinaria, materias voluminosas como tuberías, cristales o mármoles, etc. También es muy utilizado el open side, en el que es un lateral el que se ha convertido en toldo.

En cuanto al flat rack, es un contendor totalmente distinto porque en vez de ser cerrado es abierto. Es decir, consta de una plataforma con un chasis (dos paneles en los laterales) de modo que la carga, que suele ser sobredimensionada, va al aire, pero puede manipularse gracias a que se ha situado sobre esta plataforma. “La utilización de estos tipos se debe a que actualmente se están trasladando a terceros países instalaciones y fábricas completas que se despiezan para su transporte”, apunta Héctor Rodríguez.

Otras utilidades
A las modalidades mencionadas, según el uso se suman otras como los dry containers, los más típicos por ser cerrados y disponer de una puerta por la que se introduce la mercancía; los half height, de las mismas características que los open top pero con la mitad de altura porque alcanzan sólo 1,29 m; los bulk para mercancía a granel; los tank, destinados a transportar líquidos (aceite, vino, gases licuados o productos químicos); los platforms flats, plataformas o bases sin paneles laterales, que además son plegables y apilables para agruparlas en los trayectos en vacío; o los collapsible flat rack, plataformas con paneles pero que al igual que los anteriores son plegables.

A todo ello se une el que cada unidad se puede equipar con elementos y sistemas que les aportan otras características. Así se obtienen contenedores isotérmicos, refrigerados, caloríficos y ventilados para el transporte de alimentos, plantas, semillas, tabaco, productos químicos, pieles, etc. Según reseña Vicente Moratal, director de tráfico de Sistemas de Fletes Españoles, “estas unidades suelen ser algo más caras. Además es preciso señalar a la línea naviera tanto la temperatura a la que deben mantenerse como cuándo han de ser conectadas”. A lo que Moratal añade: “Hay carga que necesita que la temperatura se determine desde el momento de su inclusión en el contenedor y otra que debe esperar un poco para lo que se ha de notificar a la naviera que lo conecte a su llegada a la terminal”.

Independientemente de todas estas modalidades, tal como subraya Héctor Rodríguez, “el mercado tiende hacia la utilización de los palletwides, contenedores con unas medidas exteriores convencionales pero ligeramente más anchos en su interior, ideales para transportar europaletas (de 1,20 m de ancho) ya que se aprovecha al máximo el espacio disponible. Principalmente, se emplean para los trayectos entre la Península y las islas”.

Vicente Moratal adelanta que “los contenedores no varían para el transporte marítimo, en camión o ferroviario sino que lo que se adapta son las plataformas sobre las que van depositados”. Y puntualiza: “Tan sólo para el modo aéreo, debido a su falta de espacio, se usan las llamadas ULC (United Load Containers) con medidas algo más reducidas”.

En el aire
Quien se adentra en este ámbito de las unidades de carga aéreas es José Antonio Páez, director de transitario de la compañía de carga aérea Cacesa. “A la hora de cargar un avión –indica Páez– todo depende del tamaño de su bodega. En aquellos en los que su fuselaje es estrecho la carga incluso se dispone suelta. A medida que aumenta la capacidad de dichas bodegas, la elección recae sobre los ULC de distintas medidas. Son elementos aeronáuticos sujetos a los criterios de seguridad y navegación aérea”. En concreto, se trata de dos tipos de unidades: paletas y contenedores. Las primeras son planchas de 3.175 mm de longitud y 2.235 ó 2.438 mm de anchura, cuya altura una vez cargadas puede rozar poco más de los 2 m. En ellas se colocan hasta seis europaletas o, directamente, la mercancía sujetada con unos cinchos de seguridad y unas redes.

<em/>Las líneas aéreas disponen de contenedores que se adaptan a las bodegas de los aviones.” title=”co67b31″ width=”300″ height=”203″ class=”size-medium wp-image-1056″ /><p class=Las líneas aéreas disponen de contenedores que se adaptan a las bodegas de los aviones.

Por su parte, los contendores, a los que también se les llama iglús, son planchas dotadas de paredes y un techo rígido. Agrupados conforman exactamente la disposición interior de las bodegas de los aviones con lo cual cada uno de ellos siempre se posiciona en un mismo lugar. También pueden disponer de mecanismos para mantener la temperatura o refrigerarlos.

Además, dice José Antonio Páez, “para aprovechar el espacio y reducir las tarifas de cara a los clientes, las compañías aéreas ofrecen la posibilidad de agrupar cargas tanto en las planchas como en los contenedores”.

Un hotel desmontable


hotel-contenedores-2Para la construcción del hotel I-Sleep de Zaragoza se han empleado módulos-contenedor.

Los típicos grandes contenedores empleados para el transporte de mercancía se visten de gala para ejercer otras funciones más sofisticadas. Una muestra de ello es su utilización para la construcción de un hotel de la cadena Best Rest Hotels. Se trata de un establecimiento low-cost modular, flexible, ampliable, transportable, eficiente energéticamente y con un uso óptimo de los recursos.

La flexibilidad se consigue mediante una construcción basada en módulos-contenedores de 12 m de largo, 3 m de ancho y 3 m de alto. Cada uno contiene dos habitaciones separadas por un pasillo central, con un baño prefabricado completo. Existen otros módulos (con las mismas dimensiones) que tienen otros usos (almacén, escalera, lobby, etc.). El sistema mediante combinaciones de módulos prefabricados permite obtener diferentes tipos de hotel con dimensiones cambiantes, dependiendo del número y del tipo de módulo-contenedores que se apilen, tanto en anchura como en altura. Del mismo modo, ya en servicio, puede ampliarse o reducirse simplemente añadiendo o eliminando el conjunto de módulos deseado. Así puede crecer en extensión y altura, dependiendo de las necesidades de cada momento.

Rápida construcción
El hotel I-Sleep, tal como le ha llamado la cadena, se ha construido en cuatro meses (tres en fábrica y uno de montaje in situ) y puede desmontarse en apenas dos semanas. Además, cada uno de los módulos-contenedor con los que cuenta sería posible trasladarlo sin emplear un transporte especial.

Contenedores multimodales

La procedencia de los contenedores marítimos es variada. Desde Cabsa Containers, su gerente, Héctor Rodríguez explica que los adquiere negociando la compra con fabricantes chinos, coreanos o europeos. También los obtiene de segunda mano a través de navieras y compañías de leasing. Igualmente, sus clientes son navieras, pero además transitarios, transportistas y empresas de proyectos. “En cualquier caso –añade Rodríguez– las exigencias de éstos dependen del tipo de carga y del uso que se le vaya a dar a cada contenedor en particular. Sus ventajas residen en que se adaptan al transporte multimodal, es decir, un contenedor específico puede embarcarse en un barco pero de la misma manera en un camión o en un tren”.

Por otro lado, dice Héctor Rodríguez, llama la atención que el sector de la construcción esté empleando contenedores para el almacenaje de mercancías y piezas a pie de obra. Pero, “lo más destacable es su uso actual como vivienda porque son unidades móviles que pueden instalarse prácticamente en cualquier sitio”.

Contenedores con patas

<em/>Los swap bodies son contenedores con patas plegables exclusivos para el transporte en camión.” title=”conten1″ width=”300″ height=”225″ class=”size-medium wp-image-1059″ /><p class=Los swap bodies son contenedores con patas plegables exclusivos para el transporte en camión.

Dentro del campo del transporte por carretera existe un tipo de contenedor muy característico exclusivo de este medio llamado swap body. Aljoscha Kertesz, relaciones públicas del operador logístico alemán Dachser, enumera las ventajosas características de estas unidades de carga. En primer lugar, como cualquier otro contenedor, es independiente de la cabeza tractora del camión. “En nuestro caso, contamos con rutas directas entre las subsidiarias de Dachser en Europa. En muchas de ellas, los conductores de los camiones de cada una se encuentran a mitad de camino de la ruta para intercambiarse los swap bodies”, detalla Aljoscha Kertesz. De este modo, aclara, “ambos conductores vuelven a su propia subsidiaria sin necesidad de viajar a otra localidad con lo que pueden dormir en su casa en vez de en un hotel o en el camión”.

Igualmente, estos contenedores están provistos de patas plegables “para ser aparcados en los muelles de las plataformas logísticas, de los almacenes, etc., hasta que estén cargados en su totalidad” comenta Kertesz. Y concluye, “el conductor no ha de esperar a que estas operaciones estén concluidas. E incluso en ese tiempo tiene la posibilidad de ocuparse del transporte de otras unidades”.