Las pinzas portabobinas abrazan el acero

Manipulan el acero, se adaptan a las necesidades del usuario y miden el peso de la carga. Las pinzas portabobinas de Motorman, firma de equipos de manutención y pesaje industrial, son uno de los productos más demandados por sus clientes siderometalúrgicos. Su gama de soluciones se completa con ganchos C y carros portabobinas.

Dar solución a los problemas habituales en el manejo de grandes y pesadas cargas de la forma más segura. Esta es la razón por la que nació el departamento de manutención en la empresa Motorman. De allí surgieron las pinzas portabobinas, un producto que se ha hecho imprescindible en las firmas siderometalúrgicas donde se manipulan las bobinas de acero. Para hacer frente a esta alta demanda, Motorman ha desarrollado estas pinzas que se adaptan a las exigencias de sus clientes y a la carga que las compañías precisan manejar.

Dado que las pinzas se producen a la medida de las necesidades de cada usuario, a la hora de fabricarlas se necesita saber la longitud, el diámetro interior y exterior (tanto en sus dimensiones máximas como mínimas), así como el peso de la bobina que se va a transportar.

Seguridad y pesaje
Las pinzas se acoplan a los puentes grúa a través de una anilla de suspensión o bulón. Opcionalmente existe la posibilidad de operar con ellas mediante un sistema de radiocontrol que puede ir incorporado en la propia pinza o, a la vez, tanto en esta como en la grúa. Gracias a este sistema se pueden controlar los movimientos de la pinza o, mediante una sola botonera, los de ambos elementos. Como sistema de seguridad, las pinzas están dotadas de sensores que detectan la carga e impiden que los brazos se abran por error.

Motorman ofrece asimismo la oportunidad de equipar a este producto con giro motorizado, sistema telescopado (cierre a cero) y calzos retráctiles para los pasillos reducidos. De igual manera, se puede añadir un dispositivo a fin de comprobar el peso de la bobina al mismo tiempo que se realiza su transporte. El visor, situado en el cuerpo de la pinza, tiene un error de precisión del 0,1% y registra hasta 40 t, la máxima carga de las bobinas que se fabrican actualmente.

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La compañía también manufactura otro tipo de pinzas, como son las portadovelas. Las dovelas son pesadas piezas de hormigón de forma curva, que se utilizan para obras, como por ejemplo en los túneles. Para manipularlas se recurre a las pinzas portadovelas, que transportan hasta cuatro piezas y se emplean en los grandes trabajos de construcción (líneas de metro y obras públicas). Además de este producto, Motorman cuenta en su catálogo con otros de la misma familia, como los portapaquetes de chapa, que se desplazan horizontalmente y disponen de giro motorizado.

La empresa pone en el mercado igualmente ganchos C para bobinas. Su principal característica es que son robustos, ligeros y que con ellos la carga se puede manejar con facilidad y de modo manual desde la grúa, independientemente del peso de las bobinas, que oscila entre los 500 kg y las 40 t. Aunque los ganchos C son más asequibles en precio que las portabobinas, exigen que los pasillos sean más anchos con el fin de tener espacio para efectuar maniobras, un factor importante que se debe tomar en consideración a la hora de buscar la optimización del almacén.

Bobinas en carros
En su catálogo, la empresa oferta además carros para transportar las bobinas de una nave a otra en las plantas de producción. Normalmente, estos vehículos tienen una cuna sobre la que descansan las bobinas, pudiendo llevar otras encima de la carga. Así, se consigue mayor capacidad y seguridad, puesto que estos elementos sujetan las bobinas.

Los carros se adecuan perfectamente a las necesidades de actividad de todo tipo de clientes. Para eso Motorman fabrica carros autónomos, alimentados por baterías y comandados por botonera de cable o radiocontrol, con una capacidad para mover cargas de hasta 60 t. La empresa posee carros filoguiados con sensores ubicados en su parte inferior que siguen un camino de hilo de metal previamente incrustado en el suelo.

Por su parte, otra modalidad empleada en estos vehículos es el desplazamiento por raíles, que se produce longitudinalmente a través de unos carriles que la empresa cliente instala en sus dependencias. Tanto los carros filoguiados como los de carriles, pueden ser alimentados a través de un enrollador, que funciona como un alargador y ayuda a que el cable no se enrede. A su vez, las ruedas de los carros, tanto las delanteras como las traseras, son capaces de hacer giros de manera independiente.

A la medida
Otro de los campos en los que Motorman es experto es en los balancines para todo tipo de industrias. Se trata de bastidores metálicos que facilitan el amarre y la estabilidad en las cargas suspendidas de un gancho de grúa.

Esta compañía comercializa una amplia gama de modelos para satisfacer las peticiones de cada cliente con una solución a medida. Se fabrican en forma de H con capacidades para sostener desde 500 kg hasta 100 t, y de cruz o aspa para manejar embarcaciones y big bags. Son regulables en longitud para poder manipular cualquier tipo de carga y sus giros se efectúan manual o eléctricamente.

Para saber más
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Un peso pesado de la siderurgia
Motorman lleva 25 años elaborando aplicaciones derivadas de la elevación y la manipulación, centrándose en los sistemas de pesaje: ganchos y trócolas pesadoras para grúas (ambos homologados), limitadores de carga mecánicos y electrónicos y cajas negras, también para grúas.

Sus instalaciones se ubican en el polígono industrial La Ferrería de Montcada i Reixac, próximo a la ciudad de Barcelona. Allí se erige un edificio de dos plantas en una superficie de 1.500 m2. En este espacio, la empresa dispone de oficinas, despachos, una oficina técnica, dos aulas para formación y reuniones, un departamento de I+D, otro de producción electrónica, uno de calibración, una sala de temperatura y otra de masas.

También posee un emplazamiento para probar los sistemas fabricados y los procesos de montaje, así como otra nave destinada a someter los distintos elementos creados hasta el máximo nivel de riesgo y comprobar su comportamiento. En otro polígono, también sito en Montcada i Reixac, se ensaya la calidad de los equipos de radiocontrol.