La seguridad no es un riesgo

Diez de cada 100.000 trabajadores fallecen en nuestro país desempeñando sus funciones. Estas cifras, inaceptables, deben cambiar con una mejor y más amplia utilización de los Equipos de Protección Individual (EPI) y una mayor conciencia por parte de los empresarios, que tienen que vigilar con lupa prácticas como la subcontratación.

Durante los dos últimos años, el 53% de los trabajadores ha empleado medidas de prevención de riesgos laborales, aunque en un 80% de las empresas se produjo algún tipo de accidente. Estos datos del Barómetro sobre actitudes y comportamientos frente a riesgos laborales, elaborado por la escuela de negocios ESADE y la Mutua Egea, ponen de relieve que España, pese a las mejoras introducidas durante los últimos diez años, continúa a la cola de Europa en esta materia. Diez de cada 100.000 trabajadores mueren en nuestro país en el desempeño de sus funciones.

Durante 2005 el número de accidentes laborales superó el millar de casos y esta siniestralidad tuvo un coste de 18.000 millones de euros, más del 2% del PIB, entre pérdidas de jornadas laborales y cobertura de los riesgos profesionales mediante cotizaciones sociales. Tanto las organizaciones sindicales como las diferentes asociaciones y organismos que trabajan en el ámbito de la prevención coinciden en señalar que estas cifras se deben al incumplimiento generalizado de la normativa de prevención de riesgos laborales unido a la contratación temporal y a la subcontratación en cadena. El resultado fue 1.369 muertes por accidentes laborales y un total de 906.836 incidentes, que causaron la baja de los empleados afectados, entre los que se incluyen los fallecimientos.

Este año Andalucía, Cataluña y Madrid serán, por este orden, las tres comunidades donde la Inspección de Trabajo llevará a cabo más actuaciones de control para prevenir los accidentes mortales. En conjunto, están previstas 105.021 inspecciones en España, a las que se sumarán otras 59.463 como consecuencia de las denuncias que se presenten por las infracciones detectadas.

Ley de Riesgos
“Se cumplen diez años de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y actualmente la legislación española en esta materia es equiparable a la de cualquier otro país de la UE”, analiza Juan Carlos Bajo, presidente de ANEPA (Asociación Nacional de Entidades Preventivas Acreditadas).

ANEPA, miembro de pleno derecho de la CEOE, aglutina a las principales entidades que se ocupan de riesgos laborales “con el objetivo de informar sobre la legislación vigente en este campo, dar a conocer los sistemas de prevención y ayudar a la creación de una verdadera cultura en torno a este tema, a fin de reducir la siniestralidad laboral en las empresas españolas”, indica Juan Carlos Bajo.

Desde la Asociación se considera que también debe trabajarse más en la definición de criterios reales y bien definidos de prevención de riesgos, ya que “la Ley ha creado una cierta inseguridad jurídica al dejar en manos del empresario la decisión final de buena parte de las medidas a adoptar; y valorar de forma subjetiva si existe o no un riesgo al fijar parámetros tan amplios como las medidas que el empleador crea necesarias o suficientes para garantizar la seguridad”, precisa Bajo.

Problemas con la normativa
Las pymes representan el 75% del tejido industrial y desde ANEPA se defiende la creación de una ley de prevención de riesgos laborales específica para este colectivo empresarial, que debería incluir una simplificación en el cumplimiento de las obligaciones documentales; el fomento de acciones de asesoramiento por parte de las Administraciones Públicas y el establecimiento de medidas alternativas a las sanciones, como cursos de formación o elaboración de programas de carácter preventivo para los trabajadores. “La Ley, a pesar de ser una de las más flexibles y técnicas, obliga a las firmas a adaptarse a unos determinados postulados sin dar opciones alternativas, dificultando su aplicación en la mayoría de las pequeñas y medianas empresas”, señala el experto José Hernández Paterna, ingeniero y profesor asociado de la Universidad Politécnica de Cataluña.

La situación actualmente es que la norma obliga a unos determinados requisitos técnicos que las pymes no pueden asumir, viéndose forzadas a contratar un servicio de prevención externo. “Esta delegación de funciones, que dificulta uno de los requisitos de la Ley, como es la integración de la prevención en el entramado productivo, acarrea la burocratización del sistema llegándose a la conclusión, por parte de numerosos empresarios, que lo único que se precisa tener es la mal llamada evaluación de riesgos, para estar al corriente de sus obligaciones”, explica Hernández Paterna.

Obligación de auditar
El Gobierno prepara un real decreto ley que obligará a todas las sociedades a auditar sus riesgos laborales, algo que deberán hacer cada dos años aquéllas con actividades de riesgo y el resto, cada cuatro. Además, los empresarios tendrán que informar a los trabajadores sobre sus planes de prevención de riesgos laborales. Hasta la fecha la obligación de realizar una auditoría sólo afectaba a las compañías con técnicos de prevención propios y se exigía cada cinco años. La gran mayoría de firmas contratan servicios de prevención ajenos, empresas consultoras que se encargan de confeccionar el plan de riesgos laborales de la compañía.

La tendencia en las industrias es a definir, desarrollar e implantar un sistema de Gestión Integrada de la Prevención (GIP) en consonancia con la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. La GIP en cada caso particular marcará la inversión necesaria para llevarla a cabo en función de la actividad y condiciones específicas de la industria y sector, así como las vías para aumentar la seguridad. En este método a la carta, según las características de cada industria, los técnicos elaboran programas para un período con el fin de optimizar los recursos y ayudar a identificar y controlar los riesgos para las personas, equipos e instalaciones.

Al trasponer la Directiva Europea 89/391/CEE sobre riesgos laborales a la legislación de cada país perteneciente a la Unión Europea, España fue el único que optó por instalar con carácter obligatorio las auditorías del sistema de prevención de riesgos. Su valor, como indica José Hernández Paterna, es proporcionar un informe del grado de implantación y de la eficacia del sistema adoptado para gestionar la prevención de riesgos laborales, ayudando a la mejora continua.

La nueva regulación supondrá un endurecimiento de las condiciones que regulan las auditoras de riesgos. De tal forma que cualquier empresa podrá tener la consideración de que desarrolla una actividad de especial riesgo si así es valorada desde la Inspección de Trabajo. Entre las nuevas actividades peligrosas que baraja el borrador de la normativa figuran los trabajos con riesgo de caída desde alturas, con peligro de sepultamiento o hundimiento; los que utilizan máquinas no certificadas por la Unión Europea o aquéllos que se hagan en espacios cerrados con mala ventilación y acumulación de sustancias tóxicas.

Tendencias en productos
La directora del Salón Internacional de la Seguridad (SICUR), María Valcarce, resalta que la seguridad laboral es un sector en alza y en la última edición celebrada el pasado mes de febrero esta área registró un incremento del 23,3%. Los últimos avances en equipos, soluciones y servicios presentados en la feria dirigidos a la seguridad laboral reflejan la apuesta por soluciones innovadoras. Al respecto, Valcarce precisa que los Equipos de Protección Individual (EPI) son instrumentos imprescindibles para mejorar la prevención de accidentes laborales en la industria, ya que no todos los riesgos pueden evitarse con la aplicación de medidas técnicas o colectivas y es muy importante que la utilización de los EPI se haga de forma correcta y que su mantenimiento sea el adecuado, ya que de lo contrario no resultarán efectivos.

Una tendencia que siguen los fabricantes de estos equipos es diseñar productos cada vez más cómodos y fáciles de usar, lo cual contribuye a promocionar su utilización. Entre los destinados a lograr una mayor seguridad laboral destacan este año novedades en el área de los EPI, que reflejan diseños más atractivos, equipos más ligeros y tejidos más agradables, que se adaptan mejor al cuerpo, como explican desde Deinsa, empresa especializada en la venta y distribución de esta clase de artículos.

Varias novedades
Como novedad podemos subrayar también las pantallas de soldadura 3M serie WS-300, que no requieren, gracias a la tecnología de filtros utilizada, levantar la pantalla para comprobar el trabajo, además de ofrecer la posibilidad de usar las dos manos en cada momento; las orejeras 3M 1545, que proporcionan una protección auditiva inteligente al estar equipadas con un circuito electrónico que permite reproducir y amplificar el sonido externo de nivel bajo a la vez que atenúa niveles de ruidos altos o dañinos; o el avance tecnológico para guantes industriales Aquadri de Ansell, adaptable a todo tipo de guantes desechables o sin soporte, que consiste en un revestimiento de polímero ultrafino de sólo 0,025 mm, el cual absorbe hasta cuatro veces más de humedad que los guantes de algodón flocado estándar.

La facturación en España de los EPI se sitúa en torno a los 600 millones de euros, con un ritmo de crecimiento del 10% en los últimos años y una previsión similar hasta 2010, según indica ASEPAL. Se estima que en España 18 millones de personas componen la población activa y de ella 11 millones precisan de protección personal para su puesto de trabajo. Un 30% de esta población utiliza vestuario de protección y otro 30% emplea calzado de protección. “En el momento que se recurre al EPI ya no existe ninguna otra medida que proteja al trabajador. Y si no se utiliza, o se hace un mal uso, el accidente o el paso a un nivel superior de gravedad resulta indudable”, avanzan los responsables de ASEPAL. Esa asociación remarca que las cifras de muertes y de accidentes en España debido a los riesgos laborales reflejan que la utilización de los equipos de protección individual no está lo suficientemente extendida o que su selección no se halla acorde con los riesgos que se tratan de evitar.