La ley endurece el envase

Un tercio de los residuos sólidos producidos en España son envases. La Ley del Envase y el Embalaje eleva las sanciones y obliga a las empresas a financiar la recogida y gestión de todos los recipientes que comercialicen.

El objetivo de la ley es minimizar el impacto ambiental de los envases a lo largo de su ciclo de vida. Entre los apartados más impactantes de la propuesta se encuentra la cuantificación de las sanciones, que van desde los 6.000 euros para las infracciones más leves hasta los 600.000 para las de mayor gravedad. Se concreta, específicamente, que entre estas últimas es, sobre todo, punible la fabricación de envases con una concentración de metales pesados (plomo, cadmio, mercurio y cromo hexavalente) superiores a 100 ppm (partes por millón) en peso. También destacan como delitos graves los daños al medio ambiente, la salud pública o la seguridad del usuario.

Las organizaciones medioambientales, representadas por Greenpeace y Ecologistas en Acción, reivindican cuatro puntos. El primero es la necesidad de iniciativas eficaces y proporcionadas para fomentar la prevención, reutilización y reciclado de envases. Con ello se quiere responder a las medidas tomadas, que hasta ahora no han servido para disminuir el aumento de producción de residuos y para acercarse a los objetivos de reducción y recuperación marcados en las directivas de la Unión Europea.

El segundo punto importante es impulsar el principio de responsabilidad del productor “para que éste no genere envases superfluos y aumente la vida útil de éstos, con materiales reciclables para evitar el gasto de su gestión”, dicen en Greenpeace. Las peticiones de las organizaciones ecologistas se completan con la exigencia de tratamientos más respetuosos con el medio ambiente y de nuevos sistemas de depósito, devolución y retorno para promover la reutilización de envases.

Usar la experiencia

Algunas de las novedades del borrador responden precisamente a estas reivindicaciones. Jaime Alejandre, director general de Calidad y Evaluación Ambiental, afirma que “se trata de aprovechar la experiencia adquirida en la aplicación de la ley anterior (Ley 11/1997 de Envases y Residuos de Envases), completarla y atender ciertas demandas?”. Así señala que el productor debe hacerse cargo de todo lo que introduce en el mercado, cubriendo el coste específico total de la gestión de los envases y de sus residuos, que hasta ahora sólo financiaba el “extracoste” por medio de los SIG (Sistemas Integrados de Gestión).

A partir de la entrada en vigor de la Ley, las empresas tendrán que financiar la recogida y gestión de todos los envases que comercialicen. Actualmente, sólo pagan los recogidos de manera selectiva en los contenedores amarillos. La ley también impone la obligación de instalar un sistema de devolución, depósito y retorno para los envases peligrosos, “para aquellos cuya recogida funcione aún mejor que con un SIG y para los que no cumplan los objetivos ecológicos marcados por la UE”, añade Jaime Alejandre.

En cuanto a los envasadores, seguirán estando obligados a elaborar un Plan Empresarial de Prevención (PEP), con la novedad de que podrán contar con el apoyo de asociaciones empresariales e institutos tecnológicos.

Las sanciones no son las únicas medidas tomadas para reducir el impacto ambiental: se señalan unos objetivos de prevención y ecológicos con el fin de reciclar entre el 25 y el 45%, en peso, de la totalidad de los materiales contenidos en los residuos de envases, a partir de su entrada en vigor. En la consecución de este logro, además de las correspondientes multas, debe existir un marco propicio para que las empresas puedan fomentar la fabricación y utilización de envases que reduzcan el impacto ambiental a través de la I+D+i.

Más eficiencia

Por otro lado, Ecoembes, sociedad anónima sin ánimo de lucro, dedicada al diseño y desarrollo de sistemas encaminados a la recogida selectiva y recuperación de envases, quiere establecer mecanismos eficaces de gestión de residuos de envases, tanto en términos medioambientales como económicos, buscando además la eficiencia técnica y la aceptación social. Asegura que deberá ser un interés compartido por todos los agentes implicados, que los costes del sistema deben ser proporcionales a los resultados obtenidos, así como cumplir los objetivos de reciclado y valorización que establece la legislación vigente pagando una cuantía razonable, sin perder de vista que quien en última instancia soporta el coste del sistema es el consumidor.

Ecoembes apuesta por los Planes Empresariales de Prevención Sectoriales como mecanismo que garantiza, mediante la elevada participación de empresas en los mismos, un valioso conocimiento de las tendencias en materia de prevención de residuos de envases. Asimismo, apoya los acuerdos voluntarios que permitan, en aquellos sectores o canales en los que la reutilización se encuentre ya implantada y se justifique, fomentar dicha reutilización a través de las medidas que resulten más idóneas en función del producto, las características del mercado, la logística implantada, etc.

Respecto a los sistemas de depósito para envases de un solo uso, cree que sólo deberían adoptarse con carácter voluntario, cuando la práctica comercial y logística lo aconseje y el mercado lo requiera. Lo contrario podría provocar numerosos problemas técnicos y económicos, sin que el beneficio medioambiental y la aceptación social están garantizados.