La industria enciende la luz

No es lo mismo alumbrar una fábrica de relojes que un taller de pintura o que una fresadora, todo depende de la labor que se vaya a desempeñar. Por ello la iluminación en la industria ofrece diferentes soluciones que se adaptan a los entornos de las empresas buscando la eficiencia, el ahorro energético y el respeto por el medio ambiente.


Foto: cortesía de Bayer

A la hora de elegir la luz más conveniente para las compañías deben tenerse en cuenta el objeto y las funciones que se van a llevar a cabo, pero siempre buscando la eficiencia energética, ya que el empleo de una lámpara apropiada puede optimizar las tareas desempeñadas por los trabajadores. De hecho, según un estudio de la empresa Steelcase, firma del sector del equipamiento de oficinas, el sistema de iluminación influye en el rendimiento de los operarios, además de sobre su salud.

Pero ¿cómo saber si se está aplicando lo más correcto según cada necesidad? Los criterios que se utilizan están definidos en la norma UNE-EN 12464-1 de “Iluminación de los lugares de trabajo en interiores”. En ella se incluye una iluminancia suficiente, la ausencia de deslumbramientos, la homogeneidad, la dirección y la cobertura. Todo ello siempre bajo el prisma de la optimización de la energía empleada, ya que cada vatio ahorrado puede suponer a final de año una cantidad valiosa para las compañías.

Interior de la planta
Dentro de una fábrica, la iluminación viene determinada por el tamaño, la forma y la velocidad de procesamiento de las piezas de trabajo, además de por las condiciones medioambientales que se den. Obtener una mejora en la productividad así como una reducción en los índices de error y en el número de accidentes que haya en los centros laborales es fruto de un alumbrado elevado y un óptimo direccionamiento de la luz. Ello se consigue, por ejemplo, con lámparas de descarga, con campanas industriales y con regletas fluorescentes.


Foto: cortesía de Bayer

“Las campanas tienen la ventaja de poseer un reducido tamaño respecto a su alta emisión, pudiéndose colocar más separadas que las regletas”, señala Miquel Fabregas, responsable de proyectos de la sociedad Lamp Lighting. Esta compañía fabricante de aparatos de iluminación técnica dispone en su catálogo del modelo de campana Hangar, que es pendular y se usa muy a menudo en el ámbito industrial. Además, admite reflectores para que la luz se proyecte en distintas direcciones.

Las lámparas universales, por su parte, permiten ajustarse fácilmente y moverse para lograr cubrir de luz los talleres, las oficinas de ingeniería o los laboratorios, entre otros ambientes, sin llegar a deslumbrar. Éste y otros inconvenientes como los reflejos en las piezas de trabajo y en la maquinaria se pueden prevenir mediante una iluminación uniforme y una adecuada ubicación de las luminarias.

Sin embargo, surgen otros problemas con el alumbrado en las fábricas. Los operarios, al cambiar de entorno, pueden sufrir síntomas de cansancio dado que sus ojos se tienen que adaptar a los cambios de luz que se producen al pasar de su espacio de trabajo a los pasillos, las escaleras o al taller. A fin de eliminar este agotamiento en la vista, se recurre a luminarias como Lumilux Skywhite con color de luz 880 de Osram, cuyas prestaciones ofrecen altos niveles de contraste que reducen la fatiga visual y la tasa de fallos, especialmente en el trabajo por turnos. Philips también ha desarrollado un tipo de alumbrado natural en el que se ha optimizado la cantidad de luz azul que, según la empresa, aumenta el 10% o más el rendimiento de los trabajadores.

Luz precisa
Existen lugares específicos que exigen una iluminación especial que facilite y mejore las tareas que se desempeñan en ellos. Es el caso de aquellos en los que se valora la precisión para detectar de la forma más rápida posible las taras y defectos de los productos, pero de una manera fiable. Aquí influye tanto la homogeneidad como el enfoque y la reproducción cromática de la luz. Por ejemplo, la inspección de superficies rugosas y estructuradas requiere apreciar todos los matices y, si, es posible, una fuente de luz que pueda ajustarse para emitirla en diferentes direcciones. Esto se consigue con módulos LED (diodo emisor de luz) como los Dragoneye o con lámparas reflectoras como Decostar, ambas de Osram.

También se necesita contar con este grado de minuciosidad en la observación de los objetos pequeños. Por ello se recurre a lámparas con lupa, halógenas o con módulos LED a prueba de golpes, con los que se obtiene un rendimiento visual alto.


Foto: cortesía de Siemens Press Picture

En cambio, en aquellas situaciones en donde se manipulan alimentos la higiene es primordial, razón suficiente para instalar una brillante iluminación y lámparas que tengan una excelente reproducción cromática. Así se puede detectar la suciedad y los contaminantes que existan en las plantas de producción o en las cocinas. En ellas las lámparas fluorescentes especiales con funda de protección salvaguardan los comestibles de pedazos de cristal u otras sustancias que puedan contaminarlos.

Ocurre lo contrario en los talleres de pintura o en las carpinterías. Las luminarias que se instalen en estos trabajos han de soportar niveles considerables de suciedad y contaminación, además de estar protegidas contra posibles explosiones. Aquellas con carcasa cerrada y que estén cubiertas de vidrio son las más adecuadas ya que resultan más fáciles de limpiar.

Maquinaria iluminada
Las máquinas también exigen estar correctamente alumbradas. Para la iluminación del interior de la maquinaria se debe emplear una luminaria correcta que pueda preservarse de salpicaduras de agua, virutas procedentes de las piezas y astillas que impacten en ellas.

Los productos que se elijan para estos espacios han de tener un diseño robusto y un grado de protección –antipolvo y antiagua– elevado para que los trabajadores puedan ajustar y ubicar una pieza en un torno, observar el proceso de corte de una fresadora y comprobar mediciones e indicadores, por ejemplo. Además han de resistir sustancias químicas y refrigerantes así como lubricantes que tenga la máquina, para lo cual se requieren lámparas tubulares, como las de la serie RL 70 de Waldmann.


Foto: cortesía de Osram

En otras ocasiones lo que necesita la maquinaria es concentrar la luz en un solo punto a fin de que los operarios procedan al montaje de ciertos componentes o inspeccionen algunos elementos. Se pueden utilizar lámparas halógenas como, por ejemplo, una de 20 W capaz de generar niveles de iluminación de más de 8.000 lux en el centro del cono lumínico a una distancia de medición de 500 mm. No obstante, hay que tener cuidado con la potencia de estas lámparas ya que, al ser alta, necesita de accesorios como los adaptadores que eviten los deslumbramientos directos.

Alumbrado exterior
Pero no siempre se trabaja en el interior. Hay muchas labores que se efectúan de puertas para afuera de las empresas y precisan de una iluminación exterior. Se debe tener en cuenta la orientación y la seguridad para evitar deslumbramientos directos, además de obtener la máxima economía posible, ya que los tiempos de encendido son casi siempre prolongados. De igual modo, se ha de observar la resistencia, los niveles de luz que se obtienen, la altura a la que será colocada la luminaria y el diseño.

El elemento que determina esta elección es el propio entorno pues, en función de la luz que se use, la imagen que se transmite del edificio es diferente. Para las fachadas se colocan proyectores que, dependiendo del color que se escoja, comunican sensaciones tan dispares como de modernidad o clásica. “Aquellos que cambian de color se aplican más a los museos mientras que en el mundo industrial se tiende generalmente al empleo de una luz fija blanca o amarilla”, señala Ibrahim Sami, director comercial de ATP Iluminación, división industrial de la compañía Alumbrado Técnico Público.

En este sentido, adquieren un especial papel los LED que por su reducido tamaño, el bajo consumo que presentan, la larga duración que ofrecen, la alta saturación de color y la gran variedad de diseño, van ganando terreno al resto de lámparas. Se suelen ubicar en la señalización de los edificios, del tráfico, para las luminarias de diseño y en las vallas publicitarias, por ejemplo. Aunque también se colocan en los carteles de las empresas, como el monoposte de Porcelanosa en Hospitalet de Llobregat (Barcelona) –un rótulo indicativo ubicado a más de 20 m de altura–ya que consiguen una intensidad similar al neón, pero con un mantenimiento inferior. Asimismo, sus aplicaciones abarcan los espacios industriales, puesto que resisten la humedad, e incluso pueden utilizarse para alumbrado público o en rincones difíciles de iluminar.

Ahorro y respeto
El ahorro energético, así como el respeto por el medio ambiente, es lo que actualmente se busca en las empresas. “La tendencia existente en el mercado de la iluminación transita por este camino. Se puede conseguir a través de los LED y de las lámparas de bajo consumo”, resume Ibrahim Sami.

Muestra de ello es que las principales empresas de iluminación siguen la estela marcada por las últimas tendencias y persiguen la mayor eficiencia de sus lámparas. Philips acaba de sacar al mercado las luminarias EFix, que se caracterizan por su eficiencia energética y su bajo consumo, y son perfectas tanto en oficinas y edificios como en comercios e instalaciones exteriores.


Foto: cortesía de Osram

Por su parte, Osram ha aplicado esta necesidad a las lámparas halógenas que, en comparación con las halógenas normales, pueden economizar hasta un 30% de energía y tienen mayor eficacia lumínica. Igualmente, se puede gastar menos electricidad gracias a lámparas que consumen menos energía y poseen la misma apariencia que las incandescentes.

  • Para saber más:
  • Una plataforma para las migraciones

    Cada año cerca de 60 millones de pájaros recorren el mar del Norte en sus migraciones. Pero en virtud de una cierta combinación de condiciones meteorológicas, muchos de estos animales no llegan a su destino ya que se desorientan y se sienten atraídos por la iluminación tradicional de las plataformas de gas y petróleo.

    La empresa NAM (Nederlandse Aardolie Maatschappij), productora de gas, junto con Philips, ha elaborado estudios que muestran que la clave del problema reside en el color de la iluminación de las plataformas marítimas. De estas investigaciones se ha desprendido que las aves se sienten más fascinadas por la parte roja del espectro y en menor medida por el azul o el verde.


    Foto: cortesía de Philips

    Sin embargo, esto presenta un problema de cara a los trabajadores ya que el azul dificulta la nitidez en la percepción y, además, en caso de incendio, los extintores son menos visibles si se prescinde de la zona roja del espectro.

    Teniendo en cuenta todos estos aspectos, Royal Philips Electronics y NAM han desarrollado un nuevo tipo de alumbrado que emite una parte limitada del espectro de color. Han decidido aplicarlo a la plataforma L15, ubicada al lado de la isla de Vieland (norte de Holanda), donde casi todos los focos han sido sustituidos por una combinación de lámparas especiales TLD 36W y el modelo 400W de las lámparas HPI.

    Iluminación de emergencia
    Frente a los apagones y los cortes de suministro de luz, las empresas tienen que contar con una iluminación de emergencia que permita a los empleados ver en la oscuridad y salir de las fábricas. Las normas que rigen estos dispositivos, que han de ofrecer una cantidad de luz suficiente para que el suelo sea visible, se plasman en el “Reglamento de seguridad contra incendios en los establecimientos industriales”. En el caso de las luminarias, la medida ha de ser de un lux (es la unidad que calcula la cantidad de luz que hay en una superficie dada), y en los cuadros eléctricos y las ubicaciones de los pulsadores de alarma, extintores y mangueras ha de ser de cinco lux.

    Para conseguir estos lux se tienen en cuenta tres variables: el flujo luminoso; la curva fotométrica, que determina la distribución; y la distancia de colocación, que, como mínimo, ha de estar a dos metros del suelo. En función de ello, se eligen los diferentes modelos de productos de iluminación de emergencia.

    En el ámbito industrial, se emplean las luminarias y los focos. Las primeras, generalmente son autónomas; es decir, funcionan con energía propia y externa al circuito de iluminación. Esta autonomía se consigue bien a través de una batería independiente o mediante un sistema centralizado que alimente todas las luminarias. No obstante, todas ellas cuentan con un tiempo de funcionamiento tras producirse un apagón, pero algunas pueden haber estado funcionando previamente a la avería.

    Lo más utilizado en las fábricas son los proyectores que están pensados para iluminar grandes superficies y espacios abiertos y altos. Dependiendo del tipo de local, se elegirá el modelo. Uno de los más solicitados en la empresa Daisalux es el ZG4-N48, compuesto por focos direccionables y dos o cuatro lámparas fluorescentes PL, que se iluminan si falla el suministro de red.