La etiqueta marca la diferencia

En cualquier negocio, el etiquetado de los productos es vital. La logística y distribución no son, ni mucho menos, una excepción, por lo que las empresas del sector deben contar con un software diseñado específicamente para crear e imprimir las etiquetas que identifiquen y controlen las existencias que se manejan.

Hoy en día, el almacenamiento y la distribución de mercancías son impensables sin sus correspondientes etiquetas. Dentro del proceso logístico, resulta de una importancia fundamental asegurarse de que el producto está perfectamente etiquetado para que sea almacenado, transportado y distribuido en condiciones, a tiempo y en el lugar correcto.

Muchas veces se leen las etiquetas sin darles la trascendencia que realmente tienen, pues la información que proporcionan es básica para saber que se ha adquirido un producto con garantías. Las personas tienen derecho a saber lo que consumen, de ahí la insistencia de las instituciones sobre la necesidad de marcar correctamente los artículos y mercancías. Además, un etiquetado apropiado contribuye al buen funcionamiento del mercado y sirve tanto a los intereses de la industria como de los consumidores.

Ante todo, las etiquetas proporcionan la posibilidad de establecer la trazabilidad de cualquier artículo, una garantía imprescindible en la cadena de suministro. Dicha trazabilidad ha representado un antes y un después en el ámbito de la seguridad, ya que permite conocer el histórico, la ubicación y la trayectoria de un producto a lo largo de toda la cadena comercial. Las nuevas normativas implican si cabe un mayor control en los procesos, lo que conlleva la exigencia de introducir cambios tecnológicos en la industria, los cuales, no obstante, no deben suponer inversiones elevadas ni la puesta en marcha de complejos sistemas. Es decir, para que el proceso de trazabilidad sea transparente y útil, no son imprescindibles sofisticados soportes informáticos.


El reto de trazar

La Asociación Española de Codificación Comercial (AECOC) aconseja que se haga frente a los retos tecnológicos que conlleva la trazabilidad sin perder de vista el principal objetivo, que no es otro que los productos lleguen con total garantía a los consumidores gracias al seguimiento de su rastro. Por ello, el desarrollo de soluciones acordes con la actividad y el volumen de negocio de cada empresa se perfila como un factor decisivo.

La aparición en el mercado en los últimos años de impresoras de termotransferencia asequibles ha supuesto que las empresas pasen de ser meros consumidores de etiquetas a ser sus propios impresores, lo que les ha abierto el abanico de posibilidades de manera notable. Jaime Mittelbrun, jefe de producto de rotulación electrónica de Brother, subraya que este tipo de máquinas, “además de ser más rápidas que las láser, aportan otras ventajas, como que el papel no se atasca, no se necesitan cartuchos de tinta, tóner o bobinas y se facilita enormemente el manipulado y la aplicación de las etiquetas”.

La competencia en todos los sectores industriales no para de crecer, por lo que cada vez es más imperioso fidelizar a los clientes. Junto a la publicidad, el modo más efectivo de hacer llegar la imagen de una marca al mercado es a través del etiquetado, lo último que se ve antes de consumir el producto.

Es complicado pecar de exagerado al hablar acerca de la relevancia de la identificación de los productos y mercancías en el competitivo entorno actual. En un mercado mundial que está operativo las 24 horas del día, el tiempo vale más que el oro: representa la diferencia entre el éxito y el fracaso. Por ello, las empresas deben contar con soluciones de etiquetado que garanticen una rápida reposición de las líneas de productos y la conservación de su imagen, y uno de los pilares fundamentales es el software, que hace de hilo conductor entre los diferentes sistemas de identificación.

En tiempo real
Por más que proveedores y distribuidores se afanen por cumplir los estrechos plazos con que se manejan, muchas veces han de esperar la llegada o la fabricación de las etiquetas, con lo que la mercancía debe quedarse temporalmente aparcada en vez de llegar a su destino natural: los clientes. Para evitar que eso suceda, nada mejor que disponer de un software que posibilite procesar los pedidos en tiempo real y que garantice una correcta aplicación de las etiquetas de marca, los códigos de barras o los sistemas de seguridad sin reducir el ritmo de producción. Además, debe ofrecer versatilidad para adaptarse a cualquier requisito de imagen y diseño: desde etiquetas exclusivas de primera calidad y a todo color, o sistemas de seguimiento por código de barras, hasta tags adhesivos de radiofrecuencia.

Una aplicación específica permite imprimir etiquetas a medida con toda clase de información, como logotipos, tablas, marcos o símbolos. Además, facilita enormemente la gestión de los almacenes y las cadenas de aprovisionamiento al generar de forma automática los códigos de barras. Y según el software que se elija se puede disfrutar también de otras funciones como plantillas de diseño, la impresión instantánea de fecha y hora en mercancías perecederas o la numeración automática de lotes, por citar sólo algunos ejemplos.

Beth Cadena, del departamento de marketing de MD, el área especializada en sistemas de etiquetado y trazabilidad de Zetes, añade que “hay que fijarse en si el software está homologado por AECOC, puesto que entonces el usuario tendrá la tranquilidad y seguridad de estar diseñando e imprimiendo según la normativa europea. También es muy conveniente que el fabricante facilite actualizaciones continuas, compatibilidad con otros programas y soporte técnico inmediato ante cualquier consulta o incidencia”. Por su parte, Noury Saci, regional sales manager de Zebra, remarca que “contar con una solución específica proporciona seguridad a la hora de generar cualquier código de barras. Tal vez otros programas puedan crear un código que en apariencia sea correcto, pero luego no resulta legible por el escáner”.

Integración
Globalización y personalización son dos conceptos básicos en la actividad industrial. Por eso, la integración de datos en las etiquetas debe ser lo más flexible y abierta posible, ya que éstos pueden proceder de cualquier tipo de aplicación, como un documento de Word, una hoja de cálculo, un archivo HTML o una base de datos. Las aplicaciones de etiquetado han de combinar potencia y facilidad de uso para crear e imprimir en unos segundos textos, códigos de barras, logotipos, dibujos gráficos, contadores, fechas o informes.

También debe prestarse una especial atención a las simbologías con las que es capaz de trabajar el programa seleccionado, que pueden ser de dos clases: lineales, como los códigos EAN (utilizados para registrar artículos de venta unitarios y agrupaciones) o los CODE-128 (que identifican estanterías en los almacenes logísticos); y bidimensionales, con mayor capacidad de representar caracteres alfanuméricos (las más extendidas son la PDF-417 y Datamatrix). Además, han de poder conectarse con cualquier impresora térmica o controlada a través de drivers de Windows para aprovechar al máximo sus posibilidades y obtener grandes cantidades de etiquetas en un tiempo mínimo. A través de esas conexiones remotas es posible efectuar un seguimiento automático del trabajo de cada dispositivo.

Fácil de usar
A un software de etiquetado se le debe exigir que sea fácil de aprender y de utilizar, por lo que es de gran ayuda que ofrezca guías y asistentes inteligentes. Pero también ha de garantizar que los usuarios más expertos dispongan de libertad a la hora de diseñar sus propias etiquetas.

Otros requisitos que hay que cumplir son los siguientes: serialización avanzada y personalizada para generar cualquier tipo de secuencia; formatos que respeten los estándares y normativas; acceso a una amplia variedad de fuentes y compatibilidad Unicode para combinar caracteres desde cualquier idioma; formularios de introducción de datos nativos y compatibles con HTML; biblioteca de símbolos industriales; o la posibilidad de agregar funciones adicionales mediante Visual Basic Script. A su vez, Jaime Mittelbrunn destaca que “es básico que se integre fácilmente con los sistemas informáticos que ya tenga la empresa y que resulte intuitivo para el usuario final”.

A la medida
No cabe duda de que el software que precisa cada empresa depende de su tamaño y su actividad, dado que no son iguales los requerimientos de un comercio minorista que los de un operador logístico. En el caso de las pymes, la mayoría de ellas optará por soluciones estándar con cierto nivel de flexibilidad para etiquetar sus productos, mientras que las grandes compañías con aplicaciones de gestión propias probablemente demandarán un programa hecho a medida.

Beth Cadena (Zetes) aclara que “los programas de diseño e impresión de etiquetas disponibles en el mercado son estándar, aunque el usuario tiene la opción de personalizarlos; por contra, el software para el control del etiquetado ha de ser modular y configurable, debido a que cada cliente tiene un sistema de gestión de la información adaptado a su actividad”. Desde Zebra, Noury Saci apostilla que, entre un programa estándar y otro propietario, “hay diferencias funcionales, pues el segundo cumple con todos los requisitos del cliente –algo que no hace el primero–, y también en cuanto al coste, ya que resulta más caro”.

El jefe de producto de Brother sentencia que “obviamente hay una gran diferencia de precio entre una solución estándar y otra hecha a medida. Pero la mayoría de las pymes no necesitan hacer una inversión elevada para gestionar de forma profesional sus almacenes y envíos: por algo menos de 600 euros se puede comprar una impresora y el correspondiente software de etiquetado”. Y si quieren evitarse problemas, lo más aconsejable es elegir a un proveedor que aporte una solución global, desde el diseño hasta la impresión y aplicación de las etiquetas.