La electrónica se tiñe de verde

Todo está cambiando en el mundo electrónico para teñirse de verde. En la estrategia de los fabricantes a la hora de diseñar sus PC, impresoras, procesadores… se valoran los materiales y se apuesta por lo menos agresivo desde el punto de vista ecológico. Entre los objetivos principales, el consumo responsable de energía con las mismas propiedades o funcionalidades.

IBM
Fotografía: cortesía de IBM.

Fabricar productos electrónicos verdes se está convirtiendo en una obligación en todo el mundo. Además de que hoy son más vendibles los productos que presumen de ser ecológicos, no hace falta enumerar los graves problemas ambientales que ocasionan no solo muchas formas de producción, sino los artículos en sí mismos durante su uso y los residuos que generan una vez que han dejado de funcionar.

Las administraciones se han puesto serias al respecto con la aprobación de leyes tanto en la Unión Europea (UE), como en Estados Unidos y Asia, que exigen a los fabricantes que respeten el medio ambiente. Desde el 1 de julio de 2006 una directiva de la UE sobre restricciones en el uso de sustancias peligrosas en aparatos electrónicos (RoHS), prohíbe la venta de nuevos aparatos electrónicos cuyos componentes superen los niveles estipulados por la Normativa de Sustancias Peligrosas para el Medio Ambiente, tanto de metales pesados (plomo, cadmio y mercurio), como de anticorrosivos (cromo hexavalente) y retardantes (bifenilo polibromado, o PBB, y éter de difenilo polibromado, o PBDE).

La ley exige a las empresas fabricantes la búsqueda de nuevos materiales y el desarrollo de otros procesos de ingeniería para el diseño de equipos electrónicos comunes. El objetivo es evitar que tales sustancias peligrosas acaben depositadas en los vertederos o contribuyendo a diferentes procesos contaminantes.

Decreto español
La directiva de la Unión Europea complementa a la de la WEEE (en español es conocida como RAEE o Reciclaje de Aparatos Eléctricos y Electrónicos), también elaborada por la Unión Europea, y que entró en vigor en 2005. En España, ambas están recogidas en un Real Decreto de 2005, de aplicación a la totalidad del sector, sobre aparatos eléctricos y electrónicos (AEE) y la gestión de sus residuos. Este decreto establece que los productores e importadores de tales equipos tienen la obligación de financiar su correcta gestión medioambiental cuando los hayan puesto en el mercado a partir del 13 de agosto de ese año y una vez se conviertan en residuos.

En nuestro país, para tal cometido los fabricantes deben estar inscritos en el Registro Nacional de Productores de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (REI-RAEE) del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, previa comunicación de su declaración de productor a la comunidad autónoma donde tenga la sede social. El coste de la gestión de los residuos se reparte única, exclusiva y proporcionalmente entre todas las empresas inscritas.

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Fotografía: cortesía de Samsung.

La norma se aplica
La intención y lo escrito sobre el papel ya es muy encomiable. No obstante, tal como explica María J. Sánchez, directora de marketing y comunicación de Toshiba Tec para España y Portugal, “la normativa no se está cumpliendo, en parte debido a que todavía no se ha aplicado ninguna penalización, ni sanción”. A lo que añade: “El resultado es que empresas como la nuestra que persiguen eliminar los componentes más agresivos, lograr el reciclado de los productos, que éstos consuman menos y que el respeto al medio ambiente empape todo lo que hacemos, nos hallamos en una posición de desventaja. Sin embargo, no vamos a dejar de trabajar en esta línea porque la competencia no lo haga”. Y prosigue Sánchez, “en 2007, de las 10.000 compañías del sector de AEE, solo un porcentaje que se aproxima al 10% están inscritas en el citado registro; los gastos del reciclaje recaen íntegramente en estas últimas (entre las que nosotros nos encontramos), lo que nos sitúa en otra clara desventaja competitiva”.

Parece que es ahora cuando está de moda ser verde, pero en Toshiba Tec llevan muchos años trabajando en esta dirección, por lo que han avanzado muy significativamente al respecto. “En previsión de que se aprobaran las leyes RoHS y RAEE, ya estábamos trabajando en rediseñar productos acordes con ambas”, subraya Sánchez. Según el informe anual de responsabilidad social corporativa de 2007 de esta compañía, la firma alcanzó un ratio de ventas de productos ecológicos del 77% de abril de 2006 a marzo de 2007, un ratio que supuso incrementar un 17% los objetivos fijados por la corporación en sus estándares medioambientales para 2010.

Basura electrónica
Tal como manda la normativa, los fabricantes de los productos electrónicos se han tenido que inventar sus propios métodos para sacar de la circulación los equipos obsoletos. La finalidad es reciclarlos correctamente aplicando a cada componente el proceso que corresponda y evitar que cualquiera de sus elementos acabe contaminando.

La multinacional tecnológica HP puso en marcha hace 15 años HP Planet Partners, un programa creado para todos los usuarios de sus productos, tanto particulares como medianas y grandes empresas, por el que, sin coste alguno, pueden devolver a la compañía los cartuchos de impresión HP vacíos para que este fabricante los recicle. El proceso de recogida y embalaje de consumibles permite a los clientes que posean poco volumen devolver los materiales con franqueo pagado incluido en el embalaje de los nuevos cartuchos. Vía web, los usuarios con gran volumen pueden pedir cajas de recogida; cuando éstas están llenas, el cliente avisa a HP para que las recoja y las lleve a las instalaciones de reciclado. El programa funciona en más de 40 países y regiones y desde que se instauró hasta diciembre de 2006 se han recibido y reciclado más de 143 millones de cartuchos.

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Fotografía: cortesía de Toshiba.

Samsung también comparte esta filosofía medioambiental. Además de centrar sus esfuerzos en el diseño para desarrollar unos productos que cuiden y minimicen el impacto en el medio ambiente, desde la producción hasta su uso, han elaborado un programa que da solución a la pregunta de qué se hace con ellos al final de su vida útil. La división de impresión digital de Samsung lleva a cabo el programa STAR (reciclaje y remanufacturación de consumibles), ocupándose del reciclaje de las carcasas de los consumibles para impresión ya gastados. Este servicio procesa el 100% de los cartuchos de tóner devueltos, independientemente de su coste.

Desde Toshiba Tec, María J. Sánchez apunta que “el coste del reciclado, dependiendo del modelo, está en una horquilla entre el 3 y el 7% del coste del producto y no lo repercutimos en el precio final porque entendemos que es un gasto de la compañía”.

Todo forma parte de la política corporativa y laboral de esta firma japonesa que a su vez la ha trasladado a los proveedores y a los distribuidores. Estos se han convertido en puntos de reciclaje o se hacen responsables de efectuar la retirada de los equipos viejos (cualquiera que sea su marca) al entregar los nuevos.

Una novedad es el Plan Renove para impresoras, que esta compañía ha puesto en funcionamiento en toda Europa. Consiste en la compra por parte de Toshiba Tec de los equipos antiguos y contaminantes del cliente, para su reciclado y tratamiento correspondiente, a cambio de que éste adquiera otros nuevos y respetuosos con el medio ambiente. La campaña se desarrolló en España el año pasado y tras su éxito se está repitiendo actualmente en todo el Viejo Continente.

Los más ‘verdes’
En cualquier empresa, hacer los deberes relativos al respeto medioambiental no es una tarea fácil ya que implica no solo un cambio en los productos y en los procesos, sino también de mentalidad en los empleados, al igual que ocurre cuando se produce una reestructuración de las fábricas, las oficinas, los almacenes, etc. Además, las compañías están en el punto de mira de sus clientes pero también de todo el público y de las organizaciones nacionales e internacionales. Un ejemplo: en marzo pasado Greenpeace publicó el “Ranking verde de electrónicos”, cuya primera edición salió a la luz en agosto de 2006. Esta lista es una clasificación de los principales fabricantes de ordenadores personales, teléfonos móviles, televisores y videoconsolas según sus políticas y prácticas globales para la eliminación de componentes químicos peligrosos y la responsabilidad que asumen sobre sus productos cuando éstos han sido desechados por los consumidores.

Tal y como informa la organización ecologista, el ranking se elabora de acuerdo a los datos públicos disponibles de las compañías. De las 18 analizadas para ser puntuadas del 0 al 10, Samsung y Toshiba comparten el primer puesto con una puntuación de 7,7, seguidas de Nokia, Sony, Dell y Lenovo, con un 7,3. En último lugar se sitúa Nintendo con un 0,3.

La ecología es cara
Independientemente de la puntuación alta o baja lo importante es ponerse manos a la obra. Pero las inversiones son millonarias porque ser verde es caro, muy caro. En Toshiba Tec, explica Sánchez, “después de concebir un producto nuevo –lo que cuesta un millón de euros–, si hay que adaptarlo al mercado europeo es necesario invertir en el rediseño para que cumpla todas las normativas. Esta operación vale en torno a un 60% del coste del diseño inicial”. Además, subraya, “En su momento, ante la entrada en vigor de la RoHS tal rediseño se hizo con todos los productos”. Por tanto, para respetar la política corporativa y de responsabilidad social se han tenido que replantear una docena de modelos de impresoras de código de barras y seis modelos base de TPV (Terminales Punto de Venta), además de sus correspondientes accesorios, lo que da una idea del coste de esta nueva y necesaria política.

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Fotografía: cortesía de Intel.

Las próximas décadas se presentan llenas de proyectos por parte de las empresas productoras, que se han propuesto firmemente disminuir la contaminación y frenar el efecto invernadero. La Agencia de Protección Ambiental (EPA) estadounidense ha calificado al fabricante de microprocesadores Intel como el mayor comprador corporativo de energía ecológica en Estados Unidos. La causa estriba en que éste ha adquirido más de 1.300 millones de kW/h en certificados de energías renovables en un año. En palabras del consejero delegado y presidente de Intel, Paul Otellini, la compañía tiene “un largo historial relacionado con el compromiso con el medio ambiente. El ahorro energético es de gran importancia en todo lo que hacemos, desde la fabricación de transistores hasta el diseño de microprocesadores o los procesos efectuados en nuestras fábricas”.

Estos retos han crecido en complejidad a medida que se superan las barreras tecnológicas y los límites en la ciencia de materiales.

Nuevos compuestos
Es precisamente en los materiales empleados en donde radica el problema en muchas ocasiones, ya que eliminar aquellos que son más agresivos requiere de un gran esfuerzo económico e investigador y obligan a trabajar en colaboración con los proveedores. Siguiendo las directrices de la norma RoHS, en Intel ya se ha eliminado el plomo de los procesadores (la familia de 45 nm con puerta de metal Hi-K se fabrica 100% libre de plomo) y se está intentando suprimir los elementos halógenos.

A finales de 2008 todos sus procesadores de 45nm y 65nm así como los chipsets serán productos totalmente libres de dicho grupo de materiales. Toda la cadena de suministro se ha visto afectada por la medida al tener que firmar los proveedores un documento llamado Environmental Product Content Specification, para confirmar que los componentes y productos que entregan a Intel o bien no contienen materiales y sustancias cuyo uso está prohibido o bien estos no exceden de los niveles máximos admitidos.

En HP también están investigando en la búsqueda de materiales sustitutivos para los contaminantes, así como en la creación de otros nuevos respetuosos con el medio ambiente. Una impresora fabricada con plástico biodegradable derivado del maíz, un escáner producido con cartuchos y botellas recicladas y un PC totalmente ecológico son una pequeña muestra del trabajo realizado.

Ahorrar energía

El futuro ya está aquí y cada fabricante está haciendo sus planes. La multinacional IBM está llevando a cabo el proyecto Big Green por el que destinará 738 millones de euros anuales en todo el mundo a combatir la crisis energética de los centros de proceso de datos. La iniciativa está dirigida a empresas en las que el incremento del gasto energético de sus centros esté limitando su crecimiento. Esto proporcionará ahorros significativos; para una instalación de unos 2.300 m2 podría suponer una reducción del 42% de la energía consumida. En el caso de IBM, la aplicación de estas propuestas de eficiencia le va a permitir doblar la capacidad de proceso de sus propios centros en los próximos tres años sin que esto conlleve aumentar su consumo de energía o sus necesidades de espacio. La compañía dispone de infraestructuras para el proceso de datos en todos los continentes y suman un total de de 740.000 m2. Con esta decisión esperan ahorrar más de 5.000 millones de kW/h de energía al año.

Por otro lado, en enero pasado, HP anunció su objetivo de reducir el consumo de energía en todas sus familias de ordenadores de sobremesa y portátiles en un 25% para 2010. Será posible gracias a la integración de componentes más eficientes y chipsets de menor consumo, así como otras tecnologías que facilitan este ahorro energético. Tal como informan desde la compañía, HP lidera la industria en el número de productos incluidos en la lista Oro de la Electronic Product Environmental Assessment Tool (EPEAT), y cuenta con más de dos docenas de modelos de PC registrados en el ranking. Igualmente “la empresa se esfuerza por ser un líder global en la reducción de huella de carbono, en limitar el gasto y en ser responsable del reciclaje”, constatan fuentes de HP.

Menos contaminación
Un mes antes, en diciembre de 2007, Toshiba adelantó que reducirá sus emisiones de CO2 en 57,6 millones de toneladas por año para 2025 en comparación con las emisiones realizadas en 2000, una cifra similar a las emisiones anuales de ciudades como Tokio (entre 60 y 70 millones de toneladas año). De este total, la empresa rebajará 47 millones de toneladas de emisiones en sus actividades como productor de energía. Los restantes 10,6 millones de toneladas de CO2 bajarán mediante el desarrollo de productos de una mayor eficiencia energética, que consuman menos y que tengan ciclos de vida más largos, produciendo así menos desechos. Según explica María J. Sánchez para concluir, “aparte de calidad y fiabilidad, a la hora de diseñar nuevos productos se busca durabilidad, puesto que cuanto más tiempo dura un equipo menos cambios hay que realizar, generando también menos residuos”.

Para saber más:

Del cargador solar a la Torre Tubo
Una iniciativa para impulsar las energías alternativas en las telecomunicaciones y reducir la contaminación ha sido la desarrollada por Ericsson, junto con la Universidad de Columbia. Se trata de un programa para llevar la telefonía móvil a unos 79 pueblos de África de aproximadamente 5.000 habitantes cada uno. Ericsson y Sony Ericsson han desarrollado un cargador solar para los teléfonos móviles, que será instalado en tales pueblos y no consume electricidad.

Otra novedad es la antena de telefonía móvil Torre Tubo fabricada también por Ericsson. Es de cemento en vez del tradicional acero, con lo que en su construcción se consigue producir un 30% menos de emisiones de CO2. Del mismo modo, la antena se ha colocado en lo alto de la torre que la recubre, lo que permite recortar la distancia entre ésta y la estación y mejorar la cobertura para redes de móvil. Además, al encontrarse en lo alto no es necesario activar la función extra de refrigeración, reduciendo el consumo de energía en más de un 40%.

Imprimir en ‘verde’
Tan pequeña como una baraja de cartas. Así es la nueva impresora Zero Ink de Polaroid Zink, que permite imprimir fotografías a todo color desde cualquier dispositivo comunicado mediante bluetooth o USB. Pero su tamaño no es la única novedad, sino no hacer uso de los tradicionales consumibles de impresión como la tinta, el tóner, los cartuchos o los tambores. Las impresiones se obtienen en un formato de papel autoadhesivo de 5 x 7,6 cm, que contiene 100.000 millones de cristales amorfocrómicos que reaccionan a la exposición de calor, y mediante 200 millones de pulsaciones construyen cada uno de los puntos de color que componen una foto.

Otro tipo de impresoras también más ecológicas son la TRST-A15 y la TRST-A10 de Toshiba. Imprimen tiques o recibos a doble cara gracias a sus dos cabezales de impresión. Reducen en un 45% el consumo de papel y duplican la vida útil de dichos cabezales.

Por su parte, en Samsung pueden presumir de que sus impresoras han obtenido la certificación Blue Angel, la etiqueta más importante para certificación medioambiental en Alemania, que se concede por el cuidado excepcional del medio ambiente y por las operaciones empresariales realizadas pensando en los usuarios.

Tecnología mini y maxi
Los componentes se vuelven más ecológicos para contagiar al producto del que forman parte. Esto es lo que sucede con la nueva familia de procesadores de bajo consumo Atom diseñados por Intel para dispositivos móviles y ordenadores. Tales procesadores son los más pequeños (miden menos de 25 mm2) y los de menor consumo desarrollados por la compañía. En el espacio que ocupa una moneda de centavo de dólar (19 mm de diámetro) pueden caber hasta 11 núcleos Intel Atom, diminutas piezas de silicio formadas por 47 millones de transistores cada una de ellas.

Otro ejemplo verde es uno de los últimos ordenadores de sobremesa de HP lanzado al mercado. Es el Compaq dc5800, que ofrece una menor generación de calor en el procesamiento de datos; permite a los clientes reducir los costes de energía; y hace posible una gestión del consumo energético y una configuración de ajustes más eficiente, incrementando así su ciclo de vida. Además, el software de gestión remota de la energía, denominado Verdiem Surveyor, que viene preinstalado en toda esta serie mide, gestiona y reduce el consumo de energía en el PC y en el monitor hasta en un 33% o cerca de 200 kW/h por ordenador al año.

Según fuentes de HP, utilizando la tecnología HP Dynamic Smart Cooling, la compañía ha creado uno de los centros de datos en Bangalore (India) con el mayor número de sensores del mundo, con una reducción del 20% en el consumo de energía de refrigeración. Se espera que gracias a esta tecnología se ahorren 7.500 MW a la hora anualmente y se reduzcan las emisiones de CO2 a la atmósfera en unas 7.500 t al año. El proyecto ha incluido la consolidación de los centros de datos de 14 laboratorios en uno único de 6.500 m2. Las medidas de la temperatura del aire en tiempo real se obtienen mediante una red de 7.500 sensores repartidos por los distintos racks del centro.

Puntos de venta más ecológicos
En otro ámbito algo distinto al de los PC destaca uno de los TPV más compactos del mercado, el ST-A10, de Toshiba Tec Europe Retail, diseñado para la sustitución de las cajas registradoras y equipos antiguos. La compañía ha reducido el consumo de CO2 a través de todo el ciclo de vida del producto porque no solo ha sido fabricado mediante procesos fabriles más respetuosos con el medio ambiente, sino que además consume hasta cinco veces menos energía que un PC. Dispone de componentes más duraderos y del sistema click in, que permite liberar fácilmente las cubiertas de acceso a los componentes para una accesibilidad y reparación más rápidos.

Por otra parte, Samsung ha presentado sus nuevos monitores con Crystal Design de 24” y 26” de gran rendimiento y sintonizador para televisión digital que no solo reducen los altos costes en electricidad, sino que también cuidan el medio ambiente. El modelo SyncMaster T240 es el que menos gasta en modo de espera (0,3 W), mientras que el SyncMaster T260HD reduce en más de 30 W su consumo de energía en funcionamiento, comparado con el gasto de otros dispositivos de su misma clase.