La doble cara del euro

La fortaleza del euro en su cambio con el dólar no es sino el reverso de una debilidad del billete verde que amenaza con hacerse endémica. En seis años, la divisa común se ha revalorizado un 75%, una situación inédita que amenaza a la economía europea, muy dependiente de las exportaciones.


Foto: cortesía de Siemens Press Picture.

El euro nació en los mercados financieros en 1999 con un primer cambio oficial de 1,1790 frente al dólar. Los primeros años de travesía cambiaria de la divisa europea fueron de sometimiento al billete verde, que impuso su hegemonía hasta hacer valer un cambio mínimo de 89 centavos por cada euro (0,889 USD/EUR). Desde entonces, las cañas se tornaron lanzas y la divisa estadounidense fue perdiendo fuerza hasta llegar al paroxismo actual, en el que un dólar apenas vale 63 céntimos de euro o, vista la otra cara de la moneda, para comprar un euro hoy hace falta un dólar y 58 centavos.

La fortaleza del euro no es sino el reverso de la devaluación del dólar, que se inició en 2002. Desde entonces, y con la sola excepción de 2005, la moneda única se ha revalorizado un 75% en apenas seis años, una situación absolutamente anómala; máxime, teniendo en cuenta que se trata del dólar, la divisa de referencia mundial.

Verde pálido
Para analizar las causas de la revalorización del euro hay que determinar primero los motivos del extremo debilitamiento del billete verde. La razón endémica de este nuevo escenario cambiario está en el fuerte desequilibrio de las balanzas de la economía estadounidense: déficit fiscal y comercial.

Estados Unidos ha perseverado en una política monetaria de dólar débil para hacer sus productos más competitivos en el exterior y paliar así su astronómico desajuste comercial. Pero esta política no ha logrado el objetivo esperado: el déficit exterior de aquella economía continúa siendo galopante y la fragilidad del dólar ha encarecido las importaciones y, por tanto, ha agravado otros desequilibrios.

En el último año, la perniciosa inestabilidad del dólar se ha visto acentuada por la actual coyuntura de recesión de la economía estadounidense y la amenaza de colapso que pende sobre su sistema financiero como consecuencia de la crisis de las hipotecas subprime. Este escenario con grandes nubarrones ha obligado a la Reserva Federal a actuar de forma drástica desde la política monetaria, propiciando fuertes recortes de los tipos de interés e inyectando liquidez al sistema, en un intento a la desesperada por contener la recesión.

Al contrario, el Banco Central Europeo ha mantenido su disciplina monetaria y, en sucesivas revisiones, se ha negado a bajar los tipos de interés con el argumento de que la prioridad es la contención de la inflación, amenazada por la carestía de un petróleo en niveles récord y el creciente encarecimiento en Europa de los productos de primera necesidad. Esa dicotomía entre el BCE y la Reserva Federal ha disparado el diferencial de tipos de interés entre la Unión Europea y Estados Unidos (4% contra 2,25%). El aumento de la prima de riesgo obliga a los activos denominados en dólares a ofrecer una mayor rentabilidad, que incide en la depreciación de la divisa americana.

Menor crecimiento
Lejos de suponer un aspecto favorable, la salud del euro se está convirtiendo en una seria contingencia para la economía europea. Las estimaciones de los servicios de estudios más prestigiosos cuantifican que por cada diez céntimos que el euro se revaloriza frente al dólar se restan siete décimas al crecimiento económico de la UE, basado principalmente en las exportaciones.

En este sentido se interpreta la preocupación de los líderes europeos, expresada en la reciente cumbre de la Unión celebrada en Bruselas: “La gran volatilidad y los movimientos desordenados en los tipos de cambio son indeseables para el crecimiento económico. En las circunstancias actuales, estamos preocupados por las oscilaciones excesivas en los tipos”. Esta es la primera vez que los jefes de Estado y de Gobierno de la UE-27 comentan públicamente su preocupación por la vitalidad del euro.

La economía europea está bien parapetada en sus sólidos fundamentales: un crecimiento medio del 2%, unos desajustes fiscales cada vez más contenidos, una deuda pública por debajo del 60% y una importante creación de empleo (6,5 millones de puestos de trabajo desde 2005). No obstante, el horizonte es preocupante porque la demanda interna muestra serios síntomas de debilidad y no está equilibrando la pérdida de competitividad exterior. Esta coyuntura perjudica especialmente a Alemania: el motor de Europa es, a la vez, la economía más dependiente de las exportaciones.

“De momento, la zona euro está soportando relativamente bien las presiones sobre su crecimiento económico, pero, con una divisa tan fuerte, es difícil que siga mostrando el mismo aguante. Si se mantuviera este escenario, el Banco Central Europeo se vería obligado a bajar los tipos de interés y eso desinflaría la actual fortaleza del euro”, comenta David Cano, socio-director de Analistas Financieros Internacionales (AFI).

“El escenario más probable es que el billete verde siga depreciándose hasta que el BCE envíe una señal de que va a relajar su política monetaria o hasta que la Fed anticipe el final de su ciclo de bajadas”, señala José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney.

Razones y tensiones
Sin embargo, la gran ventaja del vigor del euro es que ha servido para amortiguar la factura energética, que se paga en dólares. Muchos analistas interpretan que, con el precio del barril de petróleo por encima de los 100 dólares, la economía europea –tan dependiente energéticamente– ha podido salvarse del colapso gracias a la revalorización de la divisa europea. Otros economistas opinan, al contrario, que es precisamente la fortaleza del euro la que está detrás, en gran medida, de la carestía del crudo, en un efecto que se retroalimenta y que es equivalente a la espiral alcista que provoca el dinero barato en el precio de la vivienda.

Jean-Claude Trichet, presidente del BCE, ha hecho de la lucha por el control de la inflación el motivo central de su política monetaria. De manera continuada, argumenta su negativa a bajar los tipos de la eurozona sustentándose en las tensiones inflacionistas que amenazan el crecimiento de la economía europea, derivadas en gran parte de la escalada del crudo. A pesar de que el propio Trichet ha reconocido que “no hemos pasado lo peor de la crisis”, salvo que los embates acaben socavando los sólidos pilares de la economía, no parece que vayamos a asistir en Europa a una relajación de la política monetaria. Y eso significa que seguirá ampliándose el diferencial de tipos con Estados Unidos. Y, en consecuencia, que el euro continuará revalorizándose frente al dólar.

  • Para saber más:
  • España: sol y sombra
    ¿Cómo afecta a España la revalorización del dólar? De momento, la economía española crece con más fuerza que el resto de la zona euro. La previsión de la Comisión para 2008 es del 2,7%, frente a la media del 2%. Ese mejor comportamiento español se ha venido apoyando en el boom inmobiliario y en el vigor del consumo privado. En los años de milagro económico español, nuestra balanza exterior ha sufrido, sin embargo, un deterioro progresivo, lastrado por la falta de competitividad.

    La economía española no es netamente exportadora. ¿Eso es un mal o una tabla de salvación? La ventaja con la que juega en una coyuntura de euro fuerte es que la mayoría de nuestras exportaciones (60%) son a países que están dentro de las fronteras de la eurozona –Alemania y Francia, principalmente–, mientras que el 55% de lo que importamos procede, a su vez, de la zona euro. Eso nos mantiene, en gran medida, a resguardo de las consecuencias negativas de la fortaleza de la moneda única. O, al contrario, de la debilidad del dólar.

    Pero la principal fuente de ingresos de la economía española la aporta la actividad turística. Más allá del turismo comunitario, nuestros principales visitantes son británicos y estadounidenses. Un euro fuerte va en contra de España como destino turístico y a favor de otros que son competencia.

    José Luis Martínez Campuzano, estratega en España de Citi Financial: “El euro alcanzará los 1,65 dólares”

    ¿Por qué en la batalla dólar-débil/euro-fuerte se está imponiendo la política monetaria de dólar-débil, y el euro-BCE ejerce de actor secundario?
    En estos momentos, el foco de inestabilidad financiera y económica está en el dólar: el sistema financiero y la economía estadounidense. Esto conlleva una moneda debilitada. Además, la elevada prima de riesgo de invertir en activos en dólares obliga a una mayor rentabilidad, que en este caso pasa por el descuento que significa comprar en una moneda apreciada. En definitiva, un billete verde depreciado actúa como factor de descuento para los inversores internacionales.

    ¿Qué consecuencias tiene un euro tan fuerte para la economía europea?
    Los datos muestran que, por ahora, son mínimas ante la aún elevada demanda mundial, principalmente de los países emergentes. La realidad del impacto negativo, muy cierta, la veremos en la segunda parte del año porque el euro se ha apreciado un 7,5% en términos de tipo de cambio real desde el verano pasado. Nosotros esperamos un crecimiento del 1% para la economía europea en 2009 y del 1,3% este año.

    ¿Qué efectos tendría para la economía europea un euro menos apreciado con un crudo tan caro?
    Yo lo plantearía de otro modo: ¿Hasta qué punto la caída del dólar es responsable de la subida de los precios del crudo? Yo creo que lo es en buena medida. Con todo, descontando los efectos del tipo de cambio, lo cierto es que el petróleo en dólares se ha incrementado más del 30% en un año. Es una aumento importante, pero la incidencia del oro negro en el crecimiento ya no es la misma que antes.

    ¿Ha tocado techo el euro o lo veremos todavía más fuerte aún?
    Esa es la gran pregunta. Desde nuestro punto de vista, aún no podemos decir que la revalorización del euro haya tocado techo, o que la debilidad del dólar haya tocado suelo. Esperamos que la divisa europea alcance niveles de 1,65 dólares antes del verano.

    ¿Se ha convertido el euro en la moneda de referencia? ¿Va camino de ello o la fragilidad del dólar es coyuntural y volverá a recuperar su papel de moneda-patrón?
    En mi opinión, cuando comience a cuestionarse el papel del billete verde como moneda de referencia será el punto de giro en su depreciación; si bien aún no hemos asistido a ello. Ese rol no se ha puesto en cuestión.

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