La difícil ecuación de los residuos químicos

Un sector en auge impulsado por una legislación más exigente, restrictiva y uniforme. Un panorama en el que cada vez se ofrecen más alternativas y más variadas para que las industrias cumplan con la ley. Consultoras, empresas de almacenamiento y transporte, intermediarios… El sector de tratamiento de residuos químicos se profesionaliza.

Una verdadera revolución ha sacudido en los últimos años al sector de empresas dedicadas al tratamiento de residuos industriales, con los químicos a la cabeza. Las nuevas leyes relativas a la gestión, tratamiento y reciclado de productos químicos han venido a modernizar una de las áreas fundamentales para la conservación del medio ambiente. Conocidas con las siglas REACH (en inglés, registro, evaluación, autorización y restricción de sustancias químicas), la nueva normativa europea pretende fijar un marco unitario al que se atengan todas las compañías que operen en Europa. Se acaba así, desde su puesta en marcha definitiva el pasado julio, con algunas de las lagunas legales que dejaban únicamente a los estados decidir sus propios programas de actuación en detrimento del interés común.

“El lanzamiento de esta normativa supone que ningún país puede enviar sus residuos a otro. A partir de ahora se exige a cada estado europeo que sea capaz de gestionar su propia contaminación de forma eficiente y profesional”, explica Jesús Planesa, uno de los responsables del área del Grupo Tradebe encargada de la gestión de este tipo de productos. “Este nuevo contexto ha llevado a un verdadero auge del sector de tratamiento de residuos, entre ellos los químicos con un papel destacado”, analiza el experto. “Algunas naciones que estaban a la cabeza, como Holanda, Alemania o Suiza han marcado el camino al resto de países, pero poco a poco comenzamos a aproximarnos a sus baremos”.

Para Mario Pujuelo, responsable de la empresa especializada Bluer Aplicaciones, este auge es indudable. “El concepto de nuestra compañía hubiera sido inviable hace 20 años, porque exige una nueva mentalidad en el sector industrial. No obstante, también hay que relativizar el avance y darse cuenta de que todavía queda mucho por hacer”. La firma, una de las que compiten en el mercado catalán, está especializada en la gestión y tratamiento de residuos líquidos y gases.

Nueva regulación
Un repaso a algunos de los últimos estudios sobre el tratamiento de residuos industriales en España da la confirmación a la impresión de técnicos y expertos en este terreno. Según la consultora DBK, las firmas españolas especializadas en tratamiento de residuos se han visto beneficiadas por el cambio en la regulación y por el apoyo de la Administración, que les ha brindado parte del sostén necesario para superar el reto de la modernización.

El sector del tratamiento de residuos industriales se caracteriza por la convivencia de grandes grupos que se reparten la demanda y tienden a combinar distintos mecanismos de gestión para conseguir una mayor cuota de mercado. Aunque el proceso de crecimiento ha sido progresivo a lo largo del tiempo, ya la trayectoria anterior marcaba esta línea ascendente. Entre los años 1998 y 2005, por ejemplo, se registró un aumento anual del 5%. Un primer paso de lo que sería el auge en nuestros días de un sector cuya modernidad determina la sostenibilidad ecológica de gran parte del entramado industrial de un país.

Si bien las diferencias continúan siendo considerables en los países comunitarios, las exigencias contribuyen a reducir la brecha entre naciones. En el caso de España, sin embargo, estas diferencias siguen vigentes en lo que respecta a las distintas comunidades autónomas. Tradicionalmente, la comunidad que ha encabezado el ranking español ha sido Cataluña, seguida por Andalucía y el País Vasco. La razón radica en diversos factores: la sensibilidad de los gobiernos autonómicos, la densidad industrial, la presencia de algunas compañías de referencia, la legislación de la región y los avances en términos medioambientales. “En el caso de Cataluña, ambos factores han ido tirando el uno del otro. La presencia de más empresas ha llevado a desarrollar una mayor sensibilidad a la vez que la urgencia de una legislación y un control, y viceversa”, refexiona Planesa.

Grandes industrias
En la actualidad, una de las áreas de negocio que más se está desarrollando en el sector del tratamiento de residuos es la de las empresas que se encargan del almacenamiento, acumulación y posterior transporte conjunto a las plantas finales donde se llevan a cabo las transformaciones y el reciclado. Este tipo de compañías ayudan a las grandes industrias a aliviar en gran parte la molestia de los traslados constantes a las plantas de tratamiento, sobre todo si éstas se encuentran lejos. De este modo, se cumple con la legislación sin necesidad de efectuar el tratamiento de forma inmediata. Las empresas intermediarias se benefician también al realizar el transporte conjunto de los residuos depositados progresivamente por distintas industrias. “Suele ser cómodo pese a que muchas veces resulte más caro. Depende de la distancia, el volumen de residuos generados y la frecuencia de generación. Muchos factores a tener en cuenta aparte del precio inmediato”, avisa Planesa.

Este es el motivo que ha llevado a la eclosión de otras empresas, que, como Bluer Aplicaciones, privilegian la gestión de los residuos en la propia industria productora. “Nosotros nos encargamos de instalar plantas en la misma industria para que la propia empresa se ocupe de la gestión de sus residuos. Este procedimiento es obligado en el caso de los gases, pero cada vez se utiliza más en el de los sólidos porque resulta más barato a la larga”, indica Mario Pujuelo.

La dificultad de llevar a buen término esta complicada ecuación ha propiciado el florecimiento de otro sector de negocio asociado: las consultoras de temas ambientales y tratamiento de residuos. Empresas de este tipo se dedican a analizar las características de sus clientes, definen un programa o protocolo de actuación y concluyen con la alternativa más económica para que la empresa se adapte a la legislación por el mínimo precio. Aunque la utilización de estos servicios aún no se ha generalizado en España, su expansión en otros países comunitarios parece dar firmeza a esta tendencia.

Consejos para ahorrar
La preocupación por el medio ambiente ha llevado a que cada vez más instituciones realicen sus estudios y editen sus conclusiones sobre el tratamiento de residuos. Algunas de ellas pueden servir para que la empresa trabaje, no solo por la ecología, sino también en su propio ahorro y beneficio. Los expertos recomiendan a las industrias que no adquieran material químico en exceso. A pesar de que la compra agrupada puede conllevar un ahorro, se generan más residuos porque muchos productos se quedan anticuados y caducan. El ahorro conseguido en la venta suele ser menor al que se consigue desperdiciando menos material. Otro de los puntos esenciales es instalar un programa informático que gestione la compra, almacenaje y utilización de estos artículos químicos. Se calcula que las empresas que incorporan estos sistemas son capaces de economizar hasta un 10% más (aunque estos datos dependen de muchos otros factores añadidos). También se aconseja utilizar productos alternativos de menor peligrosidad, servirse de la gama más ajustada de sustancias para evitar futuros problemas de segregación y almacenaje de residuos, además de contar con el asesoramiento de profesionales e incluso de consultoras independientes.

  • Para saber más:
  • El reciclado: el factor diferencial
    De todos los factores que contribuyen al ahorro, el más eficiente y determinante es precisamente el que más ayuda a la conservación del medio ambiente: el reciclado. “Cuando se efectúa una buena tarea de reciclado es posible poner en el mercado, sustancias y productos químicos por un precio bastante rentable y no muy inferior al original. De este modo, tanto la empresa de tratamiento de residuos como la industria primaria son capaces de economizar en todos los procesos. El reciclado ha dejado de ser una de las recomendaciones de la Administración y las organizaciones ecologistas para convertirse en uno de los aspectos que más define la competitividad de una compañía en el mercado global. La empresa química ha tenido que lograr una mayor complejidad para conseguir que el reciclado sea tan rentable, pero por fin se ha conseguido”, reflexiona Jesús Planesa, uno de los responsables del área química del Grupo Tradebe.

    Apuntes de la nueva legislación
    Las nuevas leyes ponen el acento sobre todo en la precaución y el control preventivo a la hora de evitar cualquier tipo de desastres o prácticas contra el medio ambiente. Se han registrado en torno a 30.000 sustancias, contando con el punto de vista de la propia industria química, que deben ser sometidas a estricto control y tratamiento. La ley marca también cuál será el cometido y competencias de la Agencia Europea Química, encargada de mediar en cualquier aspecto relacionado con la industria química. A ella deben remitírseles, en última instancia, todas las dudas que arroje la aplicación de la nueva ley.