La alimentación engorda con las fusiones

Durante 2005 se incrementaron un 11% las fusiones y adquisiciones en la alimentación española. La necesidad de las empresas de conseguir un tamaño adecuado para resultar competitivas y la gran actividad de las firmas de capital riesgo en nuestro país están animando al sector. Los expertos auguran un final de año en el que viviremos más operaciones.

Aumentan las fusiones y adquisiciones en el sector de la alimentación. Así lo evidencia el reciente informe “Food Sector Insights”, elaborado por la consultora PricewaterhouseCoopers (PwC). Este buen comportamiento se debe al empuje experimentado por las grandes compañías del sector. Tanto es así que el valor total de las transacciones creció en 2005 un 44%, hasta los 10,5 billones de euros, frente a los 7,3 billones de 2004. Este ambiente de gran actividad se trasladó, lógicamente, al número de operaciones corporativas, que ascendieron a 350, lo que representa una progresión del 11%.

En cuanto a las principales transacciones, hay que destacar un hecho inusual: dos de las más importantes estuvieron protagonizadas por empresas españolas. En concreto, la adquisición de la totalidad de la firma catalana Panrico por el fondo de capital riesgo Apax Partners, tras desembolsar 900 millones de euros, y la compra del 100% del fabricante de pasta y salsas Panzani por Ebro Puleva, por el que el grupo español abonó la cantidad de 639 millones. Una cifra que algunos expertos han considerado, por cierto, excesivamente alta.

Arrecian las fusiones
Resulta evidente que el ejercicio de 2006 se está caracterizando por una gran actividad, al igual que sucedió en 2005 (ver cuadro: Principales operaciones corporativas). Hecho que conllevará un claro efecto: aún veremos más operaciones en el sector alimentario de muy distinto calado y trascendencia. Un ambiente que ya se comenzó a vivir el año pasado con la adquisición del fabricante de refrescos galo Orangina por las empresas de capital riesgo Blackstone Group y Lion Capital. No hay duda de que las firmas de capital inversión (como prefieren que las llamen) están reclamando una cuota bastante alta de atención.

Sin embargo, hemos leído en la prensa económica especializada cómo se producían otras operaciones que conviene que no caigan en saco roto. Por ejemplo, el traspaso del negocio de marisco de Heinz en Europa a Lehman Brothers Merchant Banking; la venta de BC Partners de Galbani, el mayor productor de queso italiano, al grupo de lácteos francés Lactalis y la adquisición por parte de CapVest del productor sueco de comida congelada Findus a EQT Partners. Para completar esta “época de hiperactividad”, como la define algún analista, están en puertas fusiones y adquisiciones valoradas en más de 100 millones de euros; a las que se suman los planes de inversión anunciados por gigantes como Unilever, Cardbury Schweppes, Campbell y Heinz.

La ética importa más
Una tendencia muy destacable es el cada vez mayor peso que va ganando el comportamiento ético y la reputación social corporativa “a medida”, explican en PricewaterhouseCoopers, “que aumenta la demanda de productos orgánicos o de empresas éticamente responsables y que respetan el medio ambiente”. Un ejemplo de esta tendencia es la compra de la marca de chocolate orgánico Green & Black por Cardbury Schweppes.

Las empresas del sector, conscientes del cambio de aptitud del consumidor, que prefiere marcas de lujo con un componente ético, con ingredientes orgánicos o procedentes del comercio justo, tratan de minimizar cada vez más el riesgo social, ético o ecológico en sus complejas cadenas de abastecimiento.

Hay que tener presente que toda esta vorágine de fusiones y adquisiciones está impulsada por la presión de los minoristas, el aumento de los costes de la energía y de las materias primas, nuevas regulaciones legislativas, cambios en los hábitos del consumidor y el incremento de bienes importados más baratos.

Pero qué ocurrirá a lo largo de este año. Algunos analistas, como Anthony Reynolds, socio de la división de asesoramiento en transacciones empresariales de PwC, afirma que “las operaciones se centrarán en los subsectores de fruta fresca, ensaladas y verduras, pollo y producción de azúcar y chocolate”. Todo esto bajo un paraguas donde los acuerdos transfronterizos seguirán llevándose a cabo por empresas que buscan alcanzar economías de escala y situarse de modo estratégico para acceder rápidamente a los mercados emergentes en Asia, Pacífico, Europa Central y del Este.