Internet da buena impresión

La mayoría de las impresoras que se pueden adquirir en el mercado permiten imprimir de manera remota mediante una sencilla operación a través de Internet. Diversas empresas ofrecen, además, la posibilidad de adquirir un software cuyo fin es controlar y organizar desde una sola sede el trabajo de tantas impresoras como se desee.

Impresoras

Las empresas cada vez están más deslocalizadas: a menudo, la sede y el resto de sucursales se hallan a miles de kilómetros entre sí. Esta situación provoca múltiples inconvenientes que, en ocasiones, se pueden solventar gracias al uso de la Red. Este es el caso de la gestión de impresoras de forma remota, una prestación muy útil para el sector industrial. Por ejemplo, es habitual que un directivo que trabaja en la oficina central quiera hacer llegar a los empleados de otras filiales las últimas noticias o boletines relacionados con la empresa. Para ello, la gestión de impresoras a través de Internet permite que, haciendo un solo clic, la información llegue a cualquier rincón del mundo.

La posibilidad de enviar una orden de impresión a otro dispositivo distante en el espacio es una realidad que contribuye a la agilización de procesos en las empresas. La mayoría de las impresoras de última tecnología incluyen una dirección IPP (Internet Printing Protocol), un protocolo estándar para enviar y administrar trabajos de impresión a través de la Red de Redes. En la mayoría de los casos, a esta dirección se puede acceder a través de una extranet, un tipo de red privada virtual que nació con el fin de agilizar los procesos de intercambio de información dentro de una empresa a un nivel más amplio de lo que posibilitan las intranet.

Perfecta conexión
El requisito indispensable para llevar a cabo esta tarea es que las impresoras involucradas puedan registrarse en una dirección de protocolo IPP. Por lo general, la mayoría de los equipos que se pueden adquirir actualmente en el mercado están adaptados para conectarse a estas redes. Así, es factible realizar la impresión directa desde el PC a un dispositivo de impresión local o remoto a través de Internet. “A diferencia de otros protocolos, IPP también soporta control de acceso, de autenticidad y codificación, por lo que es una solución con una gran garantía de seguridad”, afirma José Ramón Sanz, product manager de Brother Iberia, empresa fabricante de impresoras.

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Las redes corporativas o extranet son por ello el vehículo ideal para que se lleven a cabo estos procesos. Este es el vínculo común entre todas las ofertas de impresión en Red que existen: proporcionen o no soluciones concretas de impresión remota; cualquier usuario puede usar estas redes siempre y cuando las impresoras estén preparadas para soportarlas. “Por tanto, si el trabajador se encuentra en Japón y desea imprimir un documento en la sede de su empresa en Madrid, deberá conectar su PC a la red corporativa de su compañía y, desde allí, ordenar las copias que necesite. Una vez dentro de la extranet, se ejecuta la orden a una dirección IP del equipo situada en la sede que se elija”, comenta Carlos Cabildo, jefe de producto de impresión láser/LED color A3 de OKI.

La opción estrella que incluyen varias compañías es la de descargar un software que permite gestionar equipos de impresión de manera conjunta con el propósito de lograr resultados más satisfactorios. Las ofertas son similares en cuanto a contenido, pero su modo de actuación cambia en algunos puntos.

Imprimir en grupo
Brother, por ejemplo, cuenta con un software llamado BR-Admin que se puede descargar a través de la Red. Se trata de una herramienta de administración con la que gestionar los productos Brother conectados a Internet. Por un lado, proporciona al usuario información útil, como la relativa a los recuentos de páginas y el número de serie, o permite cambiar el tamaño del papel. Solo tiene que conectarse al dispositivo mediante el software BRAdmin Professional y cambiar las opciones deseadas. Por otro lado, esta herramienta le permitirá organizar impresoras en grupos específicos. Por ejemplo, si el usuario tiene un departamento de ventas con sus propias impresoras, podrá crear grupos y organizarlos de manera que todas funcionen de un mismo modo, pudiendo activarlas como si fueran un solo dispositivo.

Otra empresa que suministra este tipo de servicios es Zebra. Para acceder a las direcciones IPP de las impresoras, se entra como si se tratase de una página web normal y, gracias al software, se configuran por grupos como el usuario desee. La principal ventaja que aporta este sistema es la rapidez con que puede actuarse a nivel internacional. Por ejemplo, si queremos que la sucursal de una empresa incorpore un nuevo diseño en sus etiquetas y deseamos que lo haga inmediatamente, solo es necesario enviar los datos al lugar de destino. “Será entonces cuando estos dispositivos, sin que los operarios tengan que tocar nada, imprimirán sus documentos con el nuevo logo de forma automática”, comenta David Parras, business development manager en España y Portugal de Zebra Technologies.

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Servicio gratuito

El software que ofrece Zebra incluye, además, la cualidad de detectar posibles anomalías dentro del servicio de impresoras. Si una impresora se estropea o sufre algún tipo de incidencia, la central queda avisada ipso facto. Este servicio puede ser especialmente interesante para aquellas compañías que tienen sus líneas de producción trabajando a nivel internacional durante los siete días de la semana. Y es que, en cuanto uno de sus dispositivos no funcionara bien, sufrirían una importante pérdida económica. Una vez llegan a la central los informes sobre anomalías –ya sea a través de mail, de mensaje de texto, o según se configure–, no solo permiten encontrar soluciones instantáneas sino que, además, ayudan a detectar fallos periódicos y que, a largo plazo, pueden repercutir negativamente en la productividad.

En la mayoría de los casos, la posibilidad de imprimir a través de la Red es un servicio gratuito. Hacerse con el software adecuado, descargable en Internet o en formato CD, que agrupe las impresoras precisa un cierto desembolso económico cuyo importe varía en función de las unidades que se desee abarcar. Zebra, por ejemplo, tiene tres versiones distintas: el software más completo, que facilita la interconexión entre un número indefinido de dispositivos, cuesta 915 euros. Los pasos a dar son muy sencillos y permiten al usuario una gran capacidad de maniobra para configurar a su gusto el sistema de impresión en Red que desee.

Debido a su sencillez y funcionalidad, las expectativas de crecimiento de la impresión remota son muy altas. “Cada vez más equipos se conectan a través de la Red. Las nuevas tecnologías, especialmente Wi-Fi, han facilitado que de cinco años hasta ahora el uso de impresoras con tarjeta de Red haya aumentado espectacularmente”, concluye Parras.

Para saber más:

Frente a frente/Impresoras
Actualmente, comprar una impresora implica, en la inmensa mayoría de los casos, adquirir un sistema que permite la impresión en Red. Estos son algunos modelos que destacan en el mercado.

Oki C5650
Su principal prestación es la capacidad de proporcionar a los grupos de trabajo la más alta rapidez, fiabilidad y calidad de impresión profesional en color y monocromo. La tecnología digital LED single pass otorga un ciclo de impresión de 60.000 páginas al mes, siendo posible por ello cubrir una gran cantidad de demandas de impresión. Además, garantiza un gran acabado de los documentos.

Panasonic DP- C354
Con una conexión en Red estándar Ethernet y entrada para tarjeta SD y PCMCIA, este equipo imprime en blanco y negro o color a una velocidad de 35 páginas por minuto en el primer caso y de 26 en el segundo. Por último, gracias a su resolución de 600 ppp (puntos por pulgada), el usuario podrá disfrutar de una gran calidad y, asimismo, podrá utilizar este dispositivo como fax y escáner.

Zebra ZM 400

Este modelo intenta lograr una mayor facilidad de integración gracias a las nuevas opciones de conectividad que, además, facilitan una mejora de la productividad en los entornos industriales y comerciales. Y es que, en estas impresoras térmicas, los usuarios pueden integrar de forma sencilla una conexión inalámbrica segura 802.11b/g, USB 2.0 y Ethernet. La rapidez de impresión está asegurada: 10 cm por segundo.

HP LaserJet M3035
Sus posibilidades de conectividad son la virtud principal de este modelo de HP, que incluye un conector FIH adicional, una ranura EIO abierta y un puerto USB de gran velocidad para acceder a los procesos empresariales y opciones de seguridad. Gracias a su potente procesador de 400 MHz, resulta fácil también gestionar complejos trabajos de impresión, fax y envío. Imprime 33 páginas por minuto sin esperas.

Brother HL-4070CDW
Esta impresora láser con conexión Ethernet inalámbrica integrada ofrece una solución flexible para sus usuarios de Red ya que les permite intercambiar documentos sin necesidad de cableado. Efectúa impresiones a doble cara de una manera rápida (20 ppm): gracias a ello, el usuario puede ahorrar papel. Facilita, además, imprimir imágenes o archivos utilizando directamente la interfaz USB.

La tecnología láser entra en el hogar
Hasta hace poco, las impresoras láser rozaban precios prohibitivos que, no solo las alejaban de los hogares, sino que también estaban fuera del alcance de muchas empresas dedicadas a la industria. La situación ha cambiado y, en la actualidad, un modelo láser puede conseguirse por precios ligeramente superiores a los de las clásicas impresoras de tinta. En algunos casos, por 200 euros es factible hacerse con una. Aunque el precio de los consumibles resulta, en un primer momento, más caro que el de los cartuchos de tinta, a la larga, los tóner de las impresoras láser permiten efectuar un número de copias más elevado.

Pero hay más ventajas. En primer lugar, la velocidad de impresión es muy superior. Podría pensarse que la resolución puede resentirse, pero no es así: si bien las fotografías aun no alcanzan la calidad de las impresoras de tinta, el resto de documentos logran una resolución óptima haciendo posible que las presentaciones que maneja el usuario adquieran un toque profesional.

La atracción del haz de luz

El entramado sobre el que se asienta el láser difiere, de manera notable, del de la inyección. Mientras que las tintas líquidas se arrojan sobre el papel, el tóner (denominado por algunos tinta seca) presenta un polvo fino que, por medio de una atracción electrostática, se deposita en el papel que se va a imprimir. En el caso de las impresoras, su mecanismo de trabajo se asemeja al de la tecnología empleada por las máquinas fotocopiadoras. Lo que prima es procesar páginas completas, pues éstas se imprimen de una sola vez.

El punto de partida es un haz láser, cuya labor es la de generar una diferencia de potencial que provoca la carga eléctrica del tambor de impresión y que se materializa en una serie de giros a velocidad constante. Precisamente, estas cargas eléctricas “llaman la atención” de las partículas contenidas en el tóner, pero con carga opuesta (este mecanismo es el que hace que, con posterioridad, se formen los caracteres e imágenes que saldrán impresos). Las altas temperaturas posibilitan que las partículas de tóner queden depositadas en el papel, fundiéndose en éste.