India, la China que viene

El futuro, al menos una parte, está en manos de la India. Ya se ha convertido en la cuarta economía del planeta. Sus mejores cartas de presentación son una población joven, muy bien preparada, y un mercado de 1.000 millones de habitantes. A lo que se suma un fuerte desarrollo tecnológico. La principal amenaza: un crecimiento que se ralentiza.

La India celebrará el próximo 15 de agosto sus 61 años de independencia. La ex colonia británica cuenta con la mayor población del mundo, después de China, y es la mayor democracia parlamentaria multipartidista del planeta. Posee un potencial que le puede llevar a ser uno de los motores de la economía mundial en el siglo XXI. Ello se debe a que dispone de la clase media más poderosa del mundo; es líder en formación de ingenieros y técnicos informáticos; se habla inglés en todo el territorio; está especializada en sectores de tecnología punta y tiene experiencia en campos como la energía nuclear, aviones y helicópteros de combate, satélites, software y oceanografía. Sin embargo, una parte importante de sus habitantes vive en la miseria.

La estructura productiva de la India ha experimentado notables cambios en los últimos 15 años. En 1990, la industria era el sector que más contribuía al PIB (casi la mitad del total). No obstante, las transformaciones en el sistema productivo han conducido a que el sector servicios genere el 55% de la riqueza nacional, la industria el 28% y la agricultura un 18%. Los servicios emplean al 28% de la población ocupada; aunque crean el 55% del PIB, y es el ámbito con mayor tasa de crecimiento. En el conjunto del sector servicios, destaca el apartado de las tecnologías de la información y de las comunicaciones (TIC). En esta década, este sector se está expandiendo de forma sostenida progresando a un ritmo del 25% anual.

El éxito de la industria TIC india ha tenido un fuerte impacto en la productividad de su economía. La llegada de la era digital y la nueva fuerza de trabajo con un nivel alto de educación y con facilidad para hablar inglés han transformado gradualmente al país en un estratégico destino para compañías internacionales que buscan soporte tecnológico.

Exportar profesionales
En este sentido, la India se caracteriza por ser un país exportador de expertos en software y servicios financieros, así como de ingenieros informáticos. El incremento del valor añadido en 2006 fue del 11% tanto en los servicios como en la industria mientras que la agricultura apenas se elevó un 3%.

El crecimiento ha sido posible gracias al empuje del ahorro interior, que se ha visto acompañado de una aceleración en la tasa de inversión también interna, que aumentó casi 11 puntos porcentuales del PIB durante el período de 2001 a 2006. La rápida mejora en los niveles de ahorro y la aceleración en la formación de capitales nacionales en los últimos años son una prueba más del ímpetu positivo para el desarrollo que ha surgido del proceso de reformas estructurales.

Los flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) son decisivos para mantener el nivel de inversión en torno al 35% del PIB, a fin de conseguir una progresión alrededor del 9%. Para atraer la IED, lo que se necesita es tener acceso a la tecnología, excelentes políticas y buenas instituciones. La India se ha ubicado, según la consultora AT Kearny, en el segundo lugar como receptora preferida de la inversión extranjera. Estados Unidos, para establecer un término de parangón, está en el tercer puesto.

El tirón en la IED ha venido de la mano del empuje de la economía y no por ayudas fiscales. Hay una necesidad inmediata de reflexionar sobre los incentivos tributarios con el fin de alentar a los inversores extranjeros a cubrir las necesidades crecientes de inversión. China es un destino más atractivo, que ofrece mayores ventajas impositivas y una fuerza de trabajo más barata y con leyes flexibles.

Dividendo demográfico
El informe 2007 del ICRIER (Indian Council of Research in International Economic Relations), basado en las proyecciones de población de la ONU, considera que, en 2025, la población de la India ascenderá a 1.395 millones –hoy en día son más de 1.100 millones–. De todos modos, el factor determinante de la expansión del PIB en las próximas décadas no será el aumento de esta variable en sí, sino el incremento paulatino de la población en edad laboral. Según los pronósticos, durante 2015 la población entre 15-64 años se acrecentará en casi el 20%. Asimismo, se estima que esta tendencia continúe y que la población en edad de trabajar en 2025 se habrá engrosado en más del 36% con respecto al nivel de 2005. De cumplirse estas proyecciones, en 2025 un porcentaje superior al 67% de la población de la India tendrá entre 15 y 64 años.

En comparación con las naciones europeas, Estados Unidos, Canadá y China, se prevé que para 2030 la India tendrá la población con la edad media más baja: 32 años. Esta dinámica demográfica puede hacer de ese país un polo de atracción para la inversión extranjera directa en busca de la eficiencia que aporta la mano de obra cualificada y relativamente barata en la producción de artículos de consumo masivo para los mercados globales. Además, la progresiva cantidad de nuevas incorporaciones a la fuerza de trabajo, de emplearse productivamente, no solo generará una mayor demanda de consumo, sino que aumentará el ahorro nacional. Estos dos factores conforman el rico dividendo demográfico que la India puede obtener si emprende algunas reformas críticas en su política educativa.

La economía india sufrirá diversas presiones en 2008, y su tasa de crecimiento del 9%, registrada en los últimos años, sentirá el impacto de la desaceleración americana. De hecho, el Banco de Desarrollo Asiático ha anticipado el comportamiento del PIB para el año fiscal 2007 (cerrado el mes de marzo de 2008), que se situó en el 8,7%, casi un punto porcentual por debajo del conseguido en el ejercicio anterior. Y es que el país se encuentra con otros desafíos. Presiones inflacionarias repuntan en el horizonte, pudiendo hacer que las autoridades monetarias hindúes suban los tipos de interés. Ello incrementaría el coste del capital e incidiría sobre el comercio y sobre el apetito de préstamos de las empresas en todo su territorio.

Necesidad de crecer
El problema es que, a medida que la desaceleración global y la amenaza de la inflación empiezan a pasar factura, resulta cada vez más evidente que la rápida expansión se debió en parte a las condiciones favorables que impulsaron a todos los mercados emergentes. Por lo tanto, India continúa siendo vulnerable a los ciclos económicos. Algunos analistas sugieren que es posible que el próximo año el PIB crezca solo el 7%.

Puede que preocuparse por una diferencia entre una expansión del 7% y una de casi un 9% resulte ofensivo para otras economías, especialmente cuando algunas naciones (incluyendo Estados Unidos) están pasando apuros para generar cualquier clase de crecimiento. Pero para la India, sí sería un problema. Como afirman algunos expertos, “la economía india necesita crecer al 9% ó 10% durante algunos años para compensar el bajo comportamiento de otros ejercicios”.

Al país también le queda mucho por hacer en áreas como la reducción de la pobreza y la migración de trabajadores rurales a la industria o los servicios. A diferencia de China, la población india, de unos 1.100 millones de habitantes, es muy joven. Aun así, solo puede sacar provecho de esa ventaja demográfica si crea suficientes trabajos para aquellos que ingresan en la fuerza laboral. Los amplios niveles de desempleo podrían exacerbar las tensiones sociales.

Nuevas reformas
Probablemente el efecto impulsor de las reformas llevadas a cabo en 1991 esté llegando a su fin y resulte necesario incorporar una nueva serie de modificaciones que flexibilicen el mercado laboral, y que, a su vez, mejoren la pésima dotación de infraestructuras del país. El potencial está ahí, solo hay que explotarlo con las políticas económicas adecuadas.

El siglo XXI será, pues, un siglo asiático. China, por su enorme tamaño y su formidable poder exportador, ya está transformando la economía de Asia y del mundo. Sin embargo, no estará sola en el orden económico mundial. India tiene potencial para acompañarla, y en el futuro de la economía global; India es la China que viene.

Para saber más:

Por el crecimiento hacia el bienestar
Casi todo el mundo está de acuerdo en que el país estrella de la primera mitad de este siglo será China. Pero la segunda parte de la centuria también estará protagonizada por la India. China e India son las naciones más pobladas del mundo. Ambas han emprendido reformas que les están permitiendo cambiar su modelo económico, pasando de ser economías muy intervenidas a economías de mercado. Esto ha supuesto la adopción de ambiciosos planes de reforma, que se han traducido en una mayor liberalización interna y apertura exterior, lo que ha dado lugar a elevadas tasas de crecimiento económico. Este proceso ha reducido los niveles de pobreza aunque ha aumentado las desigualdades sociales y regionales. Todo ello hace que los gobiernos de ambos estados se hayan planteado la adopción de medidas que permitan elevar su potencial económico para así incrementar el nivel de renta per cápita de la población y generar un mayor bienestar, que permita el desarrollo sostenible.

India, la cuarta potencial del mundo
China se está convirtiendo en la fábrica del mundo. Gracias a sus costes salariales muy bajos ofrece bienes muy competitivos en los mercados internacionales. Si a ello se une un tipo de cambio relativamente depreciado, su competitividad en sectores intensivos en mano de obra está asegurada.

Por el contrario, India atrae a muchas empresas americanas y europeas del sector servicios –concretamente de software–, que subcontratan dichos servicios a las firmas indias. A pesar de la importancia que el sector tecnológico está adquiriendo a nivel mundial, la India como economía está aún lejos de alcanzar el peso de China. No obstante, el grupo de inversión Goldman Sachs prevé que para el 2050 será la tercera potencia mundial por detrás del gigante asiático, líder económico planetario, y Estados Unidos, puesto que tiene potencial suficiente como para formar un bloque económico independiente. Es más, ocupa ya la cuarta posición económica del mundo con un PIB de 4.217 millardos de dólares a paridad de poder adquisitivo, según el “Informe sobre el Desarrollo Mundial”, que publica el Banco Mundial (World Development Report, 2008). Delante de la India están EE UU con 13. 233 millardos, China (10.153) y Japón (4.229).