India, ‘puerto franco’ de la deslocalización

La agilidad que están adoptando los países asiáticos como receptores de inversiones extranjeras bien puede servir de espejo para otras economías cuyos costes estructurales están rebajando progresivamente su capacidad competitiva. India, desde luego, no es de estos últimos, y ya hay cinco ciudades de este país –Ahmedabad, Chandigarh, Indore, Kolkata y Nagpur– que están empezando a resultar muy atractivas para deslocalizar actividades referentes a las Tecnologías de la Información (TI). De esto se han dado principalmente cuenta las empresas estadounidenses.

La oferta de estas ciudades es atractiva: personal cualificado, espacios de oficinas, entorno empresarial, infraestructura física y social. El proceso es tan rápido e imparable que los expertos no dudan en afirmar que Bagalore, Bombai, Delhi, Hyderabad, Chennai o Pune “tienen precios ya altos”, aunque, a cambio, ofrezcan excelentes infraestructuras, especialmente en las tres primeras localidades.

En verdad, es un movimiento imparable. Además de las cinco ciudades antes citadas, hay otras muchas que se están perfilando como potenciales destinos para la deslocalización de las TI. Si bien es cierto que todavía no han suscitado el mismo grado de interés por parte de los compradores y arrendatarios, ciudades tales como Cochin, Trivadrum y Magalore están despertando gran atención.

Al igual que la India, otras naciones, especialmente del sudeste asiático, quieren jugar las mismas cartas, conscientes de que la competencia por deslocalizar es fuerte en Europa (Praga, Budapest, Varsovia y Cracovia) y en Latinoamérica (São Paulo y Buenos Aires).