Gases “verdes”

<em/>El auge de la ecologia obliga a buscar nuevas vías menos contaminantes para los procesos industriales” title=”En verde uno” width=”300″ height=”216″ class=”size-medium wp-image-1254″ /><p class=El auge de la ecologia obliga a buscar nuevas vías menos contaminantes para los procesos industriales

Los sistemas de refrigeración repercuten en el ahorro energético y en la propagación de gases contaminantes a la atmósfera. Una buena distribución, junto con un óptimo aislamiento térmico y un buen uso de los gases refrigerantes, son elementos imprescindibles para lograr una refrigeración eficiente con la naturaleza.

Una de las principales preocupaciones de los gobiernos e instituciones en los últimos años es el aceleramiento, cada vez más plausible, del cambio climático. Y es que, el calentamiento global, una de las principales causas de las variaciones en el clima del planeta, se está acentuando a un ritmo superior al que vaticinaron la gran mayoría de científicos de todo el mundo. De este modo, cada día es más urgente actuar contra las consecuencias del cambio climático, que si bien son, en muchos casos, inevitables, en otros tantos todavía son reducibles. Las emisiones de gases a la atmósfera son uno de los principales culpables. Y los sistemas de refrigeración industrial uno de sus notables valedores.
Al respecto de las emisiones de gases de efecto invernadero, destructores de la capa de ozono, destacan los de carácter refrigerante como unos de los más significativos. Los gases refrigerantes están compuestos por sustancias como los clorofluorocarbonos (CFC) y los hidroclorofluorocarbonos (HCFC) que, al poseer cloro, reaccionan contra la molécula de ozono, locual es fatal para la supervivencia de la atmósfera. Este daño producido por los CFC y los HCFC se debe a las malas prácticas ejecutadas durante años con los sistemas de refrigeración. Y no es sólo eso. El sistema de refrigeración industrial, por su magnitud y diseño relativamente complejo, se identifica siempre como la causa principal del alto consumo de energía en empresas y fábricas. Sin embargo, han surgido multitud de alternativas en pro de una mayor conciencia ecológica con el fin de defender la biodiversidad del planeta y otras soluciones en busca de mejorar el rendimiento y la eficiencia de los equipos de refrigeración.

GASES CONTAMINANTES

<em/>La ley en los países industrializados estrecha cada vez más el cero a la industria tradicional.” title=”Em verde dos” width=”300″ height=”144″ class=”size-medium wp-image-1256″ /><p class=La ley en los países industrializados estrecha cada vez más el cero a la industria tradicional.

Los refrigerantes son sustancias que actúan como agentes de enfriamiento, que se emplean para las máquinas de refrigeración, con propiedades especiales para la evaporación y condensación. A través de cambios de presión y temperatura absorben calor y lo transforman mediante su conversión de líquido a gas. Pero las malas prácticas no sólo se continúan realizando con gases clorados. Los considerados como de nueva generación, los R-410A, los “gases sustitutos” creados para sustituir a los CFC y a los HCFC al no contener cloro, cuentan con valores de Potencial de Calentamiento Global (PAO) que implican, de nuevo, una perniciosa influencia de cara al efecto invernadero. Existen otros gases de tipo natural, conocidos como ecológicos, que son los hidrocarburos (HC) y el dióxido de carbono (CO2), entre otros. Aunque estos últimos permanezcan en la atmósfera menos tiempo, su uso no está muy difundido debido a las implicaciones técnicas y de seguridad para los sistemas basados en estos gases. No obstante, lo más importante no es el tipo de gas, sino evitar realizar un uso indebido o negligente dejándolos escapar a la atmósfera. Cada capa de gas acumula a cada instante numerosas partículas contaminantes que dificultan que parte de la radiación solar recibida sea reenviada al espacio, permaneciendo en la atmósfera y generando, en consecuencia, un sobrecalentamiento del planeta. Todos ellos, contribuyen a la expansión del efecto invernadero. Los llamados “gases sustitutos” tampoco son la solución total y definitiva de cara a cumplir con todas las exigencias ambientales, de seguridad y de costes. De ese modo, y gracias a que en el mundo de la industria de refrigeración y climatización ha empezado a crearse una corriente de compromiso medio ambiental, las empresas del sector han impuesto una serie de normas y reglas. Éstas, que han llegado hasta las esferas del poder político, han convertido las regulaciones al respecto de los gases refrigerantes en ley, lo cual ha generado las sanciones oportunas contra aquellos que efectúen malas prácticas.

SISTEMAS EFICIENTES

<em/>Los gases refrigerantes se usan como agentes de enfriamiento en multitud de instalaciones.” title=”5_small 3″ width=”300″ height=”225″ class=”size-medium wp-image-1263″ /><p class=Los gases refrigerantes se usan como agentes de enfriamiento en multitud de instalaciones.


Tener presente la escasa o gran contaminación de los gases utilizados para los sistemas refrigerantes no lo es todo para conseguir el ahorro energético demandado. La refrigeración distribuida no es un asunto nuevo, pero ha surgido de nuevo como una alternativa a los diseños convencionales. Instalar sistemas múltiples de refrigeración ayuda a la reducción de costes, tanto de construcción, instalación, como de energía. Además, ofrecen una mayor flexibilidad que aquellos equipos tradicionales de centrales de compresores en paralelo. La construcción de secciones más pequeñas, y, a su vez, más manejables, aporta una solución viable para optimizar el rendimiento de los sistemas de refrigeración. La evolución y los avances en tecnología y en la integración de sistemas ayudan a este propósito. Una arquitectura de refrigeración distribuida se asocia rápidamente con dos beneficios inmediatamente identificados: la optimización de la presión de succión y la reducción de la caída de presión en la línea de succión. Con este sistema se consigue llega a la presión de succión necesaria con mayor velocidad y facilidad. Y es que, hasta hace bien poco, lo que se venía haciendo era simplemente dividir el colector de succión en el número de circuitos necesarios para las diferentes temperaturas de evaporación que se requirieran, con la
consiguiente necesidad de tener que instalar válvulas reguladoras en cada uno de los circuitos. Todo esto acababa en un menor rendimiento del sistema, ya que el compresor o colector soportaba una mayor pérdida de carga cuando el gas refrigerante se expandía a través de las válvulas reguladoras. Este sistema estaba bien visto porque los compresores en paralelo ofrecían altos niveles de eficacia. Sin embargo, una arquitectura basada en sistemas distribuidos consigue una optimización en todo el diseño ya que evita la instalación de las válvulas reguladoras de presión de evaporación y anula, a su vez, la mala expansión de los refrigerantes en las líneas de succión, consiguiendo unos circuitos mucho más herméticos.

AISLAMIENTO Y RECICLAJE
Dentro de un sistema de refrigeración distribuido, cuando todos los componentes están totalmente integrados, la administración de la energía se produce a su más alto nivel de eficiencia. El gran objetivo es construir un marco inteligente donde todo, desde el sistema de calefacción y ventilación hasta la iluminación, que también repercute en la temperatura de una estancia, estén conectados y empaquetados en un circuito en el que se pueda controlar desde un punto central. Asimismo, se puede conseguir un importante ahorro de energía haciendo un control total del diferencial de la temperatura. El uso de una estrategia de control para los ventiladores de un condensador minimiza la potencia total consumida. Es, sin duda, la mejor táctica para controlar todas las cargas que puedan llegar tanto del exterior como del interior de una fábrica o de un edificio de oficinas. Por otro lado, de nada sirve generar de manera eficiente el calor y el frío si no se hace algo para mantenerlo. Un edificio mal aislado necesita mayor cantidad de energía para mantener la temperatura y se enfría más rápidamente cuando se escapa la fuente de calor. El aislamiento deficiente crea puentes térmicos y puede llegar a provocar la aparición de humedades. Para evitarlo, la mejor solución es optimizar el aislamiento entre el forjado y las fachadas.

CÁMARAS DE AIRE
En los cerramientos, cuyo mayor problema es el sobrecalentamien to en verano, sobre todo en las fachadas este y oeste y en las cubiertas, lo más conveniente es utilizar cámaras de aire ventiladas que facilitan la transmisión térmica y el control de la energía. También es destacable evitar descompensaciones de calidad entre los materiales aislantes. Así, se debe calcular el espesor y el tipo de material adecuado según la orientación de la fachada y de la cubierta y según las necesidades de la distribución de los equipos de refrigeración. De ese modo, el control de la temperatura en el interior del edificio es mucho más fácil ya que la propia constitución del edificio repercute en ello. El principal objetivo es buscar el mejor sistema para evitar el paso del calor o del frío entre dos medios que, por naturaleza, tienden a igualarse en temperatura. El material más resistente al paso del calor es el aire. Por ello, para una mayor eficiencia en el aislamiento térmico se usan elementos porosos o fibrosos, con la capacidad de inmovilizar el aire encerrado dentro de sus celdillas. De todos modos, los materiales más destacados son la lana de roca, la fibra de vidrio, el poliestireno expandido o la espuma de poliuretano, entre otros. FIN

CONTROLAR LA FUGA DE GASES
Un sistema distribuido permite menor caída de presión en las líneas de succión gracias a que tiene unas líneas más cortas entre el equipo y los exhibidores, una. Y es que fabricar un circuito con menos metros de tubería resulta esencial para generar una gran cantidad de ahorro: se consigue reducir cerca de un 40% el coste de materiales y hasta un 50% en carga de gases refrigerantes, con su posterior disminución en la emisión de contaminantes a la capa de ozono. Asimismo, con este sistema son necesarias un menor número de soldaduras, lo que implica montar un circuito de tuberías y ensamblajes con el que se eliminan escapes innecesarios y se reducen las posibilidades de fuga de gases. No sólo son ventajas en cuanto al rendimiento, lo son también de cara a la ecología y, por supuesto, de cara a un ahorro de energía considerable.

REFRIGERACIÓN ECOLÓGICA
Los gases refrigerantes pueden resultar muy dañinos, por lo que un sistema de asilamiento no puede evitar el escape de estas sustancias tan perjudiciales para el medio ambiente. De ese modo, las exigencias ecológicas, impuestas muchas de ellas por ley, han obligado a modificar los sistemas de refrigeración para hacerlos, no sólo más eficientes energéticamente, sino también más cuidadosos con el fin de paliar las consecuencias del calentamiento global. Muchas empresas se mueven de acuerdo a un proceso de recuperación, reciclaje y regeneración del gas refrigerante. Para ello, es imprescindible remover el gas, ya sea en la condición que sea, de un sistema y almacenarlo en ubicación externa. A partir de ahí, resulta necesario limpiarlo para poder volver a utilizarlo, retirándole el aceite o haciéndolo pasar por filtros deshidratadores que eliminan o, al menos, reducen, la humedad, la acidez y la presencia de sólidos. Para acabar, se requiere de un análisis químico que determina si el proceso ha alcanzado las especificaciones o no.
MISIONES CON CLORO
Todo este proceso es de obligado cumplimiento, sobre todo, para la emisión de gases que contienen cloro. Asimismo, no está aconsejado efectuar un cambio de gas en sistemas con compresores fabricados antes de 1973, por la diferencia de materiales que aíslan al motor y cuya compatibilidad con los nuevos gases refrigerantes y lubricantes no ha sido, por el momento, estudiada. Además, otro punto importante a destacar es que los gases con un mayor potencial contaminante dejarán de estar en el mercado, por lo que la reconversión se tendrá que efectuar forzosamente en sustitución de otros con un PAO, o con disponibilidad hacia el calentamiento global bajo o nulo.

LA MOLÉCULA LIMPIA
Estudios recientes señalan el uso de hidrocarburos como una opción viable para eliminar a los clorofluorocarbonos que dejarán de usarse a partir de 2010, tanto para mantenimiento como para la recarga de los equipos de refrigeración y aire acondicionado existentes. La evolución tecnológica y la proliferación de normas y medidas motivan la creación de nuevas sustancias y productos ecológicos. Sin embargo, para una mejor preservación de la biodiversidad es necesario crear un escenario marcado por una mayor conciencia de usos alternativos que ayuden a paliar el deterioro ambiental y las graves consecuencias del calentamiento global.