En la planta de… Rodumetal

Muchas veces no se puede automatizar la fabricación, porque cada operación debe ser manual y precisa. Esto es lo que sucede en la fábrica de contenedores metálicos de Rodumetal, una compañía del grupo Duro que ya está ampliando su interés por el mundo gracias a Internet.

Duro se funda en 1985 con el objetivo de comercializar contenedores y carros metálicos para el sector del almacenaje, la distribución, el transporte, el medio ambiente y la seguridad. Con la vista puesta en ampliar mercado y crecer, la compañía ha ido adquiriendo otras empresas o creándolas a lo largo de su corta historia. Así es como nace Rodumetal, la protagonista de nuestra historia en esta ocasión, y con la que hemos pasado una jornada completa para comprobar in situ cómo es el día a día en esta parcela de la actividad industrial.

Rodumetal es una planta fabril de 1.500 m2, ubicada en Sant Cugat (Barcelona) y dedicada de lleno a la producción de los contenedores metálicos que comercializa Duro, que es quien recibe los pedidos directos de los clientes.

9.00: LA RED: UN DESCUBRIMIENTO
Los caminos a través de los cuales Duro recibe los pedidos son múltiples. Por un lado, dispone de redes comerciales allí donde se encuentra la central (Barcelona) y las delegaciones (Madrid y Valencia). Por otro, periódicamente efectúa inserciones publicitarias en revistas técnicas y guías, a la vez que participa en diferentes ferias españolas. Sin embargo, una herramienta que según Juan Rodríguez, el gerente de ambas empresas, Duro y Rodumetal, está siendo de gran ayuda, incluso para acercar la compañía a clientes del otro lado del Atlántico, es Internet. Desde hace algún tiempo dispone de página web con un escaparate de ofertas, y está presente en los buscadores nacionales e internacionales más utilizados. “Hoy, a través de la Red, recibimos muchas peticiones de ofertas de firmas españolas, sudamericanas, francesas y portuguesas”, asegura Juan Rodríguez.

10.30: DE CINCO A 1.500 UNIDADES

Un 90% de los pedidos corresponden a referencias concretas del catálogo de productos y en cuanto a las unidades solicitadas oscilan entre las cinco y las 1.500, por dar unas cifras aproximadas. “Aunque el cliente especifique el modelo que necesita revisamos su petición al detalle. Puede suceder que le convenga más otra opción. También es importante el número de artículos porque es posible que sea más adecuado apostar por otra referencia por costes de fabricación”, indica Juan Rodríguez. Incluso la fábrica es capaz de amoldarse al cliente y producir modelos fuera de catálogo diseñados a la medida. “Por ejemplo, ahora estamos trabajando en un pedido de una empresa de la República Dominicana que nos envió un plano de lo que necesitaba: un contenedor metálico para almacenar y transportar barricas de ron y que va a sustituir a la tradicional paleta de madera”, detalla Rodríguez.

11.30: PETICIÓN A FÁBRICA
Una vez Duro ha confirmado el pedido del cliente y ha cerrado el precio y la fecha de entrega, el siguiente paso es comunicarlo a la compañía Rodumetal. Ésta lo recibe y se pone en marcha la planta fabril. Dependiendo de las unidades solicitadas será necesario que el departamento de compras remita o no los correspondientes pedidos de materia prima a los proveedores. Y es que ciertos materiales, debido a su continuo uso, están siempre disponibles en el stock del almacén, que funciona como pulmón de abastecimiento de la factoría. Esta zona de almacenaje consta de unas estanterías para perfiles, los cuales alcanzan una longitud de unos 6 m (con secciones cuadrada, redonda o rectangular) y un puente grúa, que se encuentran junto a los muelles de carga de recepción.

12.00: AUTOMATIZACIÓN CERO
Cuando ya están disponibles todas y cada una de las materias que son imprescindibles para completar la fabricación del pedido del cliente, arranca el ciclo. Las operaciones que se han de llevar a cabo no son susceptibles de automatizarse; no se trata de una producción en masa de unidades iguales: son referencias muy distintas en lotes pequeños.

12.30: CORTE, DOBLADO Y SOLDADO
Por tanto, las operaciones de esta planta son muy manuales. Para confeccionar un carro metálico, la primera función es el corte de los tubos, que se hace en una bancada de rodillos. Después se pasa a la sección de doblado y a continuación a la de soldado con el fin de unir los marcos (tres, cuatro o tres y una puerta) que forman los lados del carro.

15.00: ACABADO FINAL
Con los lados o marcos ya listos es hora de confeccionar la base del carro, que consta de cuatro piezas en ángulo de 90º sobre las que se apoyan dichos lados y la rejilla que hace de suelo. Las siguientes operaciones dependen del acabado final: pintado, cincado o galvanizado. En el primer caso, antes de conducir los productos a la sección de pintura que se trata de una cabina de 350 m2 con un equipo electroestático. En los dos siguientes, se envían a un proveedor que se ocupa de ambas funciones. El cincado consiste en bañar la pieza en cinc para que ocasionalmente pueda estar a la intemperie. Por su parte, en el galvanizado se da un baño también de cinc, pero fundido, para que tampoco se oxide, si bien en este caso el carro aguantaría perfectamente estar al aire libre de manera continuada. Tras llevar a cabo por parte de proveedores externos estas dos operaciones, los carros vuelven a la planta para el montaje de las ruedas.

16.30: CONTROL DE CALIDAD
Los productos ya terminados se almacenan en dos naves de 1.300 m2 con 240 huecos en estantería y otros tantos sobre el suelo. Antes se acometen los correspondientes controles de calidad. La forma de expedir la mercancía depende de las preferencias de los clientes. En ocasiones envían un camión a recoger la carga y en otras es Rodumetal quien se ocupa de organizar el envío. Para las entregas a los clientes de países sudamericanos se contratan contenedores completos y se acuerda con ellos el que recojan el pedido en el puerto de destino o en el depósito franco de la agencia de transportes.