El software se alía con la calidad

La calidad es una herramienta básica de los procesos productivos, que responde a las exigencias de clientes y consumidores. La industria, obligada a fabricar artículos de primer nivel con el menor coste posible, siente la necesidad de implantar los mejores procesos técnicos, como sofisticados programas informáticos que garantizan la idoneidad del producto final.

Los sistemas de control de calidad en los procesos industriales tienen como finalidad garantizar que los productos acabados cumplan los requerimientos exigidos por los clientes y el usuario final. A lo largo de todo el proceso de producción, los distintos controles vigilan que se cumplan los parámetros prefijados por el fabricante. Esta labor la efectúan ahora los ordenadores, con sus correspondientes softwares específicos y, en muchos casos, con terminales táctiles que facilitan las instrucciones al sistema.

Los equipos informáticos han remplazado paulatinamente a los tradicionales PLC (controladores lógicos programables o autómatas), y la imagen del operario sentado delante de un gran panel lleno de indicadores luminosos parpadeantes, instrumentos de medida y pulsadores, ha sido sustituida por la del trabajador que pasea por la planta observando los monitores que indican el estado del proceso productivo mediante gráficos fáciles de leer.

Capturar información
Este software se sustenta sobre los sistemas de captación de datos en planta, conocidos como SCADA (Supervisory Control and Data Adquisition), que se complementan con los sistemas MES (Manufacturing Execution Systems). Los SCADA simplifican y automatizan la captura de todo tipo de información en las plantas fabriles, en producción, calidad y mantenimiento. Controlan la totalidad del proceso productivo: los periodos, producción y las mermas; el tiempo en máquinas de los operarios y por puestos de trabajo; la trazabilidad (seguimiento) de materias primas y productos; los paros y rendimientos y, por último, la gestión de artículos, semielaborados, fases y operaciones.

A nivel avanzado, los sistemas ya incorporan el control de calidad en la producción. Disponen así de un plan de autocontrol de los operarios: de captura de datos de proceso, temperatura, peso o medida y la gestión de los defectos y parámetros de idoneidad, de los calibres y de la documentación. La gran ventaja de integrar el control de calidad en la misma herramienta es que de ese modo se ahorra trabajo al departamento de esta área a la hora de recabar y procesar toda la información. Esto hace que el retorno de la inversión sea muy rápido.

Implantar el sistema
Para una pequeña empresa con cinco máquinas o puestos de trabajo, instalar un sistema de producción y calidad supondría un desembolso a partir de los 2.700 euros. Con 20 puestos de trabajo, la inversión empezaría en los 9.500 euros, según la firma Mápex, dedicada a la informática industrial, con sede en Vic (Barcelona).

Los productos de esta compañía sirven para dar una idea de cómo evolucionan estos programas informáticos en el proceso fabril. Para empezar, el tiempo de implantación de un sistema es de dos a cuatro meses y conlleva una reunión de dos días con los responsables de departamento, para asegurar su eficacia a lo largo de toda la cadena.

La instalación de estos mecanismos posee indudables ventajas: “Cada cierto tiempo todas las empresas hacen un control de calidad, que necesita bastante gestión y mucha información, y estos sistemas simplifican la operativa y también ahorran papel”, afirma Marc Puig, responsable del departamento de control Industrial de Mápex. “El fabricante efectúa un primer examen de la materia prima que llega al almacén para comprobar que cumple sus requisitos, a la par que archiva cada entrada. Luego, durante la fabricación, cada punto del proceso hace su propio control”, añade. Esto resulta básico para una de las claves del sistema, la trazabilidad: “Si un cliente realiza una reclamación sobre un producto, por su número de lote se sabe qué proveedores hicieron falta para elaborarlo, y los controles durante la producción permiten averiguar dónde se produjo el fallo”.

Software integral
De esta forma funciona el programa MápexProdex v.5, un software integral de gestión de producción, calidad, mantenimiento y documentación. Se basa en la captura automática de datos de planta, que incluye la información de procesos, máquinas, operarios y el control de costes en tiempo real, así como el manejo exhaustivo de la trazabilidad de las materias primas y los productos. El sistema vigila el tiempo de paro de la maquinaria y de los operarios.

El módulo de calidad y trazabilidad, MápexQualitex, que se integra en la suite MápexProdex, es opcional y se encarga de la gestión y el análisis de esos datos de un modo rápido y eficaz. Incluye terminales táctiles para verificar los partes de calidad y el plan de control. Gracias a ellos, los operarios vigilan los calibres y captan automáticamente los pesos, las temperaturas o los consumos. También siguen la trazabilidad desde la entrada de la materia prima hasta la salida del producto acabado, así como del utillaje: troqueles, moldes o herramientas. Además controlan los lotes fabricados, las etiquetas, los defectos y el SPC (cálculo automático). El complejo sistema envía avisos a los operarios cuando falta un control o se ha hecho fuera de los márgenes prefijados. También, gestiona las mermas y los defectos, por cantidades y tipos.

Los técnicos vigilan las pantallas predefinidas de análisis, donde se ven los gráficos XR, las estadísticas, los histogramas…, que ayudan a estudiar visualmente la evolución de los datos, y a los que se unen las gráficas (P, N y U); todo esto tiene como finalidad implantar la TQM (Total Quality Management). En un nivel más avanzado, el sistema puede captar datos de calidad automática de máquinas, de valores de proceso, de visión artificial o de medidores con comunicación. Por último, gestiona manuales, planos, procedimientos e instrucciones.

Amortización
Tantos controles permiten analizar conjuntamente los problemas de calidad, defectos, máquinas, productos y operarios. Uniendo calidad y producción se puede calcular automáticamente el OEE (efectividad integral de los equipos), que proporciona el índice de eficacia. El Plan de Control de Calidad se configura para cada fase de la fabricación, y la modificación de los valores y parámetros se hace de forma sencilla. Luego, un código de colores en los gráficos indica si los controles están o no bien efectuados. Los operarios introducen los datos manualmente en la máquina o mediante conexión automática.

El responsable industrial de Mápex asegura que no hay ningún sector sin control de calidad, pero poniendo distinto énfasis en cada fase: “La trazabilidad es obligatoria en las industrias alimentaria y farmacéutica, donde las verificaciones son más férreas; sin embargo resulta menos importante, por ejemplo, para fabricar armarios”. Puig señala también que todas las empresas, aunque no sigan la norma comunitaria ISO 9001, que es orientativa y no de obligado cumplimiento, tienen sus propias herramientas de control de calidad. “La mejora de la gestión de la producción junto con la optimización de los recursos, las máquinas, materiales y operarios, sumados al control de la calidad y el mantenimiento, hacen que el sistema se amortice a corto plazo”, asegura Marc Puig.