El software RFID traza la industria

Una de las claves más importantes para el correcto funcionamiento de cualquier instalación RFID reside en el software: las principales compañías tecnológicas se afanan por desarrollar soluciones capaces de gestionar lectores y antenas, así como recuperar la información e integrarla en los sistemas de información de la empresa.

Cada vez resulta más frecuente oír hablar en el sector industrial de la identificación por radiofrecuencia: esta tecnología, conocida por sus siglas, RFID, y capaz de leer los etiquetados de paletas o artículos a distancia y de forma automatizada, está cobrando una presencia más relevante en los procesos de distribución y logística de las empresas. Según las consultoras Gartner e IDC, su gran eclosión comercial se producirá dentro de apenas dos años, en 2008, y un estudio de AMR concreta que entonces moverá más de 4.000 millones de dólares en todo el mundo. Este informe espera que en 2015 alcance los 25.000 millones.

“Desde IBM pensamos que la tecnología ya ha despegado, ahora el debate en las empresas no es el implantarla, o no, sino cuándo hacerlo y a qué procesos aplicarla” señala Javier Berros, responsable del Área de Innovación de IBM España y Portugal. “La mayor parte de las implementaciones buscan el ahorro de costes en procesos. La están empezando a utilizar sobre todo compañías de distribución para su gestión interna en paletas y almacenes, y, poco a poco, se van agregando firmas de fabricación y logística”, añade Manuel Guerreiro, director de desarrollo de negocio de Sun Microsystems.

Factores que impulsan la tecnología
A los beneficios que proporciona la RFID, como la automatización de las tareas o una completa información sobre la trazabilidad de los productos o activos de la empresa, hay que sumar otros factores que explican el impulso de esta tecnología. El más importante es la reducción de costes de las tarjetas y los lectores. Las primeras se sitúan hoy día en torno a los 0,30 euros si son pasivas (es decir, cuando el lector activa el envío de los datos), mientras que el precio de los lectores varía en función de sus características (puede ser fijo o móvil) entre los 800 y 3.000 euros.

La inversión sigue resultando elevada, pero desciende día a día a medida que se incrementan los proyectos. Al mismo tiempo, es de destacar el esfuerzo de la organización EPC Global (Electronic Product Code Global) por estandarizar los códigos y las frecuencias de transmisión utilizadas, lo cual evita incompatibilidades; en primer lugar, entre los fabricantes de equipamiento y, posteriormente, entre las instalaciones. Junto a esto, en determinados sectores, como alimentación o farmacia, las nuevas normativas exigen garantizar la trazabilidad de los productos durante toda la cadena de suministro, una labor que se optimiza con la utilización de la RFID. “Creo que a lo largo de 2007, cuando se haya establecido una regulación normativa acorde y el coste de las tarjetas en volumen se encuentre entre 0,10 y 0,20 euros, la tecnología despegará definitivamente”, apunta Alejandro Jiménez, director de Desarrollo de Negocio Manufacturing & Distribution Industries de HP Iberia.

El manejo de los datos
Etiquetas, lectores y antenas constituyen el equipamiento básico de cualquier instalación de radiofrecuencia. Sin embargo, aún existe otro pilar esencial para su funcionamiento: el software. En todos los casos es necesaria una aplicación que recoja los datos referentes al tipo de producto, su origen o su fabricante y que, además, sea capaz de organizar la información e incorporarla en los sistemas de la empresa de forma coherente. “Se trata de un middleware que guarda la información de forma que, cuando el cliente se conecta al ERP, pueda recuperarla a través de una pequeña aplicación”, explica Ignacio Cuenca, director de Marketing de ADT. “Integra información del mundo real en las herramientas de la empresa y éste es un proceso muy delicado: no se puede bombardear el sistema con todos los datos que se generan. Además, es necesario que la solución permita independizarse de la idiosincrasia de las tecnologías utilizadas en los tags o lectores, por un lado, y en los ERP, CRM o aplicaciones de facturación, por otro, para que no le afecten los problemas o los cambios en esos niveles”, añade Berros, de IBM.

También existen aplicaciones que optimizan el rendimiento de la infraestructura RFID o que funcionan como herramientas de control suplementario. No obstante, nunca se trata de soluciones cerradas: en la medida en que cada empresa cuenta con una problemática específica, se adaptan a las necesidades de cada proyecto. “El futuro es, sin duda, la solución sectorial empaquetada, pero en la situación actual se va más hacia proyectos personalizados que se pueden replicar entre compañías similares”, dice Guerreiro, de Sun Microsystems.

Prácticamente todas las grandes compañías tecnológicas, como IBM, HP o Sun poseen software específico para RFID y trabajan en su desarrollo y mejora constantes. Repasamos su oferta y sus características y beneficios principales

IBM: apuesta por la integración

Con un plan de inversiones de 250 millones de dólares en los próximos cinco años, la apuesta de IBM por la tecnología RFID se muestra decidida y su máximo exponente consiste en el conjunto de soluciones Websphere. “Se trata de una familia de aplicaciones probada, y que responde a los estándares”, subraya Berros. Este software posee una amplia trayectoria en la firma en diversos ámbitos como, por ejemplo, en el desarrollo de plataformas e-Business.

En el caso de la tecnología RFID, en un primer estrato se sitúa IBM Websphere Device Infastructure, una solución que funciona al nivel de dispositivos y es compatible con las tarjetas, controladores o impresoras de los fabricantes más habituales, como Zebra, Printronix, Intermec o Matrics & Symbol. Hace posible gestionar de forma local la integración de los datos, así como filtrarlos y efectuar agregaciones para evitar duplicidades y no saturar la red. Toda la información se envía a la siguiente capa, Websphere RFID Premises Server, que se encarga de interpretar y relacionar los eventos. Es decir, aquellos sucesos que se han definido previamente como de importancia para el negocio y que ha de detectar e identificar la instalación RFID. Por ejemplo, la entrada de una paleta en el almacén, o el paso de un determinado producto por el control de calidad pueden ser eventos de negocio. Además, cada uno de ellos tendrá significado para diferentes aplicaciones previamente instaladas en la compañía, como el SCM (Supply Chain Management) o la herramienta de facturación.

Es en este momento cuando entra en juego Websphere Business Integration, que se encarga de incorporar los datos y los procesos en las distintos software que previamente se encuentren instalados en la empresa. “La palabra clave para IBM es integración”, afirma Berros.

Sun Microsystems: última versión
Esta compañía se presenta como otra de las firmas pioneras en esta tecnología y buena muestra de ello es que su software RFID se encuentra ya en su tercera versión: el pasado mes de marzo daba a conocer Sun Java System RFID Software 3.0. “Poseemos experiencia, conocimiento y casos de éxito en la mayoría de las áreas, además de los mejores socios del mercado para este tipo de instalaciones, que siempre precisan de la colaboración de varios actores”, asegura Guerreiro. Gracias a sus reducidos requerimientos, es posible incorporar esta solución en todo tipo de dispositivos, como controladoras o lectores que, de esta forma, pueden procesar los datos directamente, lo que agiliza los procesos y ofrece acceso a la información en tiempo real. Además, “como se trata de una solución Java 2, se puede ejecutar sobre un servidor de aplicaciones o en PDA o móviles compatibles con este lenguaje, que son la mayoría en el mercado”, comenta.

Para explicar su funcionamiento, Guerreiro se refiere a una estructura en árbol que captura todos los eventos que suceden a nivel físico y los transforma en una primera capa en mensajes XML con significado de negocio y, en una segunda de integración con las aplicaciones de la compañía, en transacciones empresariales. “Por ejemplo, un tag con el código 123 es leído en la antena 24, lo que se traduce en un mensaje XML que informa de que una paleta con número de serie 123 ha pasado a las 12:34 por la puerta 3 del almacén y, posteriormente, se convierte en una transacción ERP que indica un movimiento de salida de producto”, explica. Por otra parte, Sun Java System RFID Software 3.0 ofrece integración certificada con el componente SAP Auto-ID Infrastructure de la plataforma SAP NetWeaver, y aunque ha sido optimizado para el sistema operativo Solaris 10, también se ejecuta en Linux y Microsoft Windows.

HP: visión global
La estrategia RFID de HP se estructura en torno a su familia de soluciones HP Openview, un conjunto de herramientas de gestión de infraestructuras informáticas y procesos de negocio. Se trata de una capa de software que se sitúa por encima de todo el conjunto de hardware y middleware (componentes del software) con el objetivo de detectar y solucionar cualquier posible fallo en los sistemas. “Si se estropea una antena, si los datos que se transmiten de una a otra resultan incoherentes o si aparecen interferencias, el software avisa mediante alertas a los operadores o responsables del centro”, ejemplifica Jiménez. Así, permite supervisar la red y, en caso de problemas, los identifica y analiza para minimizar el tiempo de caída. También vigila específicamente todos los procesos relacionados con el middleware y su conexión con el hardware, y se encarga de que servidores y aplicaciones se encuentren siempre correctamente configurados. Además, toda la monitorización y gestión de tareas se realiza de forma centralizada a través de un único multi-site que facilita la visualización conjunta.

Eso sí, Openview consiste en una completa plataforma de gestión en la que la tecnología RFID no es sino uno de los módulos: lo normal es que la compañía utilice estas soluciones para controlar otras áreas importantes de su negocio y, posteriormente, se decida implantar esta herramienta con el objetivo de mejorar la administración de sus instalaciones de identificación por radiofrecuencia. A medida que la cadena de suministro se complica y, con ella, las infraestructuras tecnológicas, Openview se hace necesaria. La empresa pone el ejemplo de una gran instalación como la de los supermercados Wal-Mart en Estados Unidos, que utiliza esta tecnología en más de 100 de sus almacenes y dispone de decenas de miles de antenas. En este caso, una supervisión manual y de elemento por elemento resulta imposible, por lo que es preciso contar con una herramienta capaz de ofrecer una visión global.

TIBCO Software: intercambio inteligente

Hace pocos meses que esta empresa especializada en integración y gestión de procesos anunciaba TIBCO RFID Interchange, un software que transforma y dirige los eventos RFID para integrarlos en las aplicaciones de cadena de suministro, pedidos o gestión de almacenes de la compañía. “La solución proporciona la máxima visibilidad del aquí y ahora, mejorando significativamente la comprensión por parte de la organización del impacto que suponen estos eventos para el negocio global”, dice Eric Sánchez, responsable de Marketing de Producto RFID en la firma.

La solución está basada en un sencillo navegador y sus plantillas de procesos de negocio se pueden configurar para cumplir los requerimientos de los intereses más diversos. Además, soporta las especificaciones ALE (Application Level Event), primeros estándares creados por la comunidad EPC Global, y facilita el streaming (flujo) de información en tiempo real desde dispositivos RFID. Aunque esta solución dispone de una interfaz propia para realizar la gestión, también hace posible usar otras herramientas para visualizar los datos e, incluso, es posible presentarlos a través de un portal. Finalmente, es compatible con los lectores e impresoras más habituales del mercado y, según la compañía, se despliega rápida y fácilmente y posibilita una configuración y gestión de dispositivos centralizada. También destaca el hecho de que se trate de una solución flexible: “Si bien hay características comunes a todas las instalaciones, no existen dos idénticas; por tanto, los procesos deben poder adaptarse a esos matices y diferencias”, reflexiona Sánchez.