El panorama de Serbia mejora

Países como Alemania y Francia llevan ya años beneficiándose de las ventajas de este incipiente mercado en plena reconstrucción. A la vista de su crecimiento, su cada vez mayor sintonía con Europa y su creciente nivel adquisitivo, las empresas españolas comienzan a enmendar ahora el error de haberla olvidado durante demasiado tiempo.

Hace ya más de nueve años que acabó la última de las guerras mantenidas por este país, la de Kosovo, y todavía el nombre de Serbia sigue despertando “cierto resquemor” en el inversor español, según reconoce el delegado del Instituto de Comercio Exterior (ICEX) en Belgrado, Jorge Andreu. Sin embargo, muchos factores convierten a este mercado en uno de los más interesantes para el inversor español y para toda aquella empresa que busque ampliar sus mercados a Europa del Este.

La reconstrucción tras las guerras de los noventa, todavía sin concluir en algunos sectores estratégicos (telecomunicaciones, transportes, infraestructuras, etc.); la elevación del nivel de vida, que ha creado toda una nueva masa de consumidores; y la excelente formación de su mano de obra hacen de esta nación de pasado turbulento una posible alternativa a tener en cuenta.

Serbia

Si todos estos factores esbozados no bastaran para dar una idea de su potencial, el nuevo programa lanzado por la Unión Europea, CARDS, diseñado para la reconstrucción de sudeste de Europa, supondrá una inversión superior a los 1.100 millones de euros. Este capital se invertirá sobre todo en la modernización de las infraestructuras que quedaron obsoletas por culpa de la guerra y la crisis posterior. Todos los proyectos financiados con esta inyección económica comunitaria serán adjudicados mediante concursos a los que pueden presentarse sociedades de todo el espacio de la Unión Europea. Una oportunidad única para las compañías dedicadas a la construcción, la ingeniería, las obras públicas y todas las actividades económicas derivadas.

Filón constructor
Las empresas españolas FCC o Eptisa son algunas de las que han sabido aprovechar al vuelo el filón abierto en Serbia y en la que hasta hace muy poco fue una de sus repúblicas asociadas, Montenegro. Sin contar, por supuesto, los procesos de privatización de compañías públicas que continúan en curso en un territorio que todavía no ha concluido su proceso de reformas económicas.

Pero no solamente el sector de la construcción y la gestión de infraestructuras tiene su espacio en el mercado serbio. El pasado año, el salario medio de los serbios se incrementó en casi un 18%, hasta alcanzar los 330 euros mensuales. Si bien esta cantidad todavía está lejos de los estándares de Europa Occidental, su elevación ha provocado toda una fiebre consumista que brinda especial reputación a los productos importados. “Solo hay que echar un vistazo a la balanza de pagos para darse cuenta de que Serbia es todavía un estado con una fuerte dependencia de la importación. La vida diaria está totalmente capitalizada, no quedan rasgos de su pasado comunista. No suele resultar muy difícil introducirse en el mercado si se cuenta con un buen distribuidor pues los productos españoles suelen tener muy buena acogida”, analiza Jorge Andreu.

Otra de las ventajas fundamentales que animan a invertir en Serbia es su política fiscal, orientada claramente a favorecer la implantación de compañías foráneas y a la captación de capitales. De hecho, las firmas extranjeras gozan, tanto en el mercado de Serbia como en el de Montenegro, de un trato igual que si fueran nacionales, con el añadido de unas condiciones fiscales netamente mejores que las que tienen las empresas locales.

En Serbia, las sociedades extranjeras disfrutan de exenciones de impuestos durante un período variable de entre uno y tres años, en función del tipo de inversión. Recientemente se han adoptado otras medidas como la eliminación de barreras administrativas para agilizar el desarrollo económico del país.

Problemas con Kosovo
Entre tantas ventajas y oportunidades no podía faltar, es obvio, la cruz de la moneda. Es indudable que el conflicto sin resolver de Kosovo, en la actualidad una provincia autónoma cuyo gobierno está gestionado por Naciones Unidas, añade un factor de incertidumbre a la política local y, en consecuencia, a su economía. Recién caducado el período de mandato de Naciones Unidas, apremia encontrar una salida a los deseos de independencia de la mayoría albanesa del territorio. Una pretensión a la que Serbia se opone y que puede todavía ser fuente de conflicto en un futuro próximo. Por el momento, la realidad económica de Kosovo es que la vida económica y las inversiones foráneas continúan suspendidas a la espera de una resolución definitiva sobre el estatuto territorial.

Para saber más:

A favor
Privatizaciones aún en curso de sectores estratégicos.
Elevación del nivel de vida de los ciudadanos.
Ventajas fiscales.
Buen nivel de formación de sus trabajadores.

En contra

Incertidumbre política.
Situación de Kosovo.
Entrada en la Unión Europea todavía sin decidir.
Infraestructuras obsoletas en algunas zonas.

Caso práctico: Eptisa
Con una actividad económica que se remonta a 1956, Eptisa es una de las empresas de ingeniería más antiguas de España. Diez años después de su fundación, la firma inicia un ambicioso proceso de expansión territorial que la ha llevado a contar con delegaciones en América Latina, Europa del Este y África. Ha desarrollado proyectos en más de 20 países de estos continentes, tanto en solitario como en colaboración con otras sociedades. En 1997, la empresa creó Eptisa Desarrollos Internacionales, a través de la cual se han gestionado y desarrollado todas las inversiones foráneas de la compañía.

La implantación de una delegación completa en Belgrado ha permitido a Eptisa penetrar en un nuevo mercado y aprovechar todas las oportunidades de negocio que ha traído la modernización de las infraestructuras en el país gracias a la inversión comunitaria y la reconstrucción. Con esta expansión, se ha convertido en una de las compañías españolas pioneras en la apertura de este espacio comercial, poco explorado todavía por los inversores españoles.

Eptisa
Fotografía: cortesía de Eptisa.

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