El muelle de carga abre sus puertas

¿Dónde se encuentra la nave? ¿Qué mercancía se manipula? ¿Qué volumen de movimiento sufre? ¿Qué vehículos se reciben y se expiden? ¿Qué maquinaria de manutención se utiliza? A estas y a muchas otras cuestiones hay que responder antes de instalar un muelle de carga, un elemento básico en cualquier nave industrial.

En un día, las compañías de distribución de paquetería empresarial y más aún las de paquetería industrial pueden recibir, solamente en una de sus naves, hasta un centenar de camiones. La productividad de este tipo de empresas se mide por la cantidad de envíos que son capaces de recepcionar para expedir en la misma jornada. Están especializadas en cross-docking, cuyos flujos de entrada y salida deben destacar por su agilidad. Por tanto, sus centros de trabajo son diseñados para disponer del máximo número de muelles de carga.

Podría decirse que el resto de plataformas logísticas (las de los operadores, fabricantes, distribuidores de productos, etc.) son concebidas básicamente para almacenar y es evidente que tienen que contar con muelles de carga, pero su número nunca supera al de las naves de las entidades nombradas en primer lugar.

Rampas niveladoras de la empresa Hormann

“Cargar y descargar cuesta mucho tiempo porque entre la superficie de carga de los camiones y la nave del almacén existe una diferencia de altura”, describe Xavier Casacuberta, jefe de ventas industrial de Hörmann España. “Los muelles de carga –explica– superan tanto la distancia como dicha diferencia permitiendo así unas operaciones seguras y eficientes, en un sólo movimiento horizontal (entrando en el camión o saliendo)”. Además, se han ido adaptando a las necesidades del mercado, que son muchas y muy variadas.

Una elección acertada se consigue con una primera “visita” general a los proveedores más representativos que fabrican o comercializan este tipo de soluciones para encontrar la que más se adecue a cada caso.

Smartdock de Tornimark

Mads Bertelsen, Product Management Docking de Crawford Combursa, hace una enumeración de los puntos que se han de analizar antes de elegir un modelo determinado: “Un dimensionamiento adecuado en función de las frecuencias de carga y descarga; el ahorro de energía; las condiciones de trabajo; la suavidad en la entrada y salida de paletas; la reducción del desgaste en las máquinas de manutención; y un servicio de atención rápida orientado a minimizar los tiempos de resolución de las incidencias”.

Por su parte, Xavier Casacuberta apunta que “en la planificación de un punto de carga y descarga hay que considerar, además, el inventario”. Y a la enumeración anterior añade que la selección definitiva de un tipo de muelle “depende de la clase de vehículos que va a atracar, de la maquinaria empleada en la carga y descarga, de la mercancía que se ha de manipular y de las condiciones de la construcción existentes, posiblemente limitadoras”, si es que no se trata de una nave nueva. Por último, hay que valorar las inclemencias meteorológicas, “que no sólo influyen negativamente sobre las mercancías sino sobre el personal”, indica Casacuberta.

Necesidad y solución
El mercado de los muelles de carga está muy desarrollado y ya se comercializan tantas soluciones como necesidades. Desde la compañía Tornymark, que produce e instala muelles, abrigos y puertas en las zonas de carga de los edificios industriales, Kike Montalvà, director del área comercial y de marketing, detalla que “ofrecemos productos adaptados a cualquier exigencia y tipología de cliente. Al ser fabricantes, contamos con la tecnología y los medios para atender las peticiones de nuestros usuarios en exclusiva, dando soluciones a toda clase de problemas y ajustando el producto a los múltiples acabados de las fachadas”.

Seine

Un aspecto que puede condicionar la instalación del muelle de carga es la zona geográfica en la que se halla la superficie de trabajo. Por ejemplo, en Hörmann aconsejan los abrigos DTS con sistema antitormenta allí donde el viento sopla fuerte. Otro factor que también hace inclinar la balanza por un sistema determinado es cuando los productos que se han de manipular tienen que mantener la cadena de frío (alimentos refrigerados o congelados) o transitar en zonas higiénicas (artículos farmacéuticos). En ambos casos, también desde Hörmann, apuntan el sistema DOBO junto a un abrigo hinchable o los túneles isotérmicos completos. Desde la empresa Metenic matizan que cuando es indispensable que el muelle de carga sea totalmente estanco o disponga de un aislamiento absoluto hay rampas retráctiles que consiguen que la puerta del muelle cierre herméticamente delante de la rampa.

Precisamente, Roser López, de Metenic, subraya que estas rampas incluso es posible “fabricarlas en acabado galvanizado o de acero inoxidable para las industrias cárnicas, pesqueras o farmacéuticas” con el fin de evitar que estas superficies de trabajo se oxiden en el proceso de limpieza con agua a presión.

Tendencias
Los muelles de carga evolucionan de la mano de las nuevas necesidades. Desde la firma Crawford Combursa, Mads Bertelsen indica que la tendencia es que los muelles de carga “lleven incorporadas unidades de control con indicadores de fallos y estado de servicio, así como sistemas de gestión y de sistemas para minimizar la espera de los vehículos”. A su vez, añade Bertelsen, “es imprescindible una alta orientación al servicio”.

Xavier Casacuberta, de Hörmann España, concreta más aún. Asegura que “la tendencia, en la obra nueva, es montar rampas hidráulicas”. Otra predisposición es la comercialización de muelles de carga en kit. Por citar uno, el sistema Smartdock del fabricante valenciano Tornymark además reduce los costos porque evita la construcción de un foso.