El Gran Colisionador de Hadrones (LHC) supera con éxito su primera prueba

Los científicos del CERN (Centro Europeo de Investigación Nuclear), cuya sede se encuentra en Ginebra (Suiza), han celebrado esta semana el éxito de la puesta en marcha del acelerador de partículas más potente del mundo, el Gran Colisionador de Hadrones (LHC).

Más de 10.000 científicos han trabajado a lo largo de dos décadas para poner en funcionamiento este acelerador de partículas que tiene como objetivo recrear las condiciones que se dieron tras el Big Bang y que explicarían el origen de la materia. El proyecto, que ha supuesto una inversión de 4.000 millones de euros, ha sido financiado por la veintena de países que forman parte del CERN.

Esta potente máquina está enterrada a 100 metros bajo tierra y forma un anillo de 27 km de circunferencia en un lugar cercano a Ginebra situado entre Suiza y Francia. El pasado 10 de septiembre a las 9.30 (hora local) un primer haz de mil millones de protones fue inyectado en el LHC y en menos de 60 minutos éste realizó una primera vuelta completa al anillo.

Colisiones de protones
Tras esta primera prueba, un segundo haz de protones realizó exitosamente el mismo recorrido pero en sentido contrario. Los científicos del CERN celebraron este hecho por todo lo alto, ya que significa que la primera fase de su proyecto ha funcionado y podrá llevarse a cabo el resto dentro de solo unos meses.

Será en ese momento cuando se provoquen colisiones de protones en el interior del LHC que generarán brevemente una temperatura 100.000 veces superior a la del Sol y permitirán detectar partículas elementales que no se han podido observar hasta este momento.

Desde el CERN también han asegurado que cuando el acelerador funcione a la máxima potencia, “un haz será tan energético como un coche circulando a 1.600 km/h. La energía almacenada en sus imanes bastaría para fundir 50 toneladas de cobre”.