El futuro verde de las ecociudades

Si el reto de las ciudades del siglo XX ha sido el de contar con las mejores infraestructuras y transporte para sus ciudadanos, las del XXI se enfrentan a otro mayor: cómo ser respetuosas con el medio ambiente. Ya hay algunos proyectos de ciudades ecológicas, como la de Masdar, en Abu Dabi, o la Ciudad del Medio Ambiente en Soria.


Foto: cortesía de Foster&Partners.

“Algún día todas las ciudades se construirán así”. Ese es el lema de uno de los proyectos de urbanismo ecológico más ambiciosos hasta la fecha. Ocho años de trabajo y 22.000 millones de dólares de presupuesto son el punto de partida para el asentamiento de Masdar City en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos. Tan ambiciosa es la iniciativa, que no consiste en transformar una ciudad o efectuar cambios en algunas de sus infraestructuras, sino en levantar desde cero, en medio del desierto, un emplazamiento para 50.000 personas y 1.500 empresas.

Si sorprendente es en sí un proyecto para crear una ciudad completa, más aún lo es el hecho de que se pretenda que funcione sin emitir gases de efecto invernadero, utilizando solamente energías limpias y reutilizando los residuos que se generen. A estos dos factores hay que sumar un tercero, Emiratos Árabes es uno de los más ricos productores de petróleo del Golfo Pérsico.

Eficiencia
Con esas credenciales por delante se ha llegado incluso a dudar de si Masdar no es simplemente una acción de marketing del gobierno abudabí, pero el proyecto ya está en marcha en su primera fase y se van dando pasos en diversas cuestiones, como el desarrollo de energías limpias. Al igual que con cualquier iniciativa de gran envergadura que requiera de un amplio esfuerzo en obra civil y en infraestructuras, resulta imprescindible un plan maestro previo del cual ya se ha desarrollado la parte referente a la tecnología, así como a las infraestructuras necesarias para el agua y la tecnología relativa a las energías renovables que se vayan a emplear. Además, la iniciativa tiene el respaldo de la World Wide Fund (WWF), la prestigiosa organización no gubernamental internacional dedicada a la defensa y conservación de la naturaleza.


Foto: cortesía de Adrian Smith + Gordon Gill Architecture.

Masdar City, que pretende ser un ejemplo de cómo serán las ciudades sostenibles del futuro, pertenece a un proyecto más amplio dotado con dos billones de dólares cuyo objetivo es desarrollar una región en la que se creará un sector dedicado a la sostenibilidad y las energías renovables.

La ciudad será construida bajo el principio de carbón neutral –el CO2 que se ahorra es el mismo que se genera, de modo que se compensa–, llegando a un nivel de carbón cero –es decir, que no se producirá ninguna emisión de este gas– una vez que comience a operar. La totalidad de la energía consumida se originará con fuentes renovables, sin emplear el petróleo. Gracias a esto, según sus diseñadores, se ahorrarán 800 millones de toneladas de CO2.

Libre de coches
La principal cuestión cuando se habla de gases contaminantes en las ciudades es el tráfico rodado. En este sentido, el proyecto ha optado por una solución tajante: será una ciudad car-free, es decir, que no habrá coches circulando por ella y tampoco transportes de combustión, basados en el petróleo.


Foto: cortesía de Adrian Smith + Gordon Gill Architecture.

Unas 30.000 personas vivirán de manera permanente en la ciudad, mientras que otras 20.000 entrarán y saldrán de ella; así que será indispensable contar con medios de locomoción, que faciliten a sus habitantes la posibilidad de salir y entrar de la urbe, así como ir, por ejemplo, a trabajar a la capital del emirato. Estas conexiones con el transporte público externo a la ciudad se resolverán mediante un tren.

Dentro de la ciudad se usarán pequeños vehículos ligeros que se desplazarán sobre carriles en altura y que estarán impulsados por la electricidad producida limpiamente por las fuentes de energía alternativa.

El peligro del calor
Los 6 km2 que recorrerán esos vehículos ligeros no parecen una extensión demasiado grande para albergar 50.000 personas, 1.500 empresas y recursos para la generación energética. La densidad va a ser una de las características de la ciudad. De hecho será una de sus ventajas.

Las calles no tendrán más de 3 m de ancho y 70 m de largo, de forma que se cree un microclima y el aire circule. Hay que tener en cuenta que una de las principales amenazas en esa zona del mundo son los 50 ºC que se alcanzan en verano.

Además de esta ventaja, la densidad proporciona otra; hace más sencillo el desplazamiento sin coche, ya que se podrá llegar al transporte público desde cualquier lugar recorriendo unos 200 m. Una mayor densidad también invita a que los habitantes hagan más desplazamientos a pie, por lo que las calles estarán cubiertas de placas fotovoltaicas que aparte de generar energía utilizable protegerán a los viandantes del ardiente sol del desierto y del clima extremadamente caluroso de la zona.

Crear aire frío
Respecto a las temperaturas, la ciudad estará circundada por un muro que la contendrá. Su función será la de protegerla de los calurosos vientos del desierto y del ruido de los aviones que operan en el aeropuerto de Abu Dabi. Ni el muro ni las estrechas calles cubiertas serán del todo suficientes para acabar con la necesidad de enfriar el aire. No obstante, un ingenioso sistema ayudará a gastar un 50% menos de electricidad en los acondicionadores destinados a ello. Consistirá en tuberías instaladas entre los edificios que llevarán el aire más fresco que se encuentra bajo tierra a la superficie impulsado por bombas geotérmicas.

Dentro de la muralla, el 30% del terreno se habilitará para viviendas; un 24% a una zona económica especial –en donde se alojarán 1.500 empresas–; un 13% a comercios; un 6% a instalaciones universitarias; el 8% a centros cívicos y culturales y un 9% a servicios y transportes.

Más allá de este perímetro se situarán diversos recursos esenciales para que la ciudad se pueda autoabastecer. En concreto, alrededor de los muros se establecerá un campo y una fábrica fotovoltaicos, una planta de desalinización, una granja de aerogeneradores, plantaciones de distintos árboles cuyo objeto será la generación de biofuel, una planta de tratamiento de agua, un parking para visitantes, un centro de reciclaje, áreas de recreo e instalaciones deportivas.

Generación eléctrica
Algunas de estas estructuras externas se dedicarán a la generación de electricidad para la ciudad. La creación de energía es una de las cuestiones principales de este proyecto. Para conseguir ser “carbón cero” es necesario recurrir a la electricidad, pero además esta no debe ser originada por medios que impliquen combustión y emisión de gases de efecto invernadero (tal es el caso de las centrales térmicas), ni tampoco residuos contaminantes, como sucedería si se usaran centrales nucleares.


Foto: cortesía de Adrian Smith + Gordon Gill Architecture.

Pero la generación de electricidad no se producirá exclusivamente fuera de los muros de la ciudad. De hecho, buena parte de ella se creará en su interior y casi sin que los habitantes lo noten. Para ello se utilizarán los denominados Building Integrated Photovoltaics (BIPV), es decir, tecnología fotovoltaica integrada en edificios. Los paneles fotovoltaicos formarán parte de las construcciones desde el momento mismo de su diseño.

Para facilitar esta combinación de arquitectura y tecnología energética se utilizarán tres tipos de paneles: de silicio monocristalino, de polisilicio y de película fotovoltaica fina. Esta última variante resulta menos eficiente que las dos primeras (de un 7 a un 10% frente al 15%), pero presenta tres ventajas: es más barata, utiliza menos silicio y se puede aplicar sobre una lámina; así, al ser más flexible, resulta de especial interés a la hora de desarrollar creativas aplicaciones en su integración con los edificios.

Láminas fotovoltaicas
Solo la utilización de estos paneles y láminas fotovoltaicas generarán casi la mitad de la electricidad necesaria en la ciudad. Para la otra mitad existen otras fuentes limpias en proyecto: la energía solar por concentración (CSP) y la producida por aerogeneradores.

La primera de ellas, la CSP, consiste en un campo de espejos orientados de modo que la luz del sol se concentra en un punto concreto, con lo que se obtiene una temperatura muy alta. A su vez, el calor se puede utilizar al igual que en cualquier central eléctrica térmica, usando vapor para mover un grupo de turbinas que generen electricidad. Se trata de un tipo de fuente de energía renovable barata; además, el calor resultante que no se use y el que se desperdicia se emplea en otros ámbitos. En cuanto a los aerogeneradores, se ha propuesto instalarlos en las esquinas sudeste y noreste de la ciudad así como en algunos edificios que contarían con turbinas urbanas.

La generación eléctrica no es la única condición para la sostenibilidad. Los residuos también tienen que ser puestos a raya. Para ello se recurrirá a sistemas con el fin de obtener composites a partir de los desperdicios, otra parte se reciclarán y otros se quemarán.

Un ‘Masdar’ soriano
El que se desarrolla en Abu Dabi es sin duda el proyecto de ciudad sostenible que está acaparando más atención internacionalmente, pero no ha sido, ni será el único. Anteriormente ha habido otras iniciativas similares en China y Estados Unidos que finalmente han quedado en agua de borrajas, lo que por otra parte es una de las razones por las que Masdar City despierta cierta desconfianza hasta que el proyecto esté en una fase más avanzada.

Tampoco es la única iniciativa de este tipo en el mundo a corto plazo. De hecho, el gobierno de Castilla y León también se ha propuesto impulsar su propio Masdar en España. Se llamará la Ciudad del Medio Ambiente y estará situada, según sus promotores, en el Soto del Garray, a seis kilómetros de Soria.

Según los responsables del proyecto, la Ciudad del Medio Ambiente se desarrollará conforme a criterios de sostenibilidad como el respeto a las características naturales de su emplazamiento; el mantenimiento de la topografía y mejora del arbolado actual; la sostenibilidad energética y en la arquitectura propuesta; la adopción de soluciones avanzadas para la gestión del agua y los residuos; una movilidad sostenible y actividades empresariales e industriales comprometidas con el medio ambiente.

La Ciudad del Medio Ambiente contará con una superficie total de unas 560 ha ordenadas en ocho campus diferentes. El campus tecnológico albergará inversiones empresariales destinadas a I+D+i en energías renovables, bioenergía, telecomunicaciones y medio ambiente, entre otros. Se prevé la creación de 80 proyectos empresariales relacionados con la investigación. El campus industrial podrá acoger una decena de grandes iniciativas de desarrollo y producción industrial en los sectores energético, agroalimentario y bioenergético.

El campus institucional acogerá un centro de congresos y equipamiento didáctico ambiental especializado en agua, energía, gestión de residuos y naturaleza, entre otras materias. Se estima que reciba anualmente unos 30.000 visitantes. El campus hábitat experimental será el designado para el conjunto de viviendas, unas 780, de las que un 33% serán viviendas de protección oficial. El campus residencial transeúnte dispondrá de un hotel y una residencia temporal con capacidad para 300 personas. El campus cultural arqueológico mostrará el yacimiento arqueológico de la necrópolis medieval de Soto del Garray. En el campus deportivo se podrá disfrutar de instalaciones para la práctica de actividades como natación, pádel, tenis, gimnasia, etc. Por último, el parque fluvial y lacustre del Duero se centrará en la regeneración y recuperación de las márgenes naturales del río.

Invertir 430 millones
Pero el Masdar soriano no solo cuenta ya con buenas intenciones y unos planos. También con un consorcio que se ha creado para llevar adelante el proyecto y unas inversiones de 430 millones de euros comprometidas con Urbaser (filial de ACS), Iberdrola, Telefónica, Lamelas Viloria, Preneal, Inverduero, Gesmacom, Saga Renovables, Collosa y Eyra.

La generación de electricidad de la ciudad estará a cargo de Biovent, la filial de energías renovables de Iberdrola. Se destinarán 359 millones de euros para la implantación de una planta de biomasa forestal, otra de aerogeneradores y tres solares. Todas ellas sumarán una potencia de 77 MW y se obtendrán 273.100 MWh/año.

Eólica de Medinacelli (sociedad de Preneal e Inverduero) también contribuirá a la producción eléctrica a través de un sistema híbrido de generación de energía eólica e hidrógeno. La planta permitirá abastecer a la Ciudad del Medio Ambiente incluso aunque no sople el viento, para lo que dispondrá de un motor de hidrógeno pionero en el mundo, así como de un aerogenerador de diseño nacional.

Residuo cero
La sostenibilidad de una ciudad no solo se mide por el tipo de energía que consume. El concepto “carbón cero” debe ir acompañado del de “residuo cero”. En la Ciudad del Medio Ambiente, Urbaser pondrá en marcha la primera instalación en todo el mundo que permite generar energía limpia aprovechando la totalidad de los residuos. El sistema se compondrá de buzones soterrados que llegarán al centro de transformación a través de una red de tuberías. Allí los residuos se utilizarán para la producción de gas, que será almacenado en un depósito especial.

Otro tipo de desperdicios, los forestales, también se aprovecharán. Energías Renovables del Bierzo, filial de Lamelas Viloria, desarrollará un sistema de calefacción centralizado a partir de biomasa forestal que suministrará todo el calor y el agua caliente sanitaria necesaria en los hogares e industrias la ciudad. Para alimentarlo se construirá una fábrica de pellets de madera (residuos forestales triturados y convertidos en viruta) que servirán como combustible.

  • Para saber más:
  • Decálogo de la sostenibilidad
    “One Planet Living”, una iniciativa conjunta de las organizaciones ecologistas World Wide Fund (WWF) y Biorregional, ha identificado las diez claves que definen a una ciudad sostenible. Diez claves por las que Masdar –y cualquier ciudad sostenible– debería regirse.

    1º Carbón cero: eliminar las emisiones de CO2 a la atmósfera mediante la inclusión de medidas de eficiencia energética en edificios e infraestructuras, y la generación de energía a través de fuentes renovables.
    2º Residuo cero: suprimir los flujos de residuos que acaban enterrados o incinerados.
    3º Transporte sostenible: empleo de medios de transporte alternativos al automóvil y el avión, cuyo uso genera CO2, polución y ruido.
    4º Materiales sostenibles y locales: evitar la explotación de recursos medioambientales y generar beneficios en la comunidad local.
    5º Alimentos sostenibles y locales: abolir la agricultura industrial, que tiene impacto medioambiental e implica la necesidad de transporte.
    6º Agua sostenible: proteger su conservación, cuidar de sus ciclos y no agotar los recursos.
    7º Entorno natural y especies endémicas: evitar que el desarrollo se extienda a las áreas naturales y la sobreexplotación de los recursos naturales.
    8º Cultura y herencia: cuidar la herencia cultural, la identidad y el conocimiento local amenazados por la globalización.
    9º Comercio justo y limpio: acabar con la pobreza en los países industrializados y fomentar el comercio justo con los estados en vías de desarrollo.
    10º Salud y bienestar: mejorar la salud y el bienestar mediante la promoción de estilos de vida sanos.

    Acento español en Masdar
    Torresol Energy es el nombre elegido para una de las joint venture que están surgiendo como fruto del vasto proyecto que es Masdar (en el que está incluido Masdar City). Si lo de “Torresol” suena español es porque, efectivamente, es español; al menos en buena parte, un 60%.


    Foto: cortesía de Foster&Partners.

    La empresa está constituida a partir de la asociación de la firma Sener Grupo de Ingeniería y Masdar (que posee el otro 40% de la sociedad). Su misión principal será la de crear plantas de energía termosolar por concentración. En concreto, las primeras en desarrollarse serán tres instalaciones en España –un proyecto respaldado por un presupuesto de 800 millones de euros–, a las que posiblemente se añada una cuarta. Una de ellas contará con un novedoso sistema de receptor central, un hecho significativo porque será la primera vez que se utiliza esta tecnología a nivel comercial; tendrá capacidad para cubrir la demanda de 30.000 familias y será capaz de seguir generando electricidad durante más de siete horas sin irradiación solar.

    En Sener afirman que esta técnica será el estándar para las instalaciones que formarán parte del denominado “cinturón solar”, un ambicioso proyecto para poner en funcionamiento diversas plantas (una decena aproximadamente) de energía solar por concentración en diferentes zonas de alta radiación (el sur de España, Oriente Medio, África y sur de Estados Unidos). El cinturón se desarrollará en cuatro años (hasta 2012) y tiene un presupuesto de 2.000 millones de euros. Aún se desconoce si Torresol participará también en el proyecto específico de Masdar City, aunque la empresa tampoco lo ha descartado de momento.