El dólar palidece

El dólar se ha depreciado de manera notable frente al euro y el efecto de esta situación está empezando a hacerse notar en las economías desarrolladas, aunque esta circunstancia también está ayudando a contener la repercusión que la subida del precio del petróleo puede tener en la inflación.

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Fotografía: cortesía de Siemens Press Picture

En octubre de 2000, el euro se vendía a 0,82 dólares. Actualmente, la moneda europea vale alrededor de 1,45 dólares. La divisa estadounidense ha sufrido durante el año pasado un pronunciado proceso de depreciación. Esta situación se explica por una serie de circunstancias coyunturales que en su conjunto, sin embargo, diseñan un panorama preocupante.

Un factor que influye de manera significativa en la depreciación de la divisa americana es el elevado desequilibrio fiscal, y también exterior, de Estados Unidos; éste último por encima del 5% del producto interior bruto del país. Asimismo, hay que destacar los nubarrones que se ciernen sobre la economía estadounidense, y muy especialmente la crisis de crédito que se ha producido a causa de las hipotecas subprime que, según los analistas, puede terminar afectando al crecimiento de la nación. Además, y precisamente como consecuencia de un posible enfriamiento de la economía, la FED (la Reserva Federal de Estados Unidos) ha comenzado una política de reducción de los tipos de interés que está haciendo que el diferencial con respecto a la eurozona sea cada vez mayor, lo que resta atractivo a las inversiones en dólares.

Pros y contras
La fuerte depreciación del dólar no es en sí misma ni absolutamente buena ni totalmente perjudicial para el resto de las economías, siempre y cuando no alcance niveles catastróficos ni se alargue en exceso en el tiempo.

La pérdida de valor de la divisa estadounidense afecta de forma negativa a las exportaciones de los países de la zona euro. La apreciación de la moneda europea encarece las exportaciones, lo que supone una disminución en las ventas al exterior de las mercancías que tengan que competir en precio fuera de la eurozona.

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Fotografía: cortesía de Siemens Press Picture

No obstante, la depreciación del dólar abarata las importaciones de productos que se compran en dólares, y particularmente las materias primas, cuya cotización en los mercados internacionales se fija en la divisa estadounidense. La caída del dólar ha resultado beneficiosa en un momento en el que el precio del barril de petróleo ha coqueteado durante semanas con la barrera de los cien dólares.

Por el momento, la pérdida de valor del billete verde no ha tenido un efecto muy pernicioso en la economía europea. El principal mercado de los países de la zona euro es Europa, con lo que la repercusión de la caída del dólar sería menos acusada a la hora de exportar. Además, las ventas europeas a otros mercados han aumentado. En este sentido, el comisario europeo de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, ha manifestado que, “por el momento, la fortaleza del euro no ha afectado al crecimiento de forma sustancial, gracias al desarrollo intenso del comercio mundial”. Sin embargo, ya han aparecido los primeros síntomas de inquietud.

Preocupación
El propio Joaquín Almunia ha asegurado en una comparecencia ante el Parlamento Europeo que si el euro sigue subiendo podría acentuarse la desaceleración de la economía europea prevista para 2008. Mientras, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, ha resaltado la preocupación del consejo del BCE por la fortaleza del euro respecto al dólar.

El pesimismo de los políticos se extiende a las empresas, algunas de las cuales han comenzado una suerte de proceso de deslocalización. Este es el caso del consorcio aeronáutico europeo EADS. Su presidente, Louis Gallois, ha anunciado que va a desplazar parte de la producción de su filial de aviación comercial, Airbus, a países de la zona dólar para recortar las pérdidas que acarrea la debilidad del billete verde. Otra empresa que seguirá el mismo camino es Dassault Aviation, cuyo presidente, Charles Edelstenne, ha comunicado también el traslado de parte de su producción a zonas dólar o de bajo coste.

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Fotografía: cortesía de Siemens Press Picture

Las empresas españolas, en líneas generales, están aguantando el empuje de la disparidad entre ambas monedas, si bien los efectos perversos de la misma se han dejado notar en varios sectores y podrían acentuarse en un futuro no muy lejano. De momento, las firmas exportadoras no se están viendo muy afectadas, dado que el 75% de las ventas al exterior tienen como destino la eurozona. No obstante, la actual situación resta competitividad a los productos españoles, ya no sólo en relación a los exportados en divisa estadounidense, sino frente a los de los países emergentes.

El sector turístico es otro de los perjudicados. España es más cara como destino de vacaciones, por lo que otros países ya muy competitivos, como el Caribe, tendrán unos precios más baratos al cobrar en dólares.

A contracorriente
La depreciación del billete verde también está desfavoreciendo a muchas empresas que tienen activos en el exterior, principalmente en Estados Unidos y Latinoamérica, puesto que han tenido que hacer recortes en su valoración patrimonial.

En este contexto, el caso de las principales petroleras españolas es llamativo. A pesar del incremento del precio del barril de petróleo, Repsol YPF ganó en los nueve primeros meses del año un 7,7% menos, en buena medida por el impacto que ha tenido sobre el negocio la depreciación del dólar. Lo mismo le ha pasado a Cepsa, que ha reducido su rentabilidad un 15% hasta septiembre.

Pero la caída del valor de la moneda americana no sólo ha tenido efectos negativos entre las compañías españolas. Así, algunas empresas han visto reducidas sus cargas y deudas financieras.

Por su parte, se han visto favorecidas las sociedades que importan materias primas. Este es el caso de Iberia, que ha podido amortiguar hasta en un 60% la subida del precio del petróleo gracias a la actual cotización del dólar. Además, las grandes constructoras están aprovechando la coyuntura para participar en distintas licitaciones en otros países, mientras que el abaratamiento de las inversiones en la moneda americana está empujando a los españoles a invertir más en Estados Unidos a buenos precios.

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Fotografía: cortesía de Siemens Press Picture

Para saber más:

Un euro cada vez más apreciado
Una de las consecuencias de las turbulencias que atraviesa el dólar es que el euro va ganando cada vez más peso como divisa para las reservas de los países. Cuando se creó, la moneda europea representaba el 17,9% de las reservas globales. En la actualidad, ronda el 26%. Este crecimiento de casi ocho puntos en la cuota mundial tiene como contrapartida la reducción del peso del dólar, si bien las reservas en la divisa estadounidense aún están en el 65% del total.

Esta tendencia se explica porque el alto déficit comercial de Estados Unidos eleva el riesgo de una corrección brusca en el valor de la moneda, lo que lleva a los inversores a diversificar riesgos y buscar otras divisas para sus reservas. Asimismo, han influido variaciones en el régimen cambiario de países como China, que ha dejado de referenciar su divisa únicamente al dólar, incluyendo el euro en su cesta.

Por último, señalar el cada vez mayor poder de los países de la eurozona en el comercio mundial. Actualmente, representan alrededor de la quinta parte de los intercambios comerciales que se efectúan en el mundo, casi el doble que Estados Unidos. Esto empuja a otra naciones a disponer de euros para las transacciones.

Eduardo Faus, analista técnico de Renta 4: “El dólar puede dejar de ser la moneda de referencia”

¿Cuál cree que es el factor que más está influyendo en la caída del dólar?

Creo que básicamente son los déficits [fiscal y exterior] que arrastra la economía americana. A Estados Unidos le interesa un dólar bajo para que las exportaciones crezcan, lo que puede dar un poco de aire a una economía ahora muy maltrecha. Otra cosa es que lo quieran tener tan bajo como lo tienen ahora, porque es contraproducente. Ante la depreciación del dólar, algunos países emergentes de Asia están sustituyendo el billete verde por el yen y el yuan o, incluso, por el oro.

¿Cuándo comenzará a recuperarse la cotización del dólar?
De hecho, ahora se está empezando a relajar. Está bajando el oro y el precio del petróleo y, paralelamente, se está recuperando el dólar. En la medida en que las materias primas se tomen un respiro después de las fuertes alzas y baje el metal rey, no interesará tener un billete verde débil que ayude a controlar la inflación. Según vayan descendiendo los precios de las materias primas se recuperará la moneda americana. Ya hay informes en los que se aconseja comprar dólares en estos niveles. Lo que están haciendo muchos inversores a medio y largo plazo es meterse en dólares y en empresas estadounidenses con el aliciente de reestructurar su cartera y, así, poderse ver favorecidos por el efecto divisa.

¿Cómo está influyendo esta situación en las compañías europeas y, en especial, en las españolas?
En principio no las favorece porque son menos competitivas. Desde algunos bancos centrales se dice que si la cosa sigue a este ritmo será necesario intervenir para depreciar el euro con el objeto de hacer que los productos de la Unión Europea sean más competitivos.

Algunos expertos señalan que, de momento, la depreciación no es tan catastrófica porque muchos de los productos se venden dentro de las fronteras europeas.
Bueno, en el caso de España, le puede incumbir en algunos aspectos, pero es un país que no exporta. El problema es principalmente para Alemania y Francia, que son los motores económicos de la Unión Europea. No les interesa que el dólar esté tan bajo.

¿Podrá dejar de ser el dólar moneda de referencia a nivel mundial?
Sí, porque hay que tener en cuenta que China y los países emergentes de Asia están mostrando un gran potencial de crecimiento. Cada vez son más quienes piensan que el dólar no tiene nada que hacer contra el euro y las monedas asiáticas.