El automóvil se mueve al Este

Los fabricantes automovilísticos trasladarán buena parte de su producción a Europa Central y del Este en los próximos cinco años, e instalarán allí fábricas por valor de 3.300 millones de euros. Pero desplazarse a una nueva ubicación con el fin de ahorrar costes puede resultar arriesgado si no se toman las decisiones correctas.

Automóvil

Así lo creen al menos los expertos de la asesoría de negocios PricewaterhouseCoopers (PwC), que han analizado exhaustivamente las principales compañías del sector automovilístico internacional en un informe titulado “Automotive Manufacturing in Central and Eastern Europe” (La industria del automóvil en Europa Central y del Este). Según los analistas, la presión que ejerce el mercado sobre la reducción de costes hace pensar que los fabricantes llevarán a cabo iniciativas en Europa del Este, una maniobra que no siempre constituye la mejor opción si no se cuenta con las claves adecuadas.

De esta forma podemos encontrar algunos proveedores de piezas que se trasladan a la zona presionados por sus clientes o por los accionistas institucionales que realmente no son conscientes de todas las implicaciones que supone tal acción. Una mudanza demasiado rápida, incluso aunque esté justificada desde el punto de vista comercial, puede resultar muy perjudicial para la empresa.

Planta

En este proceso de deslocalización se distinguen tres etapas: la planificación estratégica, el traslado en sí mismo y la gestión de los diferentes dilemas que irán surgiendo en la implantación. En la primera de estas etapas se ha de sopesar seriamente qué es lo que ganará la compañía con el cambio de ubicación, por ejemplo, la disminución de los costes de mano de obra. Aunque a primera vista parece una ganancia potencial muy evidente, se debe tener presente que los sueldos en la zona están subiendo progresivamente (por la dificultad cada vez mayor de encontrar profesionales cualificados) y que si no se contrata una gran cantidad de trabajadores, la operación no tiene mucho sentido.

Antes de trasladar la producción a otro país, las empresas también deben valorar de forma exhaustiva los aspectos legales de la operación; el impacto en su régimen fiscal; las responsabilidades en materia de impuestos; la calidad de los trabajos de logística e incluso las consecuencias que puede tener en su propio país el cierre de una planta.

Ubicación acertada
Según el estudio realizado por PwC, acertar con la ubicación de las nuevas instalaciones es vital para asegurar el éxito de la operación, por tanto, no solo es necesario conocer las características del país sino también las de la localidad en las que se pretende implantar la empresa. Las diferencias a nivel local en cuanto a normativa laboral y fiscal son relativamente detectables, sin embargo, otras, como la mano de obra, las infraestructuras y el urbanismo son mucho más difíciles de evaluar.

La fiscalidad de la nueva Europa

Matt Pottle, responsable de automoción de PwC para Europa Central y Oriental, ha destacado que “decidir la ubicación de las instalaciones es un ejercicio que requiere muchísimo tiempo. Además hay una cuestión absolutamente básica: es preciso conocer el mercado local. Tras identificar el emplazamiento más adecuado, la empresa de automoción podrá empezar a gestionar la transición de una fábrica a otra”.

Europa Central y del Este continúan siendo zonas relativamente desconocidas para muchos países que se plantean invertir allí. No obstante, su clima comercial, económico y político resulta mucho más atractivo que el de otras partes del mundo. La mayoría de los Estados que entraron en la Unión Europea en 2004 disponen de buenas telecomunicaciones y redes informáticas, excepto en las áreas más recónditas. Por ejemplo, el 75% de las compañías de Eslovenia tienen banda ancha y, en este mismo sentido, se ha experimentado un aumento del 17% en la República Checa, del 14% en Hungría y del 13% en Eslovaquia en los últimos dos años.

Las infraestructuras
La calidad de las infraestructuras de estos países no es tan heterogénea como otros aspectos mencionados anteriormente, si bien ciertos estándares que no alcancen un nivel europeo pueden suponer un obstáculo para algunas empresas que se planteen trasladarse a estos nuevos destinos. Por ejemplo, la República Checa y el oeste de Eslovaquia tienen buenas redes de vías rápidas, mientras que Hungría, Polonia y los países bálticos cuentan simplemente con carreteras convencionales. Asimismo, algunas regiones disponen de equipamientos ferroviarios que tienen más de dos décadas de vida y, aunque las principales ciudades están bien comunicadas con Europa occidental, buena parte de las capitales de provincia no tienen vuelos internacionales en sus aeropuertos.

Montaje de coches

En este aspecto, y a modo de conclusión, el informe determina que si una empresa automovilística se instala en una gran ciudad, contará con infraestructuras de calidad, pero, el mercado inmobiliario, la mano de obra y los servicios serán más caros. Por otro lado, si se traslada a un municipio más pequeño, es probable que los costes sean inferiores, pese a que tendrá más competencia por la mano de obra cualificada; las infraestructuras estarán en peores condiciones y, por tanto, la logística planteará más dificultades.

Intereses y prioridades
Los profesionales que han elaborado este informe aseguran que gestionar un programa de salida supone un gran ejercicio de disciplina, organización, perseverancia, precisión y, sobre todo, una fecha límite para finalizar la operación. Una vez que se sobrepasa dicha fecha, es necesario saber concretamente cuáles son los aspectos que aún faltan por resolver, pero sin dejar de avanzar en la producción.

Automoción

Sin duda, uno de los mayores retos a los que se enfrentan las compañías que están viviendo un proceso de descentralización es la diversidad de intereses y prioridades que tienen el resto de actores del mismo: gestores centrales y locales, empleados, clientes y proveedores. Los fabricantes deben asumir que tanto los deberes como los derechos adquiridos por estos colectivos no deben prolongar o entorpecer el programa previsto de ninguna forma.

  • Para saber más:
  • Deslocalizar con éxito
    Conseguir el visto bueno de los accionistas en el proceso de deslocalización de una empresa resulta vital para que la operación sea exitosa. Estos accionistas habitualmente tienen dudas porque la mayoría de los costes que conlleva esta iniciativa se producen al comienzo de la operación, mientras que la práctica totalidad de los ingresos se generarán en la parte final de la misma.

    Fuerza laboral de los países de la reciente ampliación de la UE

    Es importante que todos los actores que intervienen tengan en cuenta que la productividad en Europa Oriental y del Este suele ser inferior a la de Estados Unidos o a la de Europa Occidental, especialmente cuando la nueva fábrica empieza a funcionar. Por tanto, deberán preverse pérdidas de eficiencia, al menos en un primer momento.

    Respecto a qué parcelas de la empresa deben deslocalizarse, los directivos han de valorar que las actividades intensivas en mano de obra tienden a ser más transferibles que la I+D, habilidades que constituyen buena parte del capital intelectual de la compañía. Asimismo, los servicios de venta, marketing y postventa deben estar en el país de distribución del producto.