Eficacia envasada

Fabrican bolsas de todos los formatos y en ellas envasan infinidad de productos. Las envasadoras verticales (automáticas y semiautomáticas) requieren de la ayuda de ciertos complementos para efectuar su labor. La tendencia actual apunta a la incorporación de servomotores para incrementar su rendimiento y a una producción continua.

Las envasadoras verticales no son simplemente equipos que se dedican a envasar productos, sino que también fabrican las propias bolsas en todo tipo de formatos. Mediante el acoplamiento de equipos formadores (dispositivos que dan forma a la bolsa) y, obviamente, dependiendo de la clase de máquina de que se trate, se pueden hacer bolsas de diferentes tamaños.

Sin embargo, la labor de estos equipos no solo se queda ahí, sino que su cometido se completa con el llenado y el sellado de envases para su posterior venta en sectores como el químico, la construcción, el agrícola, el cosmético o el farmacéutico, entre otros. Para llevar a cabo estas tareas, las envasadoras verticales parten de una lámina de material de plástico, por ejemplo el polietileno (PE) o el polipropileno (PP), o bien de un complejo. Estos elementos se colocan en forma de bobina en la máquina para que ésta disponga de materia prima con la que confeccionar los envases flexibles.

Como estos equipos verticales no son autosuficientes, resulta imprescindible emplear complementos que les suministren el material en polvo, sólido o incluso líquido que va a ser envasado, y que ha de ser transportado hasta la parte superior de la máquina. Para ello se pueden colocar cintas, silos, transportadores y elevadores que trasladen el género hasta los dosificadores. Éstos se acoplan a las máquinas y les suministran la cantidad especificada de producto en peso, en volumen o por número de unidades, dependiendo del tipo de artículo y/o dosificador que se emplee.

Dosificadores
El cacao, la harina o los colorantes, y la mayoría del género en polvo, exige una administración a través de equipos especialmente diseñados para ello. Por ejemplo, la empresa Tecse, compañía de soluciones concretas para el envasado, pesaje y distribución de productos, cuenta en su catálogo con dosificadores de polvo DP. Éstos se accionan mediante un motor dirigido por un variador electrónico de velocidad y disponen de un control electrónico, que mide la cantidad de producto que se ha de dosificar. Cuando poseen un elevado precio, como algunos fitosanitarios o artículos complicados como los adherentes, los compresibles, etc., existe la posibilidad de pesarlos antes de transferirlos a las bolsas o de dosificarlos y ponderarlos directamente sobre los recipientes flexibles.

Los líquidos o los elementos pastosos requieren también de un equipo de medición particular, como una bomba de impulsión. A modo de complemento, se pueden usar, entre otros, un tanque de almacenamiento, un mecanismo de calefactado y un sistema de pesado. Precisamente este último es el que se utiliza para la mayoría de los sólidos, pese a que los dosificadores volumétricos se emplean muy asiduamente para mercancías como el arroz o las legumbres.

Los equipos de pesaje ponderan en función de la carga que se haya programado, antes de transferirla a la envasadora. Se colocan sobre ésta y una vez que la han medido, dosifican la cantidad especificada en cada una de las bolsas. Tecse distingue dos tipos de máquinas de pesaje: las pesadoras lineales, que se construyen a la medida del producto que se va a manipular, y las multicabezales, que poseen alta precisión y cadencia para administrar los materiales sólidos sobre máquinas automáticas de elevada producción.

Automáticas y semiautomáticas
Una vez que se ha depositado el género en la envasadora, ésta comienza a funcionar para elaborar una bolsa con la mercancía. Su forma de trabajar es lo que determinará la naturaleza automática o semiautomática de los equipos, aunque en ambos casos se tiene en cuenta el ancho de los envases, ya que es lo que condiciona los modelos que cada fabricante desarrolla.

En el mercado existen dos grupos principales de máquinas, las semiautomáticas y las automáticas. En las primeras los operarios se encargan de depositar las bolsas, que previamente han sido suministradas sin sellar, y de pulsar un botón que activa el llenado de éstas. Además, admiten recipientes rígidos como tarros o botes para acoger material a granel, granulados, picos de pan, setas deshidratadas, etc.

En los equipos automáticos dichas funciones se efectúan de forma mecánica, pero a dos ritmos diferentes: el intermitente, es decir, el suministro de papel se detiene para poder soldar, dosificar, cortar y cerrar los recipientes flexibles, o el continuo: el abastecimiento de papel es constante.

Las envasadoras verticales automáticas continuas están cada vez más presentes en el mercado porque se logra una producción continuada, se fabrica más rápido y se evitan las pausas que se dan en las automáticas intermitentes; cuyo rendimiento se puede mejorar hasta un 30% gracias a los servomotores.

  • Para saber más:
  • Los servomotores impulsan la producción
    “Es imprescindible disponer de equipos flexibles y versátiles para conseguir un proceso de envasado vertical de alto rendimiento. En este aspecto, los servomotores tienen un papel relevante”, explica José Garriga, jefe de la oficina técnica de la firma Infipack.

    Los servomotores son componentes cuyas variables resultan más fácilmente controlables y de sencilla sincronización con el resto de elementos de la máquina. Esta característica permite eliminar transmisiones mecánicas rígidas, aportando la posibilidad de configurar el mecanismo en función de las condiciones del envasado.

    La utilización de esta clase de accionamientos en equipos intermitentes ofrece mejoras en la producción de hasta un 30%, así como en la calidad del producto obtenido. En el caso de las máquinas continuas, las fabricaciones (siempre en función de las condiciones de dosificación y tamaños de la bolsa) pueden alcanzar hasta las 180 bolsas/minuto.

    Modelos automáticos y…
    La empresa Infipack dispone de máquinas de cualquier formato, que alcanzan velocidades de hasta 120 bolsas/minuto, siempre dependiendo del envase y del artículo. La máquina EV-500 confecciona bolsas para pesos de producto de hasta 25 kg, que pueden incorporar elementos como el asa de sujeción.

    Panimec, compañía especializada en el diseño, desarrollo y fabricación de maquinaria industrial, comercializa modelos semiautomáticos como el E5, capaz de llenar un tarro de 200 gr entre cinco y seis segundos. Se emplea para material a granel, en polvo, picos de pan, etc.