Edificios ‘verdes’

Imagen corporativa. Esta idea es la responsable del despegue de la construcción ecológica y sostenible en España. Pero, en un país donde más del 90% de las empresas e industrias son pymes, en realidad, sólo las grandes compañías se permiten invertir en edificios verdes.

¿Es realmente más caro construir un edificio sostenible? La respuesta, según los expertos, parece clara: no. A medio y largo plazo un edificio ecológico supone un ahorro mucho mayor que la inversión inicial que se ha de efectuar. Entonces, ¿por qué en España no se va hacia este modelo de desarrollo? A esta cuestión responde Miguel Ángel García Alonso, arquitecto responsable del mayor proyecto sostenible y emblemático de los últimos años, el Distrito C de Telefónica: “En España aún no hay cultura ecológica”. Sólo las grandes empresas se preocupan por la imagen corporativa, que en estos momentos exige un modelo ecológico. Por este motivo, se transita hacia un formato de construcción más sostenible. “A una pyme no se le puede exigir que tenga responsabilidad corporativa y todavía no han asimilado que resulta realmente más barato”, precisa García Alonso.

Los edificios sostenibles, debido a las mejoras en el diseño y a las tecnologías necesarias en su construcción, suelen ser más caros que los convencionales, pero lo que en muchas ocasiones se subraya es que a lo largo de su vida útil el descenso en el consumo de energía facilita que la inversión se recupere ampliamente. Javier Matas, responsable del nuevo edificio corporativo de Barclays Bank en el Parque Logístico de Zaragoza (Plaza), lo analiza así: “El gasto global del edificio es mucho menor por el escaso uso de energía, y además genera beneficios no sólo a nivel de imagen corporativa sino también para los propios trabajadores de la empresa”.

Menos emisiones
Un edificio ecológico o sostenible va mucho más allá de poner placas solares en el tejado. Se trata de un concepto global que enmarca un proceso completo en el que influyen numerosos parámetros. Éstos, apoyados unos sobre otros, dan como resultado productos urbanos eficientes y respetuosos con el medio ambiente. El concepto engloba desde la orientación del edificio, su estructura y los materiales de construcción hasta la gestión de los residuos que se generarán a lo largo de su vida útil. El Distrito C de Telefónica –establecido en el barrio de Las Tablas de Madrid– es uno de los proyectos sostenibles más capitales que se están llevando a cabo en España, y que estará totalmente terminado en el último trimestre de 2007. Una obra que nos permite observar todos los factores clave de la construcción sostenible en el plano empresarial.

“Nuestro objetivo final era reducir de forma considerable las emisiones de CO2 y para ello actuamos sobre todos los aspectos de la construcción”, asegura García Alonso. Según los datos de la compañía de telecomunicaciones, el descenso en las emisiones se sitúa entre el 70% y el 80% anual.

Adolfo Ramírez–Escudero, consejero director general de Capital Markets de CB Richard Ellis, apunta a los materiales de construcción como uno de los factores esenciales. “Lo más recomendable es que sean naturales o de bajo impacto ambiental, de origen local (para limitar el transporte, fuente de emisión de gases de efecto invernadero) y sin tratamientos artificiales”.

La estructura y orientación de los edificios es otro de los factores fundamentales a la hora de analizar el ahorro energético que se presupone en una construcción sostenible. Tanto en el nuevo edificio de Barclays en Zaragoza como en el Distrito C de Telefónica, los complejos se rematan con una gran cubierta que evita la incidencia directa de la radiación solar sobre los cristales, gracias a una geometría del edificio que produce sombra sobre ellos en los momentos de máxima insolación, lo que redunda en un menor gasto en climatización.

Sin ventanas
Cuando se llega al Distrito C lo que más sorprende es que no hay ninguna ventana. Los edificios parecen construidos con una fachada totalmente opaca. La explicación sólo se halla cuando se accede al interior. Todas las fachadas son de vidrio serigrafiado de doble color, por fuera blanco, a fin de evitar la acumulación de calor, y por dentro negro, para permitir la entrada total de luz solar. “Eso sí, ninguna de nuestras ventanas se puede abrir”, afirma orgulloso García Alonso. “Abrir una ventana es lo menos ecológico que existe ya que provoca desequilibrios en la temperatura interior y un aumento del gasto energético”.

Y es que la climatización es el gran caballo de batalla de estos edificios. Para evitar el gasto innecesario de energía, las fachadas del Distrito C presentan un sistema de paneles en forma de costillas que proporcionan sombra independientemente de la posición del sol. Matas explica el conjunto de medidas implantadas en el edifico de Barclays Bank para el ahorro de energía: “Mínima exposición a la incidencia directa; refrigeración pasiva a través de la estructura (los forjados se prolongan a modo de aletas de refrigeración) y recuperación de calor de los sistemas excedentarios, sobre todo ordenadores”. Además estos edificios incorporan un tipo de refrigeración modular que se adapta a cada uno de los espacios con el propósito de escoger la mejor climatización para cada parte del inmueble dependiendo de su situación con respecto al ambiente exterior.

Pero no sólo el ahorro energético es importante dentro de un complejo sostenible, se tiene también que trabajar en la creación de energía limpia para el autoconsumo. En la azotea del Distrito C se ha instalado el mayor parque solar de Europa, y casi del mundo, sobre tejado, con más de 16.500 placas solares que producirán entre el 20 y el 25% de la energía que consuma todo el complejo.

Agua árabe
Otro ahorro significativo es el uso del agua. En estos dos edificios representativos se ha establecido un protocolo de reutilización del agua por el cual en el complejo de Barclays, por ejemplo, el riego de los jardines se efectúa con agua depurada. García Alonso se planteó un proyecto algo más ambicioso en el Distrito C, “queríamos recuperar la tradición árabe del agua”. Desde cualquier puesto de trabajo puedes ver alguno de los canales que recorren el campus o el gran lago central. “Esto, junto con la vegetación que se ha plantado, redunda en una mejora de la sensación térmica”. De hecho, se trata de un cambio notable para el visitante, que pasa del descampado que rodea la infraestructura a pleno sol a un espacio donde la humedad aumenta significativamente y se crea una suave brisa bajo la sombra de la omnipresente cubierta.

Los datos del Distrito C son demoledores para quienes siguen pensando que la construcción sostenible es más cara que la tradicional. Telefónica liberó 275.000 m2 en el centro de Madrid con el fin de ocupar 170.000 m2 en el nuevo campus, lo que supone un ahorro del 30% de energía, al reducir el espacio; “si además con la eficiencia ahorramos un 30% de emisiones, y si producimos casi un 25% de energía limpia al final el ahorro total es de más del 80% de las emisiones que producíamos antes”, concluye orgulloso García Alonso.

El ahorro a lo largo de la vida media de un edificio sólo por el descenso en el consumo de energía es muy superior al gasto inicial en la construcción de un inmueble sostenible. Y, lo más interesante para muchos directivos, la compañía obtendrá un imagen ecológica y de respeto por el medio ambiente.