Comparativa de GPS

Contienen más información, ofrecen mejores prestaciones y se vuelven más precisos: los navegadores portátiles, cada vez más presentes en el mercado, ya no sólo resultan cómodos y útiles, sino que se han convertido en los guías perfectos para el movimiento de flotas y vehículos industriales.

Los navegadores portátiles se han transformado en el accesorio favorito para el vehículo. Buena muestra de ello es el auge imparable de este mercado. En 2005 las ventas de GPS se incrementaron en un 493,3%, principalmente debido a los modelos autónomos e integrados en PDA, según el Panel Master de 2005 de la firma de distribución Master Cadena. Y según la consultora Canalys, las previsiones para este año también prometen grandes cifras: se venderán más de 11 millones de estos dispositivos en Europa, casi cuatro más que el año pasado.

Estos sistemas han conquistado tanto a los consumidores, que los utilizan para orientarse por las carreteras más recónditas en sus viajes de vacaciones, como a muchos profesionales obligados a desplazarse, que no quieren perder su tiempo buscando inútilmente calles o direcciones. Más allá de una moda, el éxito de estos dispositivos portátiles responde a que, frente a los modelos antiguos, que era necesario instalar en el coche y requerían grandes inversiones, resultan asequibles para todos los públicos y, sobre todo, mucho más versátiles: como ya no se encuentran sujetos al vehículo, los usuarios pueden transportarlos consigo para aprovecharlos cuando cambian de coche o utilizarlos cuando alquilan uno.

Existen dos tipos de navegadores portátiles: los dedicados, que poseen la ventaja de contar con una pantalla lo suficientemente grande para una correcta visualización de los mapas, y aquellos que vienen integrados en PDA, que permiten a sus dueños disponer de una herramienta multiusos. Últimamente, también se están popularizando los modelos incluidos en teléfonos móviles de última generación, que aprovechan las conexiones de alta velocidad para actualizar la información.

Múltiples prestaciones
Un buen navegador GPS es mucho más que la localización por satélite y la ubicación en un mapa: se trata de un auténtico guía, que gracias al desarrollo de completas soluciones de software, es capaz de planificar rutas y proponer itinerarios que se corrigen sobre la marcha. Casi todos los modelos actuales incluyen también instrucciones de voz, una función que hace posible a los conductores mantenerse atentos al volante mientras utilizan el dispositivo. Antiguamente, las aplicaciones estaban contenidas en CD, que era necesario reemplazar para actualizar la información; pero hoy se trata de tarjetas de memoria o, incluso, discos duros integrados, que proveen mayor capacidad y se conectan al ordenador mediante un cable USB para renovar o ampliar los datos. Este cambio ha posibilitado multiplicar la información contenida en los mapas para adaptarse a las necesidades de cada usuario: gasolineras, restaurantes, principales monumentos u hospitales, aparecen destacados y, muchas veces, es posible consultar sus horarios o hasta sus números de teléfono.

Aún más útil puede resultar la última novedad presentada: el sistema RDS-TMC (Radio Data System-Traffic Message Channel). Se trata de un receptor de radio capaz de decodificar la información de tráfico que los países europeos emiten en la frecuencia FM (en España se encarga Radio Nacional de España). De esta forma, los conductores estarían siempre prevenidos frente a los atascos y podrían reaccionar a tiempo.

Otra de las tendencias que día a día transforman el mercado de los navegadores es la búsqueda constante de la facilidad de uso: se diseñan menús cada vez más intuitivos, mapas en tres dimensiones con iconos lo más claros posibles y nuevos métodos para su manejo, como las pantallas táctiles. Al mismo tiempo, algunos de los modelos más novedosos incluyen funcionalidades multimedia, como la posibilidad de visualizar fotografías o, incluso, de escuchar archivos en MP3. Finalmente, los márgenes de error de los sistemas actuales, que actualmente oscilan entre los cinco y los 25 m, prometen reducirse a unos pocos centímetros.