Chile, principal destino en América Latina

Estabilidad institucional, transparencia, una desarrollada infraestructura tecnológica y vial así como seguridad jurídica. Chile aúna esos factores junto con una cultura orientada hacia la inversión exterior y una excelente relación con otros países de su zona de influencia, lo que le convierte en la mejor puerta de entrada al mercado latinoamericano. Teniendo en cuenta esos cuatro factores, Chile es una apuesta muy atractiva para cualquier empresa española. Así lo reflejan también estudios como el “Ranking sobre ambiente de negocios” –elaborado por Economist Intelligence Unit (que forma parte del grupo que edita la prestigiosa revista The Economist)–. Conforme con este trabajo, en 2003, el país del Cono Sur fue calificado como el mejor de América Latina para hacer negocios durante los siguientes cinco años, concretamente hasta 2007.

De acuerdo con Tomás Pablo, director para España de TodoChile (el programa de promoción y atracción de inversiones regionales, promovido por el Gobierno chileno), el país resulta interesante para la inversión española debido a que “se dan los cuatro factores propicios para cualquier desembolso en el extranjero: estabilidad política e institucional, transparencia económica y empresarial, buena infraestructura tecnológica y de transporte y una manifiesta seguridad jurídica”. Gracias a estas características, el país latinoamericano es una propuesta sugerente, especialmente para las empresas con una inversión más conservadora, como es el caso de las pymes.

Muchos empresarios españoles saben que la inversión en Chile puede resultar muy rentable, al igual que otras 5.000 firmas de 67 países que tienen presencia en el territorio. Entre 1993 y 2004 un 11% de la inversión española en el extranjero tuvo como destino el estado sudamericano, lo que comparado con un anecdótico 0,2% de las inversiones que se fueron para Asia (excluido Japón) o con el importante 46% del total de la inversión española que se queda en la Unión Europea, convierte a Chile en uno de los destinos preferidos por el emprendedor nacional. Hasta el punto de que hoy España es el 4º inversor mundial en el país y estratégicamente resulta el primero en interés, a causa del creciente número de empresas que allí se instalan.

Arancel cero
A la estabilidad chilena y su apertura a la inversión extranjera, se ha de sumar, como ventaja para invertir, el hecho de que se trata de una valiosa plataforma para desarrollar el mercado exterior de su empresa. El país cuenta con acuerdos de arancel cero con diversos estados, lo que, según Tomás Pablo, “le convierte en un trampolín para llegar con ventaja a más de 3.000 millones de clientes potenciales. Asimismo, las principales naciones con las que Chile comercia son, por este orden, Estados Unidos, Japón, China y Perú, y dado que las actividades comerciales españolas suelen destinarse a otras regiones mundiales, como la propia UE, no hay solapamiento”. En consecuencia, constituye una opción nada desdeñable para la diversificación de su empresa en el mercado internacional.

Si le parece que Chile puede ser una elección productiva para desembarcar con una oficina y comenzar sus actividades comerciales, debe tener en cuenta un par de consejos y saber cuáles son los sectores que ofrecen las mejores oportunidades de negocio.

Aunque la legislación chilena no obliga a tener un socio local, es conveniente asociarse con uno si quiere ganar cuota de mercado rápidamente. Además le ayudará con las pequeñas diferencias culturales e idiomáticas, porque no siempre se quiere decir lo mismo con las mismas palabras, por mucho que se hable la misma lengua.

Tampoco desespere con la burocracia. Si bien la regulación en materia de empresas en Chile es algo más laxa que en España, los trámites pueden alargarse debido a algunas prácticas burocráticas destinadas a favorecer la transparencia. Por ejemplo, deberá demostrar que la procedencia de su inversión es legítima y el proceso es un tanto pesado.

Dónde invertir
En cuanto a los sectores más atrayentes para la inversión en el país, especialmente en lo que a industria se refiere, el apoyo a la actividad minera (maquinaria, herramientas, certificaciones de calidad, etc.) es una buena opción. Chile es conocido por su riqueza mineral aunque queda mucho camino por recorrer, especialmente en minería no metálica. En el sector forestal, el país quiere pasar de ser suministrador de materia prima a fabricante y a dar valor añadido a la madera. En pesca son desarrolladores e investigadores de tecnología, susceptible de exportarse a otros lugares.

La agroindustria también necesitará del conocimiento y las tecnologías para pasar del 15º puesto mundial al 10º en sectores como el vitivinícola. Por su parte, otros dos ámbitos que están obligados a desarrollarse son el transporte y la logística, por lo que se pueden encontrar suculentas oportunidades en este sentido. Como para cualquier país con un grado de desarrollo similar al chileno y un crecimiento económico positivo, la energía, los servicios y la construcción son actividades que tenderán a crecer, así como sus entornos de influencia (por ejemplo, el plástico). Por último, el sector turístico chileno está en plena expansión, por lo que las oportunidades para proveedores de todo tipo especializados también aumentarán (a título de ejemplo, se están construyendo diversas marinas en la zona de Patagonia como consecuencia al auge del turismo de navegación).

En definitiva, Chile cuenta con distintas oportunidades comerciales para los empresarios españoles y –quizás tanto o más importante– para desarrollar el negocio internacional posteriormente. Referencia indiscutible para el resto de naciones latinoamericanas, entre las que cuenta con un gran prestigio, el país es, quizás, la mejor puerta comercial de entrada a América Latina.