Brasil da ritmo a su economía

Con un mercado potencial de 180 millones de habitantes y una percepción muy positiva de las empresas españolas, Brasil es uno de los destinos más interesantes para la inversión. Además, la fase de desarrollo que vive el país promete oportunidades de negocio en múltiples sectores a medio y largo plazo.

Brasil es uno de los nueve países escogidos por el Gobierno español –junto con China, México, Marruecos, Argelia, Rusia, Estados Unidos, Japón e India– como prioritario para la internacionalización de las empresas. Son varias las virtudes por las que dicho país figura entre los más apetecibles para la inversión nacional. En primer lugar, destaca la dimensión de su mercado, que supone el 40% de la riqueza de Sudamérica y 180 millones de personas. En segundo término, sobresale su capacidad importadora, que le convierte en un punto de entrada interesante a Iberoamérica, con una cuota del 1% del comercio mundial de exportaciones y el 0,7% del de importaciones.

Además, desde 2003 las relaciones de cooperación entre España y Brasil se reforzaron y en la actualidad hay un fuerte volumen de inversión española acumulada, principalmente efectuada por grandes empresas que han servido –y lo continúan haciendo– de referencia a las pymes. Como consecuencia de esas inversiones, la imagen de España allí es excelente.

Por todo ello, Brasil se ha convertido en el segundo socio comercial de España en Iberoamérica, sólo superado por México, y la cuota de mercado de nuestro país en el estado carioca es de algo más del 2% de sus importaciones, una cifra que tiene opciones de aumentar en los próximos años.

Oportunidades clásicas y nuevas
Los sectores que según el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio de España tienen un potencial atractivo para las inversiones españolas son los de energía, construcción y gestión de infraestructuras, saneamiento y medio ambiente, equipos de transporte y componentes, electrónica, informática y sociedad de la información, máquina herramienta, maquinaria agrícola, textil y para trabajar la madera, editorial y servicios educativos, bienes de consumo duraderos, textil y confección, productos agroalimentarios, artículos cosméticos y servicios empresariales. Una larga lista.

Por su parte, Tarsicio Acosta, agregado comercial de la Embajada de Brasil en España, selecciona algunas actividades concretas de gran interés para las empresas españolas: “Las oportunidades se pueden encontrar en sectores clásicos como el eléctrico, servicios financieros y telecomunicaciones”.

El agregado añade que “además hay otros ámbitos de interés, como el de la construcción civil –especialmente en infraestructuras de transportes, ya que la red viaria de Brasil tiene que ser reformada en los próximos años– o el turístico y residencial, porque se están buscando alternativas al norte de los lugares tradicionalmente explotados y que son destinos prioritarios para España, como el Caribe”.

Cuestiones prácticas
Si bien las empresas españolas ya han acometido fuertes inversiones en algunas de las actividades clásicas que Tarsicio Acosta y el ministerio español coinciden en destacar, según el responsable comercial aún queda camino por recorrer, como se pone de manifiesto cuando comenta que “por ejemplo, para cumplir con el plan nacional decenal (2006-2016) de energía eléctrica en Brasil será necesario crear instalaciones para generar 40.000 mW, lo que supondrá una inversión de 30.000 millones de euros”. No toda la inversión en este concepto se irá para España, como el mismo agregado señala, pero es un indicio del potencial de crecimiento que puede tener este sector.

Si está valorando la decisión de invertir en Brasil, debe tener en cuenta algunas consideraciones prácticas. En la información que se puede consultar en el Instituto de Comercio Exterior (ICEX), se encuentran algunos consejos de interés. Así, en lo que se refiere a las relaciones comerciales, tenga presente que al comienzo de las mismas el brasileño no le dirá que “no” a sus propuestas, lo cual no significa que el negocio esté hecho, por lo que resulta esencial que concrete en todo momento. Ármese de paciencia, ya que los brasileños se toman su tiempo para decidir y además encontrará largos trámites burocráticos.

Vigilar la solvencia
Aunque el impago no es habitual, una vez haya seleccionado a su socio local consulte a la Compañía Española de Crédito a la Exportación (Cesce), sobre la solvencia de la empresa. Es conveniente comprometerse con el aliado local e interesarse por todo el ciclo de vida del producto, no sólo por la parte de importación que le corresponde a usted. El llamado “coste Brasil”, un concepto que engloba algunas ineficiencias estructurales del mercado brasileño, le puede perjudicar. Valga como ejemplo el sistema tributario en cascada, que se debe tener en cuenta a la hora de determinar los precios de su oferta. Cuando trabaje con un distribuidor entérese bien de las zonas que cubre, porque lo normal es que no lo haga en todo el territorio nacional.

En cuanto a las formas, resulta conveniente que observe algunas cuestiones que pueden pasar desapercibidas para un español. Hable en portugués o en castellano, pero no en una mezcla de ambos; en caso de duda, pida disculpas y que cada uno se exprese en su propio idioma. El brasileño es crítico con su país, no se muestre de acuerdo y, por contra, destaque los aspectos positivos que encuentra. El empresario local suele ser victimista y adelantar los problemas que tendrá: no se lo tome muy en serio, pero muestre respeto. En Brasil no todo es una novedad, sino al contrario; la mayoría de las cosas ya se fabrican allí a menor coste, así que su mejor aliado será la calidad.