‘Bluetooth’ o la fábrica sin cables

La tecnología bluetooth transmite información digital en dos direcciones, a través de radiofrecuencias. Crear redes inalámbricas de corto alcance, eliminar cables y reducir costes son algunas de las ventajas de este estándar de comunicación, que ya es una realidad en muchas industrias.

El servicio municipal de agua de Oslo (Noruega) cuenta con 179 estaciones de bombeo. En un futuro próximo, los ingenieros podrán conectarse a ellas de forma inalámbrica, desde un ordenador portátil o PDA equipado con tecnología bluetooth, para monitorizar el estado del equipamiento, acceder a la información almacenada y cambiar los datos pertinentes. Se trata de la primera instalación de esta tecnología a gran escala en entornos industriales, y ha sido diseñada a medida por las compañías ABB y ConnectBlue. “Este sistema nos proporcionará un acceso rápido a información fiable sobre el estado de la planta y nos permitirá identificar los fallos con mayor rapidez”, asegura Egar Foss, del Ayuntamiento de Oslo. Además, los ingenieros podrán acceder a la red inalámbrica municipal (WAN, Wireless Area Network) y comunicarse simultáneamente con el sistema de control central. “Antes, un ingeniero debía visitar cada una de las estaciones de bombeo para hacer ajustes; ahora puede acceder a todas ellas desde la estación en la que se encuentra”, comenta Egar Foss. “Con 179 estaciones, esto supone un gran ahorro de tiempo”, concluye.

Comunicar a bajo coste
El de Oslo es un buen ejemplo de cómo la tecnología bluetooth tiene cabida en entornos industriales y, además, puede aportar numerosos beneficios. Sin embargo, antes de profundizar en sus aplicaciones dentro de las fábricas y almacenes, conviene saber qué es exactamente bluetooth, y cuál es su origen y funcionamiento. “Podemos hablar de esta tecnología como un entorno de pequeñas redes de información entre distintos dispositivos”, explica Alfredo García, responsable de movilidad de HP. Es un estándar global de comunicación inalámbrica que sirve para transmitir voz y datos a través de radiofrecuencias, de forma bidireccional y completamente digital. En realidad, no es más que un enlace de radio de corto alcance que funciona en una red inalámbrica de área personal (WPAN, Wireless Personal Area Network), que a su vez se extiende por el aire en un radio de hasta diez metros. Esta red ofrece la posibilidad de conectar entre sí un máximo de ocho equipos provistos de tecnología bluetooth, ya sean dispositivos de electrónica de consumo e informática doméstica (teléfonos móviles, PDA, impresoras, portátiles, etc.) o bien terminales inalámbricos de uso industrial. Se mueve en un rango de frecuencias de entre 2,402 GHz y 2,480 GHz, que se encuentra dentro de una banda de libre utilización para aplicaciones industriales, científicas y médicas.

Esta tecnología fue concebida a principios de la década de los noventa para sustituir la de infrarrojos (IrDA, Infrared Data Association) y a la interfaz RS-232, una conexión de serie normalizada por cable que sirve para comunicar ordenadores personales y otros dispositivos electrónicos. Su principal ventaja frente a ellas es que elimina la necesidad de cables y ofrece más velocidad a las comunicaciones binarias, es decir, al flujo de información codificada en unos y ceros, ya que cuenta con un ancho de banda capaz de alcanzar una transmisión de hasta 2 Mbps. Otra importante cualidad es su bajo coste: “Resulta realmente económico instalar un chip transmisor de bluetooth y cada vez son más las máquinas que lo incluyen”, confirma Alfredo García.

Información por radiofrecuencia
Para lograr que dos dispositivos se comuniquen a través de esta tecnología hace falta un radiotransmisor capaz de establecer comunicación con otros terminales dotados del mismo sistema y que se hallen a una distancia de entre 10 y 100 m. Para ello, se requiere un dispositivo de radio que modula y transmite la señal y un controlador digital que, a su vez, se compone de una pequeña CPU, provista de un software denominado gestor de enlace (Link Manager), un procesador de señales digitales (Link Controller) y las interfaces necesarias para comunicarse con el dispositivo anfitrión. Así, cuando un dispositivo equipado con bluetooth se pone en marcha, busca automáticamente cualquier otro mecanismo del mismo tipo que se encuentre dentro de su radio de acción, lo identifica y establece los enlaces correspondientes. De esta forma, un teléfono móvil puede comunicarse con un sistema de manos libres sin necesidad de que ningún cable medie entre ellos, y las máquinas de una planta de fabricación pueden transmitir información al terminal de mano del operario, liberando a éste de incómodos cables que le restan movilidad. “En muchas máquinas y electrodomésticos, incluso, las actualizaciones de firmware (bloque de instrucciones de programa para propósitos específicos) que anteriormente se hacían por cable, se harán ahora a través de la tecnología sin cables”, precisa García.

Aplicaciones industriales
En la actualidad, las aplicaciones más conocidas se centran en el ámbito doméstico, ya que son muchos los dispositivos portátiles de electrónica de consumo que incorporan esta tecnología: teléfonos móviles, cámaras digitales, ordenadores portátiles, agendas electrónicas, impresoras, teclados, ratones… Sin embargo, fue en el entorno industrial donde esta tecnología vivió sus primeros desarrollos. Y es que, si la eliminación de cables ha supuesto un gran avance en las comunicaciones personales, también resultan evidentes las ventajas de una tecnología inalámbrica para la industria.

Para que una máquina se comunique con un terminal de mano a través de bluetooth, es necesario que resulte compatible con esta tecnología. En el mercado existen numerosas soluciones para incluir un emisor en la maquinaria industrial. Un buen ejemplo son los adaptadores de la firma Sena Technologies, cuyo pequeño tamaño les permite adaptarse a cualquier tipo de entorno. Gracias a ellos, las máquinas pueden transmitir la información que han recogido, o bien datos relevantes acerca de su propio estado, a un terminal de mano o a una carretilla, con la que el operario recorre el almacén o planta. Puede tratarse de un escáner de mano, un lector de códigos de barras o, simplemente, un ordenador portátil provisto de aplicaciones industriales. “Aunque antes era una prestación opcional, actualmente todas las PDA de HP incorporan tecnología bluetooth”, concluye Alfredo García.