Asia encarece el zinc

Cuando la demanda supera con creces la oferta, el precio se dispara. Es el caso del zinc, un metal que se está apreciando como consecuencia de una insuficiente producción, la transformación de China de exportador a importador, la demanda asiática y una fuerte tendencia a la compra por parte de consumidores y fondos de inversión.

El zinc es el cuarto metal más empleado del mundo, tras el hierro, el aluminio y el cobre. Cinco países concentran el 65% de su obtención, el resto se atomiza entre más de 45. En concreto, los principales productores de zinc son Estados Unidos, China, Australia, Canadá y Perú. Estas naciones suelen utilizar sus reservas minerales para producir el metal, pero también lo exportan a países con una considerable capacidad de fabricación, como España, Japón o la República de Corea.

El uso del zinc ha crecido ostensiblemente en los pasados ejercicios y su precio en los mercados de futuros se ha disparado en el último año y medio. En concreto, según los datos del International Lead Zinc Study Group (ILZSG), el consumo de este metal aumentó en el mundo de las 9,3 millones de toneladas de 2002 a las 10,7 millones en 2005. Este boom se ha visto impulsado, especialmente, por el fuerte desarrollo de las economías asiáticas que, lanzadas a la creación de infraestructuras y a la producción industrial, están propiciando una fuerte demanda en el mercado mundial.

Si los gigantes asiáticos siguen creciendo al ritmo actual, la previsión es que la demanda no se detendrá sino que seguirá ascendiendo. Sólo en galvanización se utiliza, aproximadamente, un 47% de la producción total del zinc; es decir, en la protección de estructuras y piezas de acero.

Voracidad asiática
Los datos del ILZSG reflejan un descenso del consumo de este metal en Europa, América y Oceanía, lo que contrasta con las cifras relativas a Asia, que hoy en día necesita un millón y medio de toneladas anuales más que en 2002.

Este tirón de la demanda ha chocado, frontalmente, con la realidad: no hay suficiente material en el mercado, especialmente desde que China ha pasado de ser un exportador neto a convertirse en justo lo contrario. Sólo entre 2003 y 2004 pasó de comprar 236.000 t a adquirir 543.000. Según William Adams, analista de BaseMetals.com (portal especializado en el mercado de metales): “El balance entre la demanda y la oferta del zinc muestra un déficit de unas 500.000 t a nivel mundial para 2006 y, viendo que las reservas en el mercado de metales de Londres (London Metal Exchange o LME) están cayendo a razón de 1.838 t al día, parece que esa previsión es acertada”.

No es necesario ser un analista bursátil para darse cuenta de la situación y deducir qué ocurre con el precio de un bien cuando su producción es medio millón de toneladas menos de lo que se necesita en el mercado: sube. Y mucho.

Precios desorbitados
Los precios del zinc en la Bolsa de metales de Londres se han incrementado muy rápidamente. Desde julio de 2005 hasta la actualidad han crecido un 150%, pasando de los 1.200 a los 2.990 dólares por tonelada. Y no parece que el comportamiento remita sino que, probablemente, se agravará.

A la demanda asiática se suma la falta de inversión en explotación minera de zinc de los pasados años y el hecho de que se hayan agotado los grandes yacimientos históricos. Esta circunstancia ha provocado un descenso de las reservas del metal, que tiene que llevar irremediablemente –a menos que se abran nuevas minas– a un déficit en la producción minera, para 2015, de cinco millones de toneladas.

En definitiva, el zinc vive un periodo de incertidumbre que lleva a inflar el precio del metal, agravado, si cabe, por la tendencia de los fondos de inversión a acaparar valor cuando la expectativa del precio es alcista, como en este caso. La alternativa reside en la apertura de nuevos yacimientos en los próximos años y la sustitución del metal por otros materiales, algo que, de momento, no ocurre.